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EDUARDO MARTÍNEZ: El dilema de los tambores de guerra

El dilema de los tambores de guerra

Por EDUARDO MARTÍNEZ – Corresponsal en Italia

¿Es o no es guerra? La “dada de baja” del general iraní Qassem Soleimani en el aeropuerto de Bagdad, este 3 de enero, ha puesto en evidencia cómo las estrategias y modos de las guerras contemporáneas han venido evolucionando.

El sonar de los tambores siempre simbolizaba los llamados a guerras, sea en las viejas películas ambientadas en el oeste americano o en las selvas de África.

No se veían en la pantalla declaraciones formales, ni enfrentamientos entre dos jefes enemigos. Tan solo el sonido lejano de tambores, y no siempre el comentario, más lastimero que soberbio, el cual advertía: “hay que prepararse para la guerra”. Así solían ser las guerras.

La tecnología ha cambiado estos “paradigmas” de la comunicación prebélica en el siglo XXI. Ahora, el rumor de los tambores es lo que nos llega por Twitter, Facebook, Instagram, los mensajes de textos telefónicos, y cuantas nuevas aplicaciones surgen en las redes sociales.

Por supuesto que desde que surgió la radio a principios del siglo XX, la política de micrófonos ya había cambiado el tono, la profundidad y el alcance de esos llamados de guerra. Las arengas bélicas de Benito Mussolini en los años 20, y luego de Adolfo Hitler a partir de los 30, no cuajarían hasta septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia. Durante una década, alemanes e italianos habían tenido tiempo de preparar la Segunda Guerra Mundial. El estallido del conflicto en tres etapas: septiembre 1939, junio 1941 y diciembre 1941, tomó desprevenidos a los aliados. Lo que demostró el error de no tomar en cuenta las amenazas y anuncios radiales de guerra.

En el mundo anglosajón -que suele ser más calmado-, siempre se ha acusado de temperamental esa “política o diplomacia de micrófonos”. Y tal vez eso ha sido uno de sus errores estratégicos más graves, desde que la tecnología empezó a introducir cambios en el lenguaje bélico.

En esta ocasión, tras la eliminación del general Soleimani,  en el Irán fundamentalista han surgido banderas rojas en los mástiles y cúpulas de mezquitas y edificios públicos. Un clásico llamado persa a la guerra, que escapa al entendimiento moderno impuesto por las redes sociales.

 

Las interrogantes

Los analistas de los gobiernos occidentales se verán obligados a cambiar su percepción de las señales de guerra.

Ese cambio de percepción conducirá necesariamente a nuevos marcos referenciales. Lo que a su vez introducirá nuevos esquemas legales de interpretación y razonamiento para la acción.

En occidente, es tradicional la discusión de la legalidad de una acción bélica. Sin embargo, las variables tomadas en cuenta hasta ahora para justificar una respuesta vienen siendo insuficientes.

Revisemos el caso de los permanentes ataques misilísticos en contra del Estado de Israel, desde territorios palestinos, Siria y el sur del Líbano. No hay una declaratoria de guerra. No son lanzados por un Estado, ni por un ejército regular. Sin embargo, tendrían en común la tecnología iraní y la participación de grupos guerrilleros seudopolíticos, que reciben apoyo de Irán, según lo ha denunciado el gobierno israelí.

Cuando Israel responde a estos ataques, recibe una sinfonía de críticas de una buena cantidad de países. Lo que contrasta con el silencio mundial luego de cada ataque del cual Israel es víctima.

Bajo el mando del fallecido general Soleimani, la Fuerza Quds se fortaleció y extendió sus operaciones a grupos calificados de terroristas que hacen vida en Líbano como Hezbollah, Hamas y Jijah, los hutíes en Yemen y milicianos Shiitas en Iraq, Siria y Afganistán. Además de sembrar grupos en 16 países latinoamericanos, según denuncias de la oposición venezolana.

Si son ciertas las informaciones públicas -del gobierno estadounidense- que es con apoyo del Quds que se han ejecutado los ataques a las fuerzas de EE.UU. en el Medio Oriente y África, ¿sería pertinente dudar de la responsabilidad de esta fuerza iraní? ¿Cabe la discusión si son ciertamente actos de guerra que ameritarían respuestas de fuerzas iguales y proporcionales? ¿Por qué se califica de terrorismo la dada de baja de Soleimani, a la vez que se justifican o ignoran los ataques a las fuerzas de EE.UU?

Son preguntas que los analistas deberán responder y quienes diseñan las políticas de occidente deberán tomar en cuenta.

Hasta el momento, Occidente ha tardado mucho tiempo en reaccionar ante el ruido de los tambores de guerra que llegan cada vez con mayor intensidad.

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