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ROBERTO MANSILLA BLANCO: El “Delcygate” sigue sonando en España

El “Delcygate” sigue sonando en España

Por ROBERTO MANSILLA BLANCO, corresponsal en Europa

Hay curiosidad internacional por saber a qué se debía el misterioso encuentro en Barajas entre el ministro español José Luis Ábalos y la vice de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, encuentro que el gobierno de Sánchez se esforzó por ocultar.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tiene ahora un serio problema, y éste parece ser su socio de gobierno, Unidos PODEMOS. Con menos de un mes en el poder, al PSOE se le acumulan dos escándalos de nivel internacional, sin ser aclarados hasta ahora, cuyas explicaciones oficiales son poco convincentes y con interrogantes que alimentan todo tipo de especulaciones.

Primero fue el “Boliviagate”, un oscuro caso acaecido a comienzos de enero de 2020, en vísperas de la investidura de Pedro Sánchez, cuando aún era presidente en funciones. El caso involucró a cargos diplomáticos españoles y a fuerzas de elite de la policía española (GEOX) en la embajada mexicana de La Paz, la capital boliviana.

El gobierno interino de Jeanine Añez denunció injerencia española en los asuntos bolivianos y abrió vía Fiscalía una investigación que involucra, entre otros, a los líderes de PODEMOS, Juan Carlos Monedero, al vicepresidente de Sánchez, Pablo Iglesias, así como al expresidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, y al célebre exjuez Baltazar Garzón, el del “caso Pinochet·”.

¿El motivo? La rocambolesca acción en la embajada mexicana buscaría presuntamente ocultar pruebas del financiamiento y apoyo del expresidente Evo Morales y del chavismo a PODEMOS vía Zapatero. Otros especularon que el tándem Sánchez-Iglesias que ya ensayaba para formar gobierno, buscaba una vía de asilo para Evo Morales.

En el “Boliviagate” está en el ojo del huracán una consultora mexicana, Neurona Consulting, vinculada a Monedero, que habría recibido dinero de Evo Morales, Chávez y Maduro. Desde España, el partido VOX secundó la denuncia de la Fiscalía boliviana. Toda la prensa publica diariamente más información sobre los “Neurona Papers”.

 

Misterio en Barajas

Quince días después del “Boliviagate”, pasamos al “Delcygate”, otro rocambolesco caso que involucra al ministro de Transporte de Sánchez, José Luis Ábalos. Tiene que ver con otra oscura, incomprensible y misteriosa reunión en el aeropuerto internacional de Barajas en Madrid, entre Ábalos y Delcy Rodríguez, la vicepresidente del régimen de Nicolás Maduro,  en la madrugada del 19 al 20 de enero.

Delcy Rodríguez, como se sabe, está en la lista del “top 25” de sancionados por la Unión Europea por violaciones de derechos humanos y corrupción en Venezuela. No puede, por tanto, pisar suelo de países comunitarios de la UE, ya que pesa orden de captura en su contra.

Mientras, el gobierno de Pedro Sánchez y el PSOE se esfuerzan incansablemente por negar el encuentro del ministro Ábalos con Delcy Rodríguez en el aeropuerto de Barajas, con declaraciones contradictorias sobre si se reunió o no, el “Delcygate” sigue dando de qué hablar, aumentando el descrédito internacional al gobierno de Sánchez e Iglesias. Un descrédito ya bastante golpeado por el malestar internacional causado por la negativa de Sánchez a recibir en Madrid a Juan Guaidó, a pesar de que lo hizo la ministra de Exteriores, Aranza González Laya.

Desde fuentes del gobierno de Sánchez señalan que evitaron actuar contra Delcy Rodríguez para “no humillar” al régimen de Maduro y “provocar así un incidente diplomático” con una potencia petrolera como Venezuela. También corren informaciones oficiales de que el Ministerio de Exteriores español sabía de antemano, una semana antes, sobre la visita de Delcy Rodríguez y que intentaron persuadir al régimen de Maduro para que no se bajara del avión debido a las sanciones europeas.

