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EDUARDO MARTÍNEZ: Cierra en Torino librería con 208 años

Cierra en Torino librería con 208 años

Por EDUARDO MARTÍNEZ – Corresponsal en Italia

Este miércoles 15 de enero cerró la librería Paravía en Torino, en el Piemonte italiano. Con 208 años de fundada, se le consideraba “histórica”  y se le tenía por ser  la segunda librería abierta y en operación en Italia.

El anuncio desató las alarmas culturales en lo más ilustrado de la sociedad italiana y si bien el cierre de librerías es común en estos tiempos, la noticia tomó por sorpresa a sus clientes.

Paradójicamente, la empresa notificó por las redes sobre la decisión. Las dos hermanas que habían heredado la librería y que la gestionaban, utilizaron su cuenta en Facebook para informar a sus seguidores. En el inesperado anuncio, las propietarias señalaron que la foto publicada en la cuenta, del 28 de diciembre del 2019, representa “las caras sonrientes de nuestros últimos clientes de 2019” y “también de nuestra librería”.

El motivo -según explicaron- es el mismo que ha estado detrás del cierre de otras librerías independientes: “Amazon”, aclarando que “no es el comercio on-line que siempre ha estado; pero que primero ha atraído a los clientes con descuentos exagerados, porque en Italia falta una ley que tutele las librerías, y luego que facilita la llegada de productos en casa en tiempos muy rápidos y con un surtido increíble”.

 

Un poco de historia

El origen de la Librería Paravia se remonta a los inicios del siglo XVIII, en una especie de joint venture de la casa editorial GB Paravia & C, con la empresa tipográfica de la familia Zapata y desde 1757, asociados con la imprenta de Giacomo Giuseppe Avondo.

La Paravia fue definiendo su perfil en el paso de los dos siglos. Especializándose en libros de narrativa, textos para concursos, textos escolares y de información, guías turísticas, mapas y cartas geográficas, ensayos, manualidades, libros para niños y afiches.

A pesar de cambiar de dueños, la propiedad de la librería solo se mudó en tres ocasiones en sus 208 años. En 1873 abrieron sucursales en Milán, Florencia y Roma. Estuvo abierta en Piazza Pallazo di Citta hasta 1863, cuando se mudaron a Vía Garibaldi -en la época Vía Doragrosse; y desde el año 2004, fue transferida la librería a Via Arbarello, siempre en Torino.

 

Crisis mundial

Tal vez el cierre más emblemático haya sido el de la librería Barnes & Noble de la calle 66 y Broadway en Nueva York, frente al conocido Lincoln Center, en enero del 2011.

En el comunicado, la empresa delineó lo que ha venido marcando el fin de las librerías:

“Reconocemos que esta tienda ha sido una parte importante de la estructura de la comunidad del Upper West Side, desde que abrimos nuestras puertas el 20 de octubre de 1995. Sin embargo, el actual contrato de arrendamiento está terminando y el aumento del alquiler que se requeriría para permanecer en el lugar hace que sea económicamente imposible para nosotros extender el contrato de arrendamiento”.

La clausura de esta librería tuvo un gran impacto en el mundo cultural de Nueva York. Sus espacios albergaban decenas de presentaciones de libros y CD, donde los autores disertaban y daban presentaciones, para luego autografiar cada volumen.

Siendo Barnes & Noble la mayor cadena de liberarías de EEUU, el cierre alertó a las pequeñas cadenas y a las librerías independientes.

La aparición de Amazon en 1994 dio inicio a la crisis de las librerías. Una vez que se dedicaron a imprimir, editar y distribuir libros, se estableció una manera nunca antes vista de competencia.

Amazon no se planteó la eliminación de las librerías, sino que visualizó una manera comercial más económica y rápida de proveer material de lectura a los clientes.

En el mundo hispano, en un reportaje del diario “El País” de España -marzo del 2015- se señaló que quedaban “3.650 espacios independientes” de ventas de libros, y que “en un año se cerraron 912 y se crearon 226. En cuatro años se han perdido 163 millones de euros”. Sentenciando que “esas cifras marcan el declive del ciclo de vida de las librerías en España: cada día se cierran 2,5 de estos espacios, sobre todo pequeños”.

A pesar de esa visión sombría en España en el 2015, para enero del 2019 la misma fuente estadística reseñaba que en España había 3.967 puntos de venta de libros. Un repunte significativo.

La joven escritora canaria Arantxa Rufo ha enumerado cinco motivos por los cuales “cierra una librería”:

Los tiempos difíciles: La gente lee menos y la irrupción de las librerías online con sus catálogos inmensos y la disponibilidad inmediata no ayuda a los pequeños comercios.

La falta de marketing: Hay que atraer al público como sea y cuando sea, no solo cuando necesitan comprar un libro para un regalo o en las navidades. Necesitas que a la gente le apetezca pasar por ahí, que participe en clubes de lectura, que acuda a firmas y presentaciones.

La literatura estacional. Si las editoriales dan de lado a los escritores de verdad, que van a sacar (o pretenden hacerlo) 10, 20 libros o más a lo largo de su carrera, y dan prioridad a las figuras populares televisivas que sacan un libro en Navidad y si te he visto no me acuerdo, venderán miles de ejemplares de este, una vez. Nunca más.

Libreros sin conocimientos: Si un lector no encuentra a un cómplice en el librero, mal vamos. Si me gusta un libro y no eres capaz de recomendarme otros similares ni de decirme que el mismo autor tiene otros dos o tres o cuatro, mal vamos.

Los lectores: los que leen poco porque leen poco y los que leemos mucho, porque cada vez lo hacemos más en digital. ¿Es lo mismo? Para nada. ¿Es más barato? Joder, sí, pero es que también necesitamos comer.

 

El futuro

La crisis de las librerías no significa que los libros van a desaparecer. Nadie ya se asusta por la novela de ficción “Fahrenheith 451”, que desde los años 50 perfilaba a EE.UU. como una sociedad donde había libros, y en el que el cuerpo de bomberos los quemaba.

El desarrollo tecnológico del siglo XX demostró que la aparición de la radio no acabó con la prensa ni el teatro; ni la TV con la radio; ni internet con los libros, el cine, el teatro, ni la prensa.

Solo ha habido cambios en la manera en que los creadores llegan a los lectores. Han cambiado los medios de transmitir la creación cultural.

La magia del cine permite recrear audiovisualmente una historia contenida en un libro. Los noticieros radiales no han sustituido la labor de quien recoge y relata las informaciones.

Estamos frente a una especie de un nuevo “equilibrio ecológico” de los medios y canales de distribución de la creación literaria. Al final, los libros seguirán existiendo.

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