ColumnistasInternacionalesNacionales
Destacados

JURATE ROSALES: La diplomacia de Guaidó en el mundo

La diplomacia de Guaidó en el mundo

Por JURATE ROSALES

La inmensa tragedia que afecta a los venezolanos en este inicio del 2020, donde no menos de 5 millones de ciudadanos se encuentran fuera de su país en un esfuerzo para no morir de hambre en su tierra natal  es tan insólita, que exige ser explicada para poder entenderla. Sin que haya una guerra, por el simple hecho de un sistema comunista calcado en el de Cuba, en 20 años Venezuela, una de las naciones más modernas y adelantadas de Sur América, cayó al nivel del país más empobrecido del continente, presa de una inflación de 2.688.000% nada más que en los 12 meses de 2019,  sin contar la inflación de años anteriores que en la más reciente previsión del Fondo Monetario Internacional llega a 10.000.000%.  La de Venezuela es actualmente una hambruna que disloca las familias, obligadas a huir de su propio país.

Una nación beneficiada  por todos los posibles bienes que procura el planeta Tierra (primera en el mundo en reservas de petróleo, con abundancia en sus entrañas de hierro, bauxita, uranio, litio, oro y diamantes, disponiendo de fuerza hidráulica de grandes y caudalosos ríos, un emporio para el turismo de playas, selva y montañas nevadas, un nivel académico de primer mundo en sus universidades, tierras para ganadería y agricultura a más no poder,  – tras dos décadas de gobierno comunista ha visto su producción destruida, su economía inexistente y su sistema de gobierno transformado en una dictadura que en este momento cuenta 388 presos políticos, cámaras de tortura y hordas armadas apoderándose de regiones sin ley.

Lo insólito y relativamente rápido de un deterioro histórico, es algo que para muchos cuesta creerlo sobre todo por lo impredecible que ha ocurrido, principalmente por efecto de implantación de una fuerza militar que se ha declarado parte del sistema instaurado por el difunto Hugo Chávez. Ante esa dictadura “cívico-militar” (fórmula textualmente pregonada por Chávez),  son actualmente más de 60 países que comprendieron lo ocurrido en Venezuela e intentan remediarlo apoyando a la única instancia que  le queda de origen y desempeño democrático, como lo es una cámara parlamentaria, que obedeciendo a la Constitución venezolana, nombró un gobierno interino presidido por el parlamentario Juan Guaidó, encargado de organizar unas elecciones presidenciales libres de fraude y presiones militares.

Dentro de ese esfuerzo y sobre todo para explicar el drama que vive Venezuela, los representantes del  gobierno interino de Juan Guaidó se vieron en la necesidad de informar a la comunidad internacional  de la dramática situación venezolana y de los esfuerzos que hace el gobierno interino de Juan Guaidó para remediarla.  Las diversas representaciones diplomáticas de embajadores nombrados por Guaidó  efectúan cada una en su área un activo trabajo de representación.  Emprendieron la labor de informar sobre la situación venezolana en foros, parlamentos, cancillerías, embajadores del Grupo de Lima,  foros universitarios,  con personalidades y en reuniones con la diáspora venezolana.

Es cuando recibí –como para convencernos que esos esfuerzos se hacen con plan y orden, el relato de un viejo amigo,  Enrique Alvarado, nombrado embajador por Guaidó y encargado básicamente de visitar a los países de Europa Central, Bálticos y nórdicos. Me cuenta que se han reunido entre otras personalidades con el Primer Ministro de Hungría, Viktor Orban, los cancilleres de Hungría, Peter Ezijarto, de Lituania, Linas Linkevicius, de la República Checa, Tomas Peticek. Tuvieron reuniones con los Europarlamentarios Eniko Gyori, Antonio Tajani, Javier Zarzalejos, entre otros. Con representantes del Partido Popular europeos, reunidos en su congreso en Zagreb, Croacia. Con representantes políticos de Slovenia, Austria, Finlandia, Lituania, Italia, Hungría. Con los presidentes y miembros de la política exterior de los parlamentos de Hungría, Lituania, Finlandia, Austria, República Checa, Polonia. Con los embajadores del Grupo de Río en cada uno de esos países. Con los representantes del Partido Socialista Español, con representantes de la Internacional Popular de Centro (DC) reunidos en Roma, y la lista sigue.

La labor es parte de un contacto sistemático no sólo en Europa, sino también en los Estados Unidos de América, Canadá, América Latina y el Caribe.

Me cuenta Enrique Alvarado que entre los momentos más importantes de las actividades internacionales desarrolladas a lo largo del año 2019 en Europa sobre todo la del Este (inicialmente renuentes a ocuparse de Venezuela, pero cuyos numerosos votos son importantes en los foros internacionales), están las reuniones con  el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, en Budapest, y con el canciller de ese país, Peter Szijarto ; con el embajador de EEUU en Hungría, David B. Cornstein;; con el canciller de Lituania, Linas Linkevicius en Vilnius; con los embajadores de Juan Guaidó, reunidos en Madrid ; con el canciller de la república Checa, Tomas Peticek, en Praga ; con los europarlamentarios Eniko Gyori, Leopoldo López Gil, Andrea Lovei y María Beatriz Rossell en Budapest ; con presencia venezolana en el congreso del Partido Popular europeo en Zagreb, Croacia ; estuvieron igualmente los embajadores de Guaidó reunidos con el ministro español José Luis Abalos en Madrid ; en el parlamento de Hungría hubo una reunión de trabajo entre los presidentes de las Comisiones de Asuntos Exteriores de Hungría y Venezuela, presidida por Zsoit Niemeth y Francisco Sucre  y la lista de visitas diplomáticas  siguió a lo largo de todo el año 2019, para reanudarse ahora con actividades similares desde el inicio del 2020.

Un aspecto crucial de ese trabajo de actividades diplomáticas, consiste en mantener constantemente vivo el tema de Venezuela y poder contar en cada momento con los votos favorables a la lucha democrática por Venezuela en los organismos internacionales, en este caso particular, en los de la Unión Europea.

Otro aspecto importante de esa labor de hormiga ha sido  el trabajo constante que se lleva a cabo en Estados Unidos, Canadá y demás países del grupo de Lima. Allí entra todo, no solamente la relación con los más de 60 países que reconocen la presidencia interina de Guaidó, sino la protección de los emigrados venezolanos, sus asuntos en cuanto a la vigencia de documentos personales y los mil y un problemas que encuentran los venezolanos en tierras ajenas.

Me dice Enrique Alvarado que en su grupo dedicado a Europa central y nórdica,  existe además el proyecto de abarcar a otros continentes para seguir informando acerca de la voluntad democrática por implementar, con el apoyo internacional, los tres puntos definidos por Guaidó: “cese de la usurpación, un gobierno de transición y tener elecciones libres”, porque para todos y en todas partes, ese es el invariable mensaje de los venezolanos, estén donde estén.

Tags
Mostrar más

Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

Artículos relacionados

Close
Close