 

¿En busca de la ruta del oro?

Pero no parece que sea sólo el posible conflicto diplomático con una potencia petrolera como Venezuela lo que estaría detrás de la reunión Ábalos-Delcy. El misterioso encuentro de Barajas podría tener, según algunas informaciones publicadas en medios digitales españoles, una especie de “mina de oro” entre manos.

El jet privado Falcon que aterrizó en Barajas con Delcy Rodríguez a bordo, provenía de Estambul. Según las autoridades estadounidenses, Venezuela y Turquía vienen manejando desde 2018 una “ruta de tráfico de oro” que para Washington es ilegal y le ha permitido al régimen de Maduro, gracias a sus alianzas turcas y rusas, burlar las sanciones internacionales.

La “ruta del oro” detrás del “Delcygate” va de Venezuela a Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Rusia, entre otros. Tras Madrid, Delcy también viajaba a Doha, capital de Qatar, otro país señalado dentro de esta ruta.

Según han detectado el Departamento del Tesoro de EE.UU y Transparencia Internacional Venezuela, la mayor parte sale en forma de contrabando para el lucro de altos cargos chavistas. Ante la presión de EE.UU., la principal salida del oro es la ruta Caracas-Estambul, donde el Gobierno turco refina el metal. Precisamente, la ruta que llevó a Delcy a su encuentro con Ábalos en Barajas.

Según confirman las fuentes informativas españolas, Delcy aterrizó en Barajas en un avión privado modelo Dassault Falcon 900LX, matrícula TC-AKE, propiedad de la empresa turca Ak Havacilik ve Ulastirma. Tomó tierra a las 00:12 procedente del aeropuerto Simón Bolívar de Caracas.

Instantes después de aterrizar en Barajas, Ábalos, de quien se decía iba a recibir a su “amigo personal”, el ministro de Turismo de Maduro, Félix Plasencia, para participar en la Feria FITUR de Madrid, acudió al encuentro con Delcy.

A pesar de las prohibiciones europeas para pisar suelo comunitario por estar en la lista de 25 personas sancionadas, Delcy bajó de la aeronave y pasó la noche en una sala VIP de Barajas hasta que, ya en la mañana del lunes 20 de enero, fue trasladada hasta el edificio Satélite de la Terminal 4, donde embarcó en un vuelo comercial de Qatar Airways rumbo a Doha (Qatar).

Unas horas después, sobre las dos de la tarde de ese lunes, el “jet” privado despegó presumiblemente sin pasajeros dirección al aeropuerto internacional de Estambul, el lugar al que se dirigía realmente la vicepresidenta de Maduro para reunirse con su homólogo turco.

Washington denuncia que el régimen de Maduro está sacando ilegalmente toneladas de oro de Venezuela para burlar las sanciones internacionales. Esta estrategia contaría igualmente con el apoyo ruso.

Desde el pasado octubre, la aeronave que utilizó Delcy Rodríguez ha realizado con frecuencia trayectos que se consideran habituales del tráfico de oro venezolano. El ‘jet’ privado frecuenta los aeropuertos de Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Suiza, Rusia e Islas Seychelles, países donde, o bien se refina el oro o se pone en el mercado el preciado metal. Delcy es una pasajera habitual en estos viajes a Turquía, lo cual incrementa las sospechas sobre su relación con el tráfico ilegal de oro. Otro destino habitual de estos vuelos es Buenos Aires, la capital argentina.

Según Transparencia Internacional Venezuela en un informe publicado en diciembre pasado, “entre el 70 % y 90 % del oro que se extrae de Venezuela sale del territorio del país de manera ilegal en operaciones en las que están implicados altos funcionarios del Gobierno y familiares cercanos al entorno presidencial de Maduro”. Calcula que el erario público venezolano perdió 2.700 millones de dólares hasta 2018 por el tráfico ilegal de oro.

