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FRANCISCO POLEO: Maduro, entre Noriega y Cedrás

Maduro, entre Noriega y Cedrás

 

Informe Político – Por FRANCISCO POLEO

En estas líneas tenemos años alertando sobre lo que significa que el régimen de Venezuela sea, oficialmente, una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos (EE.UU.). Y estas no son cosas de Trump exclusivamente. “Estamos comprometidos con hacer avanzar el respeto por los derechos humanos, al proteger las instituciones democráticas y el sistema financiero de EE.