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JAIME GRANDA: Venezuela y los tontos útiles

Venezuela y los tontos útiles

***El régimen gana más tiempo para corregir sus pasos, mientras los opositores se entretienen en una lucha feroz entre ellos mismos.

 Agenda Abierta – JAIME GRANDA

Todo lo ocurrido desde el domingo 05 de enero en Caracas solo agrega más confusiones a la crisis venezolana. Veteranos del quehacer político aciertan cuando dicen que lo ocurrido no aporta ganancias para el pueblo ni para la oposición en general. También advierten que un parlamento no puede ser para un solo bando. Un parlamento es, precisamente, para que los diferentes bandos puedan intercambiar opiniones, críticas y sugerencias para tomar las decisiones y ejercer las acciones más apropiadas dentro del principio de ganar-ganar.

Mientras cada grupo pretenda ganarlo todo, descalificando y excluyendo a los demás, el país seguirá sumido en una etapa que lo ha sacado de los niveles de bienestar y de progreso que lo hacían atractivo para inversores de todo el mundo.

Dividir la Asamblea Nacional no ayuda a conseguir las soluciones necesarias para un país cuyas instituciones han dejado de cumplir sus funciones  específicas.

La aparición de dos asambleas nacionales solamente favorece al gobierno a poco de las inevitables elecciones parlamentarias que deben efectuarse este 2020. El favor al gobierno será mayor si la oposición repite el error de llamar a la abstención.

Las versiones de los dos grupos que se atribuyen el poder en la Asamblea Nacional están llenas de dudas que, una semana después de los hechos, no están bien aclaradas con los soportes de ley.

Insistir en la polémica sobre quiénes son más legítimos y quiénes tienen más apoyo internacional es simple y llanamente hacer el juego a los que detentan los demás poderes en Venezuela.

Persistir con el papel de tontos útiles, que tantos beneficios han dado al Socialismo desde 1917, es lo que ha facilitado a un régimen, destructivo de lo que tenían y disfrutaban las mayorías venezolanas hasta el comienzo del siglo XXI, poder mantenerse durante 20 años.

Esa insistencia en seguir siendo tontos útiles le está dando a ese régimen más tiempo para seguir corrigiendo lo que ha comenzado a corregir, mientras los opositores se entretienen en una lucha feroz entre ellos mismos. Una lucha que se burla de la voluntad del pueblo, es decir de la voluntad popular, algo que solo les sirve de excusa para aprovecharse de los cargos públicos sin cumplir las tareas que esos cargos conllevan. Las contradicciones son evidentes. Critican a los demás que se aferran al poder, pero terminan cayendo en aquello de que lo que se critica, se practica.

Mientras los grupos que se dicen opositores sigan descalificándose entre sí e insultándose, el gobierno seguirá con sus acomodos y reacomodos para mejorar su imagen ante el pueblo que hasta ahora es un invitado de palo.

Lamentablemente, antes de todo esto, ya las mayorías de  venezolanos eran voraces consumidores de ideologías, modas y tecnologías producidas por otras naciones, eran tontos útiles, y ahora, en medio de la crisis, mantienen ese consumo de herramientas a través de las cuales  se canalizan las informaciones personales y conocimientos. Expertos advierten que el conocimiento tradicional de cada persona está siendo digitalizado y comercializado sin que esas personas puedan hacer mucho para imponer normas ventajosas para ellas, o menos negativas. Las industrias de contenido son las que imponen sus opciones y los demás  son convertidos en simples consumidores. Ese proceso deja las decisiones más importantes en manos de tecnócratas, empleados de corporaciones multinacionales u organismos internacionales próximos a la industria y ligados a proyectos políticos como  el que se desarrolla en Venezuela.

@jajogra

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