En cuanto a la visita de Delcy Rodríguez, otras informaciones especulan con que la vicepresidenta de Maduro iría a Madrid para persuadir al gobierno de Sánchez de ocultar cualquier prueba de financiamiento del “chavismo” y sus aliados a PODEMOS. También para evitar distanciarse de Pablo Iglesias como medida preventiva ante los mercados, en caso de salir adelante pruebas estratégicas para su gobierno, como la próxima discusión de los Presupuestos Generales del Estado.

Toda vez, la exitosa gira internacional de Juan Guaidó, reconocido por más de 30 países como presidente interino de Venezuela,  supone un revés estratégico claro para el régimen de Maduro. Delcy podría igualmente viajar con la misión de persuadir ante Ábalos con el objetivo de impedir la reunión de Sánchez con Guaidó. Las conexiones de Irán con Maduro y Evo Morales, en medio del “Boliviagate”, también crean preocupación en Miraflores, particularmente ante el actual contexto de tensión entre EE.UU. e Irán.

 

El papel de Sánchez

Con todos estos escándalos internacionales en la mesa, es lícito preguntarse: ¿en qué extraño péndulo se mueve el gobierno de Pedro Sánchez? ¿Conoce los riesgos políticos del meollo en el que está metido? ¿Es tan poderosa la influencia de PODEMOS en sus decisiones, particularmente en el caso de Venezuela?

Si bien Pedro Sánchez ha reafirmado su reconocimiento a Guaidó como presidente legítimo de la Asamblea Nacional venezolana y como presidente encargado, su política ante la crisis venezolana reviste ambigüedades.

El brutal asalto del intento de “golpe parlamentario” de Maduro contra la Asamblea Nacional el pasado 5 de enero fue inmediatamente condenado por el gobierno de Sánchez y la Unión Europea, cuyo Alto Responsable de Política Exterior y de Seguridad es precisamente Josep Borrel, exministro de Exteriores de Sánchez.

Pero además del descrédito internacional, la opinión pública española muestra su enorme preocupación en cómo el “Boliviagate” y el “Delcygate” pueden atentar contra el Estado de derecho y la transparencia informativa.

Las incógnitas se multiplican: ¿A qué fue el ministro Ábalos al aeropuerto de Barajas, ya casi de madrugada, en un vuelo donde estaba Delcy Rodríguez? Si Ábalos sabía, y era plenamente consciente, de que la vicepresidenta de Maduro estaba en la lista “top 25” de sancionados por la Unión Europea y EE.UU. por violaciones de derechos humanos por parte del régimen usurpador de Nicolás Maduro, ¿para qué se expone en un acto que mezcla torpeza, soberbia e ingenuidad? ¿O es que había algo más?

Pero esta historia no habla solamente de Sánchez, Ábalos, Delcy Rodríguez o Pablo Iglesias, entre otros. El nombre de José Luis Rodríguez Zapatero aparece también en todas las cábalas. Desde el “Boliviagate” hasta el “Delcygate”. Porque en la capital boliviana, La Paz, el nombre de Zapatero aparece presumiblemente citado en extraños casos de financiamiento a PODEMOS, vía fundaciones y consultoras.

Por ello, siguen las preguntas: ¿Por qué Zapatero sigue defendiendo a Maduro en cuanta entrevista televisiva aparece? ¿Por qué avala a Sánchez por no recibir a Guaidó? ¿Por qué su “silencio calculado” en el “Delcygate”? ¿Qué tienen en común todos estos escándalos?

Pedro Sánchez se somete a un descrédito a nivel internacional, cuyos riesgos los puede pagar la democracia española y la estabilidad institucional. La Unión Europea ya ha anunciado que pedirá explicaciones a Borrell por el “Delcygate”.

En casa, los problemas se acumulan. El tema catalán, cada vez más enrarecido, se encamina a otro conflicto vía referéndum independentista. Y los apoyos a la investidura de Sánchez por parte de sus socios independentistas vascos, vía Bildu y PNV, son otra carga que aumenta su descrédito.

¿Realmente es consciente Sánchez de las consecuencias de todos estos escándalos? Primero fue el “Boliviagate”. Ahora el “Delcygate”. ¿Habrá más “gates” dentro de poco?

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