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CARDENAL BALTAZAR ENRIQUE PORRAS: Santa Inés de Cumaná

Santa Inés de Cumaná

 

La crónica menor – CARDENAL BALTAZAR ENRIQUE PORRAS

Gracias a la invitación del arzobispo cumanés, Jesús González de Zárate Salas tuve el regalo de compartir la fiesta patronal de la ciudad primogénita del continente, la joven mártir romana Santa Inés. Pude constatar una iglesia viva y participativa. Los 70 años de la Legión de María en Venezuela con una catedral a rebosar con la presencia de numerosos “presidia”, célula de dicho movimiento apostólico, con la salvedad de que faltaron los de la periferia por los problemas de la falta de combustible y de transporte. La comunidad siro-libanesa de Cumaná, muy pujante y activa, colaboradora en muchas de las obras de la Iglesia nos acogió para celebrar en la vigilia la fiesta de la patrona.

El martes 21, fiesta de la santa, la iglesia del mismo nombre no podía contener la multitud de devotos que se sintieron protagonistas de la celebración, porque en palabras de ellos mismos, el pueblo raso estaba en primera fila, expresando con la alegría oriental en sus cantos y bailes su amor a Dios y al prójimo. Pero mayor fue nuestra sorpresa al acompañar en horas de la tarde la procesión por las calles de la ciudad en la que una multitud de fieles acompañaba la venerada imagen. La religiosidad popular no es simple folklore sino una manifestación auténtica de fe. Como nos dice el papa Francisco: “cada porción del pueblo de Dios, al traducir en su vida el don de Dios según su genio propio, da testimonio de la fe recibida y la enriquece con nuevas expresiones que son elocuentes” (La alegría del Evangelio 122).

El miércoles 22 compartimos con la comunidad del Seminario San José la eucaristía y el desayuno con los seminaristas de varias diócesis del oriente, con el entusiasmo juvenil de una entrega generosa y amplia. Luego, en las instalaciones de la Curia y de la Universidad Santa Rosa, presentamos el libro “del Tinaco al cielo”, biografía del primer obispo de Cumaná, Mons. Sixto Sosa Díaz, escrita por su sobrino nieto el Lic. Félix Sosa Moreno. Un acto académico solemne y sencillo, pero con el calor del reconocimiento a quien puso las bases de la diócesis sucrense. Más de quinientos jóvenes reciben educación superior en sus aulas siendo en estos momentos la única presencia universitaria en la ciudad.

Ha sido un baño de frescura y de pujante iglesia en salida, en medio de las precariedades del país y en una región depauperada en la que la creatividad y la fuerza de la fe es superior a las calamidades. Si del oriente viene la luz, tenemos que afirmar que también del oriente venezolano donde tuvo lugar la primera experiencia evangelizadora pacífica en el continente americano, sigue brillando el evangelio de Jesús con la fuerza transformadora del servicio al prójimo. Gracias a todos nuestros anfitriones por darnos la oportunidad de compartir y de vivir la religiosidad de nuestro pueblo.

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