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FRANCISCO POLEO: Viene el desenlace de la tragedia venezolana

Viene el desenlace de la tragedia venezolana

Informe Político – FRANCISCO POLEO

El desenlace de la tragedia venezolana está por primera vez a la vista, y clara la ruta hacia ese destino. La vertical caída de los precios del petróleo debida al conflicto entre rusos y árabes precipita los acontecimientos al debilitar hasta el límite la resistencia del madurismo -materia de un Informe que sobre la marcha estamos preparando. Pero la situación de la dictadura venezolana ya era crítica antes de este descalabro que al régimen  le reduce al mínimo su posibilidad de sobrevivir. Por fortuna, se han ido cumpliendo todos los pasos necesarios en un tortuoso camino que no siempre ha respetado el criterio de urgencia de la crisis venezolana, pero que ha ido alineando  los astros políticos uno a uno, nacional e internacionalmente. Ahora es más claro que nunca que responsabilizar a Juan Guaidó y la Asamblea Nacional por cualquier retraso en la solución del conflicto es objetivamente injusto, si consideramos que la de Venezuela es una coyuntura histórica en la cual los instrumentos decisivos no están en manos de los venezolanos, porque ella es caso particular de un conflicto global.

La fecha del desenlace depende, sobre todo, de los intereses del gobierno de Estados Unidos, en este momento representados por un Donald Trump que ha decidido basar su campaña electoral para la reelección en la lucha contra el socialismo. Por eso quiere que el candidato demócrata sea Bernie Sanders, algo a la vista de cualquiera que se pasee por la cuenta en Twitter del presidente estadounidense. En ese sentido, resolver el tema venezolano no sólo le asegura a Trump una importante cantidad de votos en el vital sur de la Florida, sino que le permite probarle al Estados Unidos profundo, conservador y harto de enviar a sus hijos a morir en guerras interminables en defensa de intereses cada vez más lejanos a ellos, que él es capaz de acabar con el temido socialismo empleando la poderosa influencia de su país, sin necesidad de un conflicto a gran escala.

Mientras los venezolanos con acceso a las redes sociales se distraen insultándose por la necesidad o no de una negociación con el régimen de Maduro, resulta que Trump ya hizo precisamente eso con Vladimir Putin, el tenedor de las acciones chavistas. El neo-zar ruso necesita que los negocios rusos en Venezuela operen con normalidad, se le pague la deuda  y se le permita mantenerse su importancia en la toma de decisiones futuras. Como tanto hemos dicho, la aventura chavista ha terminado precisamente en la pérdida de la soberanía. Esta es la realidad que debemos manejar.

Para mantener su influencia en Caracas, Putin necesita una transición organizada donde pueda mover sus fichas. Nadie quiere, porque nadie podría manejarlo, un estallido espontáneo en ese polvorín donde hacen vida  el narcotráfico, la guerrilla colombiana, las megabandas criminales, el fundamentalismo islámico, las mafias del oro, entre otras yerbas altamente tóxicas. Y este es un peligro más cercano a medida que el régimen va perdiendo la capacidad para controlar el país.

Esa negociación con Putin la hemos anunciado en estas líneas desde hace más de un año, y ya no es tan privada. Mike Pompeo y Sergéi Lavrov no esconden que se reúnen para hablar sobre el tema, sin olvidar que el propio Putin viajará próximamente a verse con Castro en La Habana, desde donde podrá decidir la conducta de los jerarcas chavo-maduristas, con el peso de quien es el único que puede ofrecerles un refugio seguro. Por supuesto, nada de eso hubiera sido posible sin el enorme apoyo internacional a la causa democrática venezolana concentrado en la figura de Guaidó, quien tiene la confianza del Hemisferio Occidental.

Como anunciamos pocos días antes de que regresara a Venezuela, la misión asignada a Guaidó es clara: organizar rápidamente el escenario para unas elecciones que deben darse a la brevedad posible, para lo cual es vital el nuevo Consejo Nacional Electoral que está en desarrollo junto -oh, sorpresa- a Miraflores, aunque algún otro sector prefiera quemar los archivos del CNE.

Ahora viene la etapa de la presión máxima. Guaidó ha ido movilizando al pueblo en las regiones y el 10 de marzo le toca a Caracas. Mientras tanto, Trump se ha concentrado en el tema: ha recibido por todo lo alto a los presidentes de Ecuador, Colombia y Brasil para concertar una ofensiva deliciosamente descarada. Bolsonaro aparece como protagonista de este episodio que pudiera ser final. Retiró a su cuerpo diplomático en Venezuela, y, tras hablar con Trump, habló como un general en campaña. Ya Washington, Bogotá y Brasilia no tienen personal en Venezuela.

Pero, ¿qué es exactamente lo que viene ahora? Eso sólo lo saben unos pocos, sobre todo en la Casa Blanca y en el Comando Sur, con quienes, por cierto, se reunió Bolsonaro en su visita actual a Estados Unidos. Cualquier hipótesis que pretenda ser exacta es irresponsable, pero Trump se ha demostrado experto en eficaces operaciones incruentas, conservando siempre su abanico de posibilidades.

Por supuesto, esta transición dejará vivo al chavismo. Es lo que hay, como es lo que hubo en Chile y en España. Lo que sí es seguro es que alguien pagará los platos rotos, y ese alguien ya fue decidido. Lo vendieron todos, incluyendo los de su propio partido. No le dejaron entrar en la negociación y no tiene padrino internacional. No me pregunten quién es. Ya habrá tiempo para hablar de eso, pero en estos días el propio Guaidó  lo ha señalado de frente.

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