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ALFREDO MICHELENA: El mundo se une contra Maduro, ¿y nosotros?

El mundo se une contra Maduro, ¿y nosotros?

Por Alfredo Michelena

Maduro sigue en el poder, pero también siguen en ascenso  la presión internacional y las sanciones.  Como es sabido, el objetivo de estas sanciones, sean hacia individuos o hacia el régimen, es debilitarlo y contribuir a llevarlo a la mesa de negociación a fin de que al final tenga que aceptar unas “elecciones libres y justas”.

Esto último ha sido confirmado por el Grupo de Contacto, integrado fundamentalmente por gobiernos europeos y latinoamericanos, un tanto independientes del Grupo de Lima.

El Grupo de Contacto pide “elecciones presidenciales creíbles con observación internacional, reinstitucionalización de los poderes públicos y garantías que permitan la coexistencia política”.  Este grupo exige, además, que las partes “regresen a una negociación creíble, representativa y seria sobre la base de la agenda original y de las últimas propuestas presentadas bajo la facilitación noruega”;  descarta las negociaciones de la “mesa nacional”, creada por el régimen y un grupúsculo de partidos que se consideran opositores; y  asegura que “la crisis sistémica no se resolverá sin elecciones democráticas, sin el respeto de los derechos de la Asamblea Nacional, y sin el retorno a un sistema independiente de controles y contrapesos”.

Los de la Mesa Nacional protestaron y Guaidó reafirmó que ya había una propuesta sobre la mesa. Recordémosla: creación de Consejo de Gobierno de Transición, donde no participaría ni él ni Maduro, y que terminaría con unas elecciones “libres y justas”; acción inmediata de organismos internacionales para palear la crisis humanitaria y el ingreso inmediato de la ayuda internacional; y la liberación de los presos políticos.

Adicionalmente, viene un aumento de sancionados venezolanos por la Unión Europea, como lo anunció el próximo responsable de la política internacional del grupo y lo pide el senado francés. También los europeos junto a Naciones Unidas realizaron una conferencia sobre el tema de las migraciones de venezolanos y lograron recoger  unos US$130 millones. Además, nuevos países europeos, fuera de la Unión,  se han incorporado a las sanciones.

Por su parte, los miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) están preparando listas de asociados del gobierno de Nicolás Maduro que pueden estar sujetos a sanciones por los miembros del grupo como ya se comprometieron a anunciarlas.

En cuanto al   Grupo de Lima, que se reunirá en Brasil, viene con nuevas ideas para forzar a Maduro a permitir elecciones y coordinar con el Grupo de Contacto, en especial en cuanto al  tema electoral.  Este grupo de países americanos, que ha resentido la ausencia de México y ahora de Argentina, seguramente incorporará a dos nuevos socios: El Salvador y Ecuador, y a mediano plazo pudiera incorporarse Uruguay.

La lucha en el frente internacional sigue sin pausa, perdiendo y  ganando espacios. Así las cosas. Es imperativo que la presión interna aumente significativamente en Venezuela. Guaidó ha convocado una marcha para el 16 de noviembre y ella debería ser clave para replantear la lucha doméstica y mostrar al mundo que Venezuela está con ellos, como ellos han demostrado que están con el pueblo venezolano.

Lamentablemente, mientras en el mundo internacional aumenta la presión y se suman nuevos países, en Venezuela la campaña anti-Guaidó sigue su marcha impulsada por el castrochavismo y algunos “tontos útiles” y otros más bien “vivos, vivísimos”,  que quieren pescar en río revuelto. Pero también los hay que no entienden o no quieren entender, en su irredentismo, que estamos en la coyuntura del apoyo inteligente. Es decir, no es momento de profundizar tonalidades, que las hay. El país está dividido en dos grandes fuerzas: la que lidera Guaidó y la que lidera Maduro. Se debilita o apoya a Guaidó, o se debilita o apoya  a Maduro. No hay medias tintas.

Se decidió que Guaidó será el presidente interino de Venezuela hasta el cese de la usurpación. Él, en su doble carácter de presidente de un cuerpo colegiado y de presidente interino, es reconocido como el líder de la Venezuela democrática por la comunidad internacional.  Y necesita de todo nuestro apoyo para mantener esa coalición y dirigir la presión interna hacia el régimen. No tratemos de sacarle punta a una bola de billar.

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