fbpx
ColumnistasNacionales
Destacados

JAIME GRANDA: La Venezuela del siglo XXI

La Venezuela del siglo XXI

 ***La avaricia y la codicia dominan casi todos los servicios públicos y casi todas las ventas al por menor de alimentos y otros insumos.

Agenda Abierta – Jaime Granda

El mal manejo de la economía y la prepotencia de políticos mal preparados que quieren dar lecciones a empresarios  que hasta 1999 fueron fabricantes y proveedores confiables de insumos básicos, han cambiado el rostro de un país próspero, donde el ascenso social y económico se conseguía a fuerza de estudios y buena disposición para el trabajo honesto y aportaba progreso a toda la nación.

Los errores de las élites que gobernaron hasta finales del siglo XX fueron aprovechados por supuestos socialistas que comenzaron por inculcar odio contra aquellos que estudiaron y trabajaron para adquirir sus viviendas y cubrir sus necesidades fundamentales con salarios que permitían cubrir también la necesaria recreación para toda la familia.

Ahora, a punto de entrar en el último año de la segunda década del siglo XXI, las promesas políticas resultaron falsas expectativas y la realidad está dominada por la avaricia y la codicia, especialmente en casi todos los servicios públicos, incluyendo el sistema judicial, y casi todas las ventas al por menor de alimentos y otros insumos. El odio social motiva invasiones de viviendas y oficinas. Invertir en viviendas para alquilar ya no es útil ni   rentable.

Los cuentos corren por radios y redes sociales. Algunas denuncias exageradas son venganzas personales contra algunos funcionarios o comerciantes honestos.

Cualquier avería en servicios de telefonía fija, agua potable, electricidad, trámites de documentos o registro de alguna gestión mercantil tiene que pasar por un pago extra, preferiblemente en dólares.

La avaricia y la codicia, pilares fundamentales de la corrupción casi legalizada, promueven el robo de cables, piezas o equipos que afectan servicios públicos para que las comunidades se vean obligadas a pagos ilegales, mientras la lucha política sigue como si todo estuviera en absoluta normalidad.

Los nuevos precios por el pasaporte pueden agravar las exigencias de funcionarios a los solicitantes. Antes eran meses de espera que complican a quienes viven fuera de Caracas porque esas tramitaciones fueron centralizadas.

La politización de la salud es terrible en todo el país. En Cumaná, los enfermos de paludismo, una de las enfermedades que había sido erradicada, tienen que ir cada día a que les den una pastilla, mientras hay quienes venden el tratamiento completo.

En Caracas abundan denuncias, pero los funcionarios policiales parecen formar parte de la estructura corrupta que todos los compradores de alimentos por kilo sufren en casi todos los mercados públicos y calles abarrotadas de buhoneros. Resulta que cada pesa o balanza utilizada por estos vendedores están manipuladas y en vez de un kilo de queso, azúcar, frutas o cualquier otro producto, entregan al comprador 700, 800 o 900 gramos. Es tendencia en ofertas con precios menores a los del comercio formal.

Las denuncias de los vecinos de la parroquia Sucre indican que todo eso es manejado por fanatizados “Colectivos” y las ganancias en dólares dan tanto que ya abrieron un casino en la parroquia 23 de Enero.

Todo eso parece una nimiedad para los políticos que gastan diariamente millones de divisas para promoverse como los salvadores de un país, cuyos valores morales se han derrumbado. La lucha por el poder político, insistimos, está destrozando el poder adquisitivo de las masas que reciben bajos salarios y nula protección de la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y otras autoridades.

@jajogra

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close