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FRANCISCO POLEO: Con una devastadora “blitzkrieg” judicial,  EE.UU. siembra el pánico en todo el chavismo.

Con una devastadora “blitzkrieg” judicial,  EE.UU. siembra el pánico en todo el chavismo.

        

Informe Político – FRANCISCO POLEO

No todas las bombas son físicas. En plena crisis del COVID-19, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció este jueves, en rueda de prensa, que acusará penalmente a la cúpula del régimen de Nicolás Maduro por nexos con el narco-terrorismo. Al okupa del Palacio de Miraflores lo acusan de ser la cabeza del llamado Cartel de Los Soles. Washington juega así su hasta ahora más pesada carta en la campaña para que Maduro reconozca a Juan Guaidó como legítimo  Presidente Interino de Venezuela.

El propio Fiscal General estadounidense, William Barr, reconoció que, aunque esta investigación lleva años en curso, la decisión se tomó de acuerdo con la Casa Blanca y el Departamento de Estado, trámite indispensable para que no afectar la política exterior de Washington. Los acusados por narcotráfico son Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Clíver Alcalá Cordones y Tareck El Aissami, entre otros. Por la entrega de Maduro como jefe de la banda se ofrece una recompensa de 15 millones de dólares, y por cada uno de los demás, 10 modestos millones. Aquí salta a la vista la primera curiosa particularidad del caso. Hasta ahora, los estadounidenses sólo habían arremetido penalmente contra Cabello y El Aissami. Para otros hubo sanciones. Ahora, Maduro es identificado criminalmente. Ni siquiera se salvan Alcalá y Carvajal, dos generales del chavismo que desertaron hace bastante tiempo de las filas rojas y ahora son marcadamente opositores, inclusive proclamándose unilateralmente seguidores de Guaidó. Alcalá y Carvajal no han recibido el mismo trato que, por ejemplo, el también general Manuel Cristopher Figuera. Éste ex director del servicio de inteligencia del régimen desertó tras el levantamiento militar del 30 de abril del 2019, y Washington le levantó las sanciones. Pero eran sanciones, no acusaciones penales que obligan a persecución y cárcel. Esto nos lleva a otra de las curiosidades del caso: Vladimir Padrino López, el todopoderoso ministro de la Defensa del régimen madurista, es acusado de recibir sobornos para permitir el tráfico de drogas en Venezuela. Simplificando a su mínima expresión, la Fiscalía General de EE.UU. asegura que Padrino López le cobra a Cabello por dejarlo pasar la droga en el territorio nacional. El general Padrino es el hombre de confianza de Vladimir Putin en Venezuela, y el presidente ruso es quien ha asumido el control y protección internacional del madurismo. Por lo tanto, es, de paso, un mensaje de la Casa Blanca al Kremlin.

Recapitulando, este “blitzkrieg” judicial de Washington deja llena de escombros la pradera de los distintos bandos chavistas: el Cartel de Los Soles (Cabello), los militares nacionalistas (Padrino López), los civiles originarios (Maduro), el chavismo disidente (Carvajal y Alcalá) y el chavismo empresarial (El Aissami). Este último bloque, representado por el zar económico del régimen madurista, también se ve afectado en la figura de Maikel Moreno,  presidente del Tribunal Supremo de Justicia madurista. Recordemos que Moreno participó el año pasado, junto a Padrino López, en una conjura para facilitar la transición a la democracia en Venezuela, primero con Guaidó y luego con el ex embajador de Guaidó en Colombia, Humberto Calderón Berti. Hoy Washington quemó esos dos puentes con el régimen…aunque Trump y Putin siempre podrían tender otras conexiones en una posible negociación por la cual  Putin, a cambio de una compensación adecuada, podría entregar a

Trump a Maduro y al resto de los acusados, quizás con la excepción de Padrino.

Los otros -actores menores- acusados por el Departamento de Justicia son Joselis Ramírez, Edylberto Molina, Luis Motta Domínguez, Néstor Reverol, Vassyly Villarroel, Rafael Villasana y Nervis Villalobos. Este último personaje está preso en España. Fue ex viceministro de Energía y es crucial para la trama de lavado de dinero del chavismo, la cual operó desde Madrid junto a su socio, un argentino llamado Luis Fernando Vuteff que tiene nexos con un sector de la oposición venezolana a través de su esposa, la hija del ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma. Villalobos lleva tiempo fuera de Venezuela y es ficha de Rafael Ramírez, el ex presidente de PDVSA que pasó de ser el zar del chavismo empresarial a uno más en las filas del chavismo disidente.

Barr, Fiscal General de EE.UU., dijo hoy jueves en su rueda de prensa virtual, en la cual estuvo acompañado por los fiscales del sur de Nueva York y del sur de la Florida, que tuvo que hacer este anuncio en plena crisis del coronavirus debido a que no se puede retrasar más esta operación contra narcos y terroristas. Cumplidos los protocolos del distanciamiento social (los periodistas estuvieron presentes por conexión remota), quedó claro con este apunte del Fiscal General que esta decisión forma parte de la estrategia anunciada por Guaidó al regresar a Venezuela después de su gira internacional.

¿Qué viene ahora? Horas antes del bombazo judicial, Maduro, como si oliera algo, aprovechando la atmósfera creada por la pandemia se mostró más suave que nunca, implorando a la Conferencia Episcopal Venezolana que coordine conversaciones con la Asamblea Nacional legítima así esta institución no lo reconozca como presidente. A priori, Estados Unidos tiene como máxima no negociar con terroristas -aunque ya vimos que recientemente pactó con los talibanes. Sanciones más duras son el escenario más probable, pero gente bien enterada señala protuberantes analogías con el panameño Manuel Noriega, “pescado” por la DEA en una operación que fue universalmente aceptada. El fiscal Barr, preguntado por la posibilidad de un escenario panameño, se cuidó de no negarlo.

Estados Unidos y sus aliados vuelven a tener la mano cargada.

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