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ALFREDO MICHELENA: Administración Trump vs. pranato madurista

Administración Trump vs.  pranato madurista

Por ALFREDO MICHELENA

La decisión del Fiscal General estadounidense de indiciar a 15 funcionarios  de la cúpula gubernamental venezolana por “Narco-terrorismo, corrupción, narcotráfico y otros cargos criminales”, solo viene a confirmar que estamos frente a un “pranato” –un termino derivado de “pran” o jefe de los delincuentes de una prisión.

Ya hemos dicho que el  “pranato” alude a la “articulación o alianza de un Estado altamente centralizado -cuyos poderes han sido colonizados desde el ejecutivo- con fuerzas delictivas organizadas”. Es entonces más que un grupo disfrazado de  partido político, un grupo de delincuentes articulados internacionalmente;  más que un régimen militarista o que una mafia en el poder, es todo esto y más.  Y vale la pena repetir que en esta estructura de poder “… no solo participan venezolanos filocubanos chavistas, militares corruptos, Cuba y los boliburgueses, sino grupos guerrilleros (como las FARC y el ELN),  potencias extraregionales como Rusia, China e Irán y movimientos radicales islamistas, además de  bandas criminales locales e internacionales y los miembros del Foro de San Pablo”.

Por esto el monstruo al que se enfrentan los demócratas venezolanos es uno de mil cabezas. Y la decisión norteamericana solo viene a subrayar una de ellas al introducir un componente policial, que es una acusación estrictamente penal en manos de los tribunales por delitos especificados en las leyes y bajo la jurisdicción de los tribunales, independiente del Poder Ejecutivo.  Lo que puede ser mucho más duro e inflexible. Es un componente en el cual pueden actuar otros gobiernos, no tanto en referencia a procurar llevar a la justicia a estos 15 malandros venezolanos, sino sobre todo a explorar acciones policiales para cortar las operaciones delictivas del “pranato”.

Las propias acusaciones  ante tribunales de estos criminales mandan una señal clara a muchos gobiernos que deben actuar en consecuencia; por ejemplo, si alguno de los acusados pasa por su territorio, incluso volando, deben apresarlos, por lo que visitas como la realizada por Delsy Rodríguez a  España no serán posibles. Y menos cuando se ponga un alerta roja en Interpol.

Maduro y sus catorce compinches (que se estima puedan aumentar en número) no deben estar tranquilos, pues desde miembros de su círculo más cercano, pasando por grupos de caza recompensas, hasta la libertad que se ha dado a las casi 50 agencias estadounidenses que combaten el crimen de actuar, conjuran la probabilidad de sus prontas capturas.

¿Y lo político? Esto no significa que se hayan enterrado las posibilidades de una salida negociada o de una transición. Lo que implica es que esta es cada día más cuesta arriba y que quienes de ellos primero se muevan podrán salir favorecidos. Ya no habrá segundas oportunidades.

Incluir lo policial en la lucha contra el pranato es una movida clave, pues en estos momentos la sabia financiera que mantiene al régimen es lo delincuencial, el contrabando extractivo de oro, diamantes, coltrán, así como el tráfico de drogas y personas,  y el lavado de activos  entre otras muchas acciones criminales. Y cortar o al menos incapacitar estas acciones afectará cada día más a la alianza en el poder.

Quizás para Trump sea más un tema electoral como argumentan algunos o que EE.UU. se cansa de no poder controlar su “patio trasero” y permitir que potencias extracontinentales se paseen por Venezuela burlándose de ellos, o que en realidad como dice el fiscal norteamericano  no pueden permitir que “este grupo de  funcionarios venezolanos se hayan asociado con las FARC para usar la cocaína como arma para “inundar” a los Estados Unidos”.  Lo cierto que en medio de esta tragedia del coronavirus se dio este paso, que lo coloca como una acción estratégica,  bien pensada y planificada con tiempo.

Todas estas medidas tienen sentido en tanto en cuanto permitan o abonen para crear una fisura en la estructura de poder del “pranato”, que permita la irrupción de fuerzas favorables al cambio de modelo de sociedad y que lleve a Venezuela a una democracia, con una economía de libre mercado y una cultura de la tolerancia.  ¿ Cuál de todas las medidas intentadas o por intentar será la apropiada? Lo sabremos cuando hagamos la autopsia del “pranato”.

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