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ALFREDO MICHELENA: La gira internacional, Guaidó vs. Arreaza

La gira internacional: Guaidó vs. Arreaza

Por ALFREDO MICHELENA

La gira de Guaidó comenzó en Bogotá con el tema del terrorismo internacional. La presencia de estos grupos, en especial los ligados a Irán, son una amenaza no sólo regional, sino a los Estados Unidos.

De otro lado, se reportaba la visita de Jorge Arreaza, emisario de Nicolás Maduro, a Irán donde reafirmaba la alianza del castrochavismo con ese gobierno teocrático, para no dejar dudas de dónde está cada uno en esta confrontación global, cuyo vértice está en Venezuela.

No sabemos si fue circunstancial o planificado, pero mientras Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela, evadiendo todos los controles del pranato madurista, se presentaba en Bogotá a fin de asistir a la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo, Jorge Arreaza, representante internacional del pranato, llegaba a Teherán, Irán, una de las capitales emblemáticas del terrorismo islámico, luego de haber pasado por Pekín.

 

Terrorismo iraní

El régimen teocrático de Irán está ligado fuertemente al terrorismo, no sólo a través de organizaciones “proxies”, como   Hamas, Hezbolá y el Yihad islámico, sino que formalmente su Fuerza Militar tiene una rama altamente politizada denominada la Guardia Revolucionaria Islámica, responsable de la defensa de su revolución. Ella actúa incluso en el exterior a través  de la Fuerza Quds, encargada de la guerra no convencional y de las operaciones encubiertas. El general iraní Qasem Soleimani, recientemente dado de baja por EE.UU., estaba al frente de esta organización. Recordemos que la Venezuela chavista ha firmado acuerdos militares con Irán cuyo ejército regular, la Guardia Revolucionaria e incluso la Fuerza Quds, circulan, por no decir operan, en territorio venezolano.

 

La presencia en Venezuela

Adicionalmente, Irán ha sido señalado como principal  financiador del terrorismo. Y sabemos que la Venezuela chavista ha contribuido a este financiamiento. Incluso hay señalamientos concretos de que el enlace con la red terrorista islámica sería Tarek El Assami, exvicepresidente venezolano, sancionado por sus actividades de narcotráfico y por apoyar a grupos terroristas islámicos para operar en  Venezuela.

La presencia de Hezbolá en Venezuela está bien documentada, y sobre ello hemos informado bastante en las páginas de esta revista. Y aunque este tema ha sido uno de los puntos clave en la reunión de Bogotá, la agenda va más allá e incluye la presencia activa del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los disidentes de las FARC colombianas.

 

El conflicto global

La referida III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha Contra el Terrorismo, celebrada actualmente en Bogotá, es la tercera como su nombre lo indica; pero a diferencia de las anteriores ella se da en medio de un conflicto que trasciende la región y es el del enfrentamiento Irán-EE.UU. Así, la ya conocida presencia de los mencionados grupos terroristas en Venezuela  se comienza a articular más claramente con un conflicto específico de dimensiones globales.

En el “Country Reports on Terrorism” del Departamento de

Estado (2018), se señala que “Venezuela mantuvo un ambiente permisivo para grupos terroristas” y se señala a las FARC, el ELN y a Hezbolá.  Más recientemente han expresado su preocupación por la facilitación del territorio venezolano como “save heaven” o aliviadero. En estos días, el secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó que  no es aceptable  que el régimen de Irán, con su brazo armado Hezbolá, esté presente en Venezuela y menos que Nicolás Maduro opere con estas organizaciones terroristas.

No es que eso no se hubiera denunciado anteriormente, es que ahora para el gobierno estadounidense esto comienza a configurarse como un tema de seguridad nacional, al enmarcarse en su confrontación con Irán, que ha hecho pensar a muchos en una guerra de grandes proporciones.

 

Relaciones peligrosas

Fue el mismo Chávez quien, a través de Maduro, llegó a acuerdos con estos grupos terroristas extracontinentales. Recordemos que Maduro se reunió con el jefe de Hezbolá, Hasán Nasralá, en 2007, para definir las operaciones de éstos en Venezuela. También que fue Chávez quien intermedió con la Argentina de Cristina Kirchner para meter bajo la alfombra el caso de la voladura de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), por los iraníes. Más recientemente, el gobierno estadounidense reportó que Jorge Arreaza se había reunido con líderes de Hezbolá  en la embajada de Venezuela en el Líbano.

En este contexto, Elliott Abrams, emisario especial norteamericano para el tema de Venezuela, advirtió al régimen que sería un craso error permitir la expansión de las actividades de estos grupos terroristas, pues ello acarrearía una muy seria respuesta de los EE.UU.

El régimen chavista está jugando con fuego. Desde el principio sabe que no debe pasar la raya roja en su apoyo a los grupos terroristas, en especial aquellos que están involucrados en un marco global que atañe a los EE.UU., como el Hezbolá.

 

La Guerra Fría del siglo XXI

La visita de Arreaza a Irán y la de Guaidó a Bogotá personifican las dos caras de una guerra silenciosa que cada vez está más presente. Ya hemos advertido que Venezuela está en el vórtice de una especie de Guerra Fría del siglo XXI donde se enfrentan los mismos imperios del pasado por el control geopolítico del mundo; pero ahora sin el ropaje ideológico de Comunismo vs. Capitalismo -la dicotomía se acerca más a dictaduras vs. democracias. Esta guerra es global y se da en varios tableros. Por supuesto, el Medio Oriente es uno, quizás el más importante, pero en las Américas también se está dando; y como dijimos, Venezuela está en su vórtice.

En Bogotá, Guaidó se reunió con el secretario de Estado,  Mike Pompeo, así como con otros líderes regionales. Evaluaron las acciones a seguir con respecto al apoyo del castrochavismo, y en especial del régimen criollo, al terrorismo islámico.

Tocará a Guaidó –y a los otros líderes regionales- convencer a Pompeo del peligro que suponen estos grupos no sólo para la estabilidad de América Latina, sino para los EE.UU., sobre todo  cuando los iraníes han jurado vengar la muerte de Soleimani, en una especie de guerra santa.

De lo que está plenamente convencido Pompeo y lo atestigua, es que la “presencia de Rusia, Cuba e Irán alrededor de Maduro deja en claro la existencia de una amenaza a EEUU.”

 

¿Y ahora?

Por lo pronto, el Comando Sur anuncia ejercicio militar conjunto con Colombia para “practicar el trabajo conjunto” y Pompeo asegura no sólo que seguirán apoyando al gobierno de Guaidó, sino que vendrán nuevas acciones contra el pranato madurista. ¿Qué hará EE.UU. solo y en alianzas a este respecto? Ya pronto lo veremos. En realidad, algunas señales se verán y otras no; estas últimas son acciones de inteligencia que están andando y que sólo las conoceremos cuando se crea conveniente o se descubran. Recuerden lo de Soleimani.

De Bogotá el presidente interino Guaidó viajará a Europa, a Davos, para la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, así como hacía otras capitales de ese continente, tales como Londres y Madrid. Incluso se ha rumorado que un encuentro con el presidente Trump podría producirse y se ha confirmado otro del más alto nivel con la Unión Europea.

Son dos giras paralelas para apuntalar el poder de cada una de las “Venezuelas”: la de Maduro con el castrochavismo, y la de Guaidó y las fuerzas democráticas. Aunque muchos quieran negarlo, la fuerza democrática ha avanzado notablemente, no obstante nadie debe quedarse tranquilo hasta el cese de la usurpación.

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