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GERSON REVANALES: La hoja de Parra

La hoja de Parra

 ***Así como la mujer del César debe aparentar ser decente, debe serlo; la Asamblea Nacional perdió su hoja de parra, el 5 de enero.

 

Balcón del Ciudadano – GERSON REVANALES

“Bochinche, bochinche esta gente no sabe sino hacer bochinche.” Después de haber transcurrido 208 años de que Francisco de Miranda manifestó lacónicamente su pesar cuando el general Carlos Soublet le detiene por orden de Bolívar, más que una expresión de profundo desengaño, como la calificó Uslar Pietri en su discurso de orden en el Senado de la República el 4 de julio de 1966, era la voz premonitoria del oráculo que anunciaba los tormentosos añales de nuestra larga desunión civil que hoy seguimos viviendo. En esta oportunidad fomentado desde las entrañas del poder.

El populismo, más allá del pan y circo romano, ahora se manifiesta en los CLAP y en el Foro de Sao Paulo, como think thank maquiavélico para el diseño de las políticas públicas de la revolución bonita. Este drama existencial, a corto plazo tendrá graves consecuencias para el país, como las tuvo la  entrega del precursor de la independencia a los realistas la noche del 31 de julio de 1812, en su camino hacia el cadalzo de la Carraca, Cádiz.

El gobierno vive en un espejismo si cree que los bodegones, la circulación de un dólar inorgánico producto de no tan santas transacciones, de una petromoneda desconocida en el mercado de las cibermonedas; de los nuevos petain de la mesita de negociaciones a quienes la historia nunca perdonará como al general Perain. Se equivoca al evaluar desde el punto de vista cuantitativo los resultados del 5 de enero, en un error similar al de Stalin cuando preguntó ¿cuántas divisiones tenía el Papa?

El oficialismo, a través de sus maletines, se hizo de la presidencia de la Asamblea Nacional. Tristemente, la historia de Venezuela está llena de estas traiciones. Nuevamente se cumplieron las palabras proféticas del sátrapa de Pedro Carujo cuando le dijo a José María Vargas que “la historia es de los osados”. En esta oportunidad las ambiciones personales, el clientelismo político y la necesidad estomacal de los más desafortunados, les puso sobre la mesa el Palacio Federal. Hoy vemos cómo la hegemonía mediática impone su única verdad. Pero los resultados también se pueden ver desde el punto de vista cualitativo: la comunidad internacional hoy en día no reconoce la legitimidad de Maduro, ni de Parra, ni de Moreno, ni de Tibisay, ni de ninguno de los poderes públicos. ¿Cómo puede un Estado existir así?

En este bochinche de más de 200 años que llevamos, la historia futura se enfrenta al dilema shakesperiano del ser o no ser, al debatirse entre un Estado fallido y un Estado forajido. En el primero de los dilemas, la crisis asistencial, la deserción estudiantil, la delincuencia de franela y cuello blanco, la inseguridad social, la emigración desbocada hacia otras fronteras por la ausencia de oportunidades y  el gobierno con sus políticas públicas, sectarias y comunistas, es responsable de todos estos males, lo cual ha hecho de Venezuela un Estado fallido. Mientras que la falta de autoridad del Estado, de seguridad jurídica, el control territorial de grupos armados como las FARC, ELN y de otros países del Medio Oriente, nos pueden conducir a un Estado anárquico, que no se sabe a dónde nos conducirá.

Pero en este drama no solo el régimen es responsable, la oposición u oposiciones no es que tengan la última palabra; pero sí mucho que decir, las ambiciones personalistas, las zancadillas; los sectarismos, ya ni siquiera políticos sino generacionales y la lucha entre partidos conociendo que el enemigo es uno solo, ponen el punto sobre el último deseo del libertador en San Pedro Alejandrino, cuando balbuceó que “si su muerte contribuye al cese de la desunión bajaría tranquilo al sepulcro”.

Como decía el ya eterno difunto, el que tenga ojos que vea y oídos que oiga, los movimientos políticos tienen una responsabilidad con sus ciudadanos. No basta con aparentar ser líderes en tuiter en hoteles de cinco estrellas. Hay que bajar a las quebradas y barrios, ya que como la mujer del César (además de aparentar ser líderes) tienen que serlo para recuperar la confianza del pueblo, que dará la victoria final.

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J. Gerson Revanales M

Balcón del Ciudadano. Internacionalista. Post Doctorado RR.II Embajador de Carrera por concurso

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