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J. GERSON REVANALES: Geopolítica petrolera de Guyana

Geopolítica petrolera de Guyana

***Mientras la producción petrolera de T&T es menos importante, la aparición de Guyana como nuevo productor representa un cambio geopolítico en la fachada Atlántica.

Balcón del Ciudadano – J. GERSON REVANALES

A casi cuatro semanas de las elecciones en Guyana, no se conocen los resultados definitivos ni quién es el ganador en unas elecciones cuestionadas por el ventajismo del candidato oficial a la reelección, el general retirado David Granger; mientras que el candidato retador, Mohamed Irfaan Ali (1980) es un joven burócrata militante del Partido Progresista del Pueblo-Cívico (PPP/C).

Al haber ocupado numerosos cargos ministeriales durante los gobiernos de Bharrat Jagdeo y Donald Ramotar, en la actualidad Ali es diputado en la Asamblea Nacional desde las elecciones de 2006. Fue reelegido en 2011 y en  2015. El 19 de enero de 2019 fue seleccionado como candidato presidencial del PPP/C para las elecciones generales de este año. Ali es el primer candidato presidencial de cualquiera de los dos partidos mayoritarios, nacido después de la independencia de Guyana en 1966. Su controvertida selección como candidato se produjo luego de ser acusado de diecinueve cargos de conspiración y fraude por parte de la Unidad Especial de Delincuencia Organizada de Guyana (SOCU). Inmediatamente después de su selección, fue acusado de fraude académico.

Lo trágico para Guyana es que las elecciones se suceden en un momento histórico para su estabilidad política, económica y social; agravado por la falta de instituciones; la historia de corrupción en las industrias básicas del arroz, aceite de coco y el gansterismo político entre los partidos tradicionales. El Partido Progresista del Pueblo –Cívico (PPP) 1950 fundado por Forbes Burham y el Congreso Nacional del Pueblo (PNC) una escisión del (PPP) bajo el liderazgo del actual presidente general David Granger. Gane uno u otro candidato, ante la falta de instituciones y experiencia en el manejo de los recursos petroleros extraordinarios, se vislumbran para Guyana las tristes experiencias de Pertamina.

Políticamente en paralelo, las elecciones se dan con casi tres años de retardo, a pocas semanas de que la Corte Internacional de Justicia decida si tienen jurisdicción sobre el contencioso limítrofe con Venezuela. Una sentencia de la CIJ rechazando la demanda introducida por la excolonia inglesa contra Venezuela pondrá en riesgo la permanencia y legalidad de las concesiones mineras y petroleras otorgadas por Guyana en los territorios en reclamación y el futuro de las inversiones extranjeras en la zona en reclamación.

La lucha electoral que se da en estos momentos no es por los votos, sino por quién manejará los inmensos recursos extraordinarios que le entrarán a partir de este mismo año, a un país con algo menos de 800 mil habitantes, con un sorpresivo crecimiento de un 86 % -catorce veces el crecimiento de China- lo cual representa el mayor salto de un PIB en el mundo. En una proyección a cuatro años triplicará su PIB, pasando de los actuales 4.000 millones de dólares a 15.000 millones en 2024.

El retardo en la convocatoria de elecciones se debe a las triquiñuelerías del presidente Granger, quien ha buscado retardar cambios en los Acuerdos de Producción Compartida (APC) entre la Exxon Movil y Guyana. El principal partido de oposición (PPP) ha cuestionado el manejo que ha hecho el general Granger en las negociaciones de los contratos de producción compartida entre la Exxon Mobil y Guyana, donde el 75 % de los ingresos petroleros irán a la compañía por la vía de la recuperación de costos. El 25 % restante será partido 50/50 % con el gobierno. El célebre fifty-fisty en Venezuela. Los contratos incluyen una tasa efectiva de un 2 % sobre las ganancias brutas, lo cual significa que el gobierno recibirá en total un 14,5 % de los ingresos petroleros al inicio. La modalidad de estos contratos recuerda los tipos de contratos que las empresas petroleras impusieron en Venezuela al sistema concesionario a principios del siglo pasado

Guyana, en una flagrante violación al “Acuerdo de Ginebra” durante los últimos 7 años, ha estado otorgando concesiones para la exploración y explotación petrolera en campos «offshore», cuya soberanía se encuentra en discusión debido a que aún no se ha delimitado definitivamente la frontera entre ambos países. Mientras esto no suceda será imposible realizar la delimitación de las áreas marinas y submarinas en la fachada Atlántica. Las áreas en las cuales Guyana ha otorgado concesiones se encuentran en reclamación; en consecuencia, las inversiones realizadas en estas áreas se encuentran en riesgo debido a que el Art. V/2 del “Acuerdo de Ginebra” establece: “Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras se halle en vigencia este Acuerdo constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en los Territorios de Venezuela o la Guayana Británica, ni para crear derechos de soberanía en dichos Territorios”. 

La decisión que tome la CIJ en cuanto a su jurisdicción en la controversia del Esequibo impactará el futuro de la excolonia inglesa y la seguridad jurídica de las inversiones que las petroleras han realizado en un área en reclamación; mientras que para Venezuela representará una cuestión de soberanía e integridad territorial.

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J. Gerson Revanales M

Balcón del Ciudadano. Internacionalista. Post Doctorado RR.II Embajador de Carrera por concurso

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