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JAIME GRANDA: El dañino desequilibrio político

El dañino desequilibrio político

***La muerte de las ideologías y el predominio del hipercapitalismo no han logrado la estabilidad democrática ni acabar con las desigualdades socioeconómicas.

Agenda Abierta – JAIME GRANDA

Las promesas crecieron a mediados del siglo XX, pero las desigualdades sociales y económicas no desaparecen, sino que en países como Venezuela se han multiplicado y frenaron el crecimiento y prosperidad que hubo hasta 1999.

El desequilibrio político que complica el futuro en todo el mundo, es muy grave en América Latina, especialmente en Venezuela, donde los líderes políticos muestran enorme retraso con la realidad presente.

Thomas Piketty, economista francés, autor del éxito editorial de 2013  “El capital en el siglo XXI”, advierte en entrevista con El Tiempo de Bogotá: “si no transformamos profundamente el sistema económico actual para convertirlo en uno menos desigual, más equitativo y sostenible”, el populismo nacionalista y xenófobo en ascenso podría marcar “el principio del fin de la mundialización hipercapitalista”.

Piketty, director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales y profesor de la Escuela de Economía de París, lanzó este año otro libro titulado  “Capital e ideología”, y considera que la alta migración y las absurdas ideas de gobernantes que plantean cerrar las fronteras de sus países, como Donald Trump y Boris Johnson, son consecuencias políticas del aumento de las desigualdades.

Agrega que la mayoría de políticos recurren al facilismo del discurso demagógico, considerando que  otras soluciones, como la redistribución y la cooperación internacional, lucen más complicadas, aunque son perfectamente posibles.

Aunque no se refirió específicamente a Venezuela, dijo: “Yo estoy en contra de la hiperpersonalización del poder, del mantenimiento en el poder de hombres providenciales durante decenas de años y en contra de las promesas de nuevos sistemas económicos que no se apoyen sobre una deliberación de propuestas precisas que se enmarquen en un Estado de derecho y que estén siempre abiertas a ser discutidas. Algo muy lejos del mesianismo revolucionario, que promete sin explicar nada, sin decir cómo ni qué va a pasar luego”.

La mayoría de los expertos admiten la muerte de las ideologías como el socialismo soviético y los venezolanos deben actualizarse frente  al grupo que maneja su Estado porque sigue dogmatizado con ese proyecto fracasado.

Cuando el periodista Víctor Manuel Vargas Silva pregunta a Thomas Piketty sobre el objetivo de su nuevo libro, el economista responde: “Repensar el modelo económico, avanzar hacia uno que se ubique un poco en la prolongación de la socialdemocracia, pero con niveles más ambiciosos, una forma de socialismo participativo que reposa sobre una muy fuerte descentralización, una circulación de la propiedad, del poder, de la educación con una dimensión internacional y transnacional muy fuerte. Trato de retomar reflexiones que pienso que fueron en parte congeladas durante el período de la Guerra Fría y luego completamente olvidadas tras la caída de la Unión Soviética. Pienso que es el momento de pensar en la superación del capitalismo más allá del fracaso comunista del siglo XX”.

Todo esto apunta a que la social democracia tendrá otra oportunidad ante la crisis que sufren los gobiernos capitalistas liberales y los socialistas estatistas.

Hablar de socialdemocracia es hablar de Acción Democrática  (AD), partido fundado el 13 de septiembre de 1941, que llevó a Venezuela por ese camino durante 40 años. Es cuestión de comparar ese pasado con este presente.

Por lo pronto, veremos cómo el Petro, con su complicada plataforma PetroApp para la mayoría de jubilados y pensionados, cabalgará sobre el potro del devaluado Bolívar.

@jajogra

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