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JAIME GRANDA: 2020 y la criptoeconomía

2020 y la criptoeconomía

 ***Los factores extranjeros que desplazaron a Estados Unidos procesan una transición económica y no descartan una transición política en Venezuela.

Agenda Abierta – JAIME GRANDA

Para más de 80 %, es decir casi 23 millones de los 28 millones 870 mil 195 que integran la  población de Venezuela, la prioridad no es llenar los supuestos vacíos que haya en el Palacio de Miraflores o en el Palacio Federal Legislativo, sino llenar los inocultables vacíos que hay en las neveras, las ollas y las alacenas de sus hogares.

Esa realidad no la muestran las empresas encuestadoras, pero la reconocen los factores  extranjeros promotores del  proyecto político iniciado en 1999 con el desaparecido militar Hugo Chávez y por eso pusieron en acción mecanismos como el Petroaguinaldo.

Las mayorías de venezolanos que sufren la crisis económica esperan que esos mecanismos mejoren y ayuden a superar todas sus carencias, no con bonos familiares sino con empleos dignos.

Venezuela camina hacia la desaparición del papel moneda, una tendencia mundial, y en el nivel universitario hay estudiantes de criptoeconomía, una nueva forma de pensar y desarrollar mecanismos económicos con técnicas criptográficas y herramientas tecnológicas que ayudarán, incluso, a disminuir la corrupción.

Por ahora, nadie entiende por qué los gobiernos insultados por el de Venezuela pueden aumentar sus salarios mínimos y el insultador no lo hace. En 2020 el salario mínimo mensual de Colombia equivale a casi 300 dólares americanos. El de Ecuador equivale a 400 y el de Brasil a 260, mientras el de Venezuela no llega a cinco.

A pocos parece importarles que los países vecinos superaran a Venezuela en desarrollo social. Un pequeño ejemplo es que 40 municipios  del Norte de Santander en Colombia disfrutan desde octubre de 2018 con 105 puntos de internet gratuito, 44 de ellos en parques públicos, mientras en Venezuela la mayoría sufre calamidades con el mal servicio de la telefonía fija, la telefonía móvil y las conexiones de internet.

Mientras Colombia puso en marcha en diciembre el primero de 483 buses eléctricos con cero emisiones que está ensamblando, los venezolanos sufren la escasez de autobuses porque las ensambladoras quebraron y la falta de gasolina impide la circulación oportuna de lo que queda de la contaminante pero necesaria flota del transporte público.

Es totalmente injustificable que Venezuela sea el país que más ha retrocedido en la última década y aparezca en el puesto 143 del ranking de 167 naciones del más reciente Índice de Prosperidad Global dado a conocer por el Instituto Legatum, con sede en Londres.

El estudio de esta organización benéfica  educativa independiente ubica a Venezuela como el segundo país menos próspero de América Latina, compartiendo el descrédito con Bolivia, Honduras y Nicaragua.

Algunos observadores alertan que es muy grave que el actual presidente de Venezuela insulte a los venezolanos que buscan en países vecinos y otros lejanos mejor calidad de vida.

Algunos asoman que en medio de la celebración navideña le vino el resentimiento porque tal vez su familia tuvo que “lavar pocetas” cuando emigró de Colombia a Venezuela.

En todo caso, fue  un desliz que desprecia el trabajo honesto y estimula que es mejor lavar dinero mal habido o divisas de extraña procedencia.

Es evidente que los factores extranjeros que desplazaron a Estados Unidos procesan una transición económica en Venezuela y admiten que la actividad política tiene defectos.

Arrebatos emocionales como ese contra los emigrantes pueden reforzar la justificación para quienes, tras bastidores, preparan también una transición política bajo las directrices de los factores extranjeros que aspiran a seguir ganando terreno en Latinoamérica.

@jajogra

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