ColumnistasNacionales
Destacados

ALEX VALLENILLA: El fracaso militar de Guaidó y el económico de Maduro

El fracaso militar de Guaidó y el económico de Maduro 

Por ALEX VALLENILLA / @alexvallenilla

Hasta ahora, Guaidó no cuenta con militares que lo apoyen en un cambio político y Maduro no cuenta con producción nacional para un cambio económico.

Por el momento, la ruta de Juan Guaidó, con el “cese de la usurpación”, sigue atascada. La ruta “del coraje” responde a un plan de mercadeo en redes sociales, que en lo nacional no tiene fundamento en el contexto político, sino que resulta en una propaganda más.

Mientras tanto, del lado del chavismo/madurismo hay en desarrollo dos rutas. La de Nicolás Maduro, que consiste en una reforma económica, de manera unilateral, sin contar con el consenso del país y de manera aislada frente a la realidad global. La otra es la ruta de Diosdado Cabello, quien claramente aspira volver a ser presidente de la Asamblea Nacional (AN).

Hasta ahora, la ruta de la reforma de Maduro es la que ha dado más pasos, aunque enfrentada a grandes adversidades. En ese pulso con Diosdado Cabello, el primero ha propuesto el petro, una criptomoneda con la que pretende reactivar la economía. El segundo, a la saga, luego de ver el fracaso del “airdrop” del petro, y con el control que ejerce sobre el Seniat, se lanza con una política impositiva para captar los pocos dólares que circulan en Venezuela.

 

Los fracasos

El “cese de la usurpación” fracasa en 2019, porque Juan Guaidó no tiene la fuerza necesaria para desalojar al régimen, puesto que no cuenta con apoyo militar. La ruta “del coraje” es sólo una propaganda muy costosa, y por ahora los norteamericanos han dicho claramente que no habrá intervención militar extranjera.

 

Por el lado del régimen, Maduro trata de imponer el petro, un recurso tecnológico con una interfaz de muy mala calidad, que ni siquiera sirve hasta ahora para aliviar los problemas de pago en Venezuela.

Una criptomoneda serviría para aliviar los problemas derivados de la crisis de escasez de billetes y monedas, de los problemas de telecomunicaciones para pagos con tarjetas de débito y crédito, los problemas de caída de plataformas de Internet. Maduro parece creer que podrá levantar la economía con la tokenización, sin tomar en cuenta que sólo extiende lo mismo que ocurrió con la monetización.

Al fracasar el “airdrop” del petro, entonces se lanza el segundo plan. Desde el Seniat se pretende cobrar impuestos de 25 % a las operaciones en dólares. Pretenden de esta forma captar divisas por esa vía o en caso contrario, forzar la venta de divisas, producir demanda de bolívares para evitar el alto impuesto y así detener el alza del dólar.

Los venezolanos no tienen crédito de sus bancos, ni siquiera en la moneda local, porque aplicaron un encaje legal de 100 % y ni siquiera esto evitó que el dólar siguiera subiendo, aunque ciertamente, si no fuera por esta medida, la divisa norteamericanana quizá estaría cerca de 500 mil bolívares.

El problema del impuesto de 25 % es que Maduro y Cabello aspiran cobrar esta tasa a operaciones de ciudadanos, cuya mayoría todavía tiene como ingreso básico 3,5 dólares al mes.

Para tener una idea, el año pasado, el Seniat sólo pudo recaudar un promedio de 133 millones de dólares mensuales, debido a la limitada economía venezolana. Esto sólo alcanza para entregar 15 dólares al mes a trabajadores públicos y jubilados.

 

Ni el petro, ni los impuestos

En 2019 Maduro dio un par de pasos interesantes, se despenalizó el uso del dólar y se liberaron los precios. Eso permitió que los anaqueles de los comercios se llenaran y aunque a precios más costosos, los venezolanos tuvieron un año con menos desabastecimiento que los años terribles de 2015, 2016, 2017 y 2018.

Esa situación disminuyó también mucho la conflictividad social por escasez de alimentos. En 2019 no se produjeron saqueos a comercios y camiones en carreteras, como en años anteriores.

En el desespero por la caída de ingresos, ahora dan pasos en retroceso. Una economía tan pobre sólo caerá más con más impuestos, porque no es un incentivo para el comercio y menos para la producción nacional.

Guaidó sin militares no podrá lograr el “cese de la usurpación”, y Maduro sin incentivos a la producción nacional, no recuperará la economía.

 

La ruta de Cabello

En medio de todo esto, el plan que de manera subyacente toma fuerza es el de Diosdado Cabello, quien aspira llegar a diciembre sin que haya acuerdos para designar un nuevo CNE por la AN que dirige Juan Guaidó o por la de Luis Parra. Su objetivo es que se llegue a elecciones parlamentarias con una oposición dividida, con el mismo CNE, para con la abstención llegar a coronar su aspiración de dirigir nuevamente el Parlamento.

A Cabello le interesa el fracaso de Guaidó en lo militar y el de Maduro en lo económico.

Mientras tanto, la población venezolana sigue hundida en la depresión económica, política y social.

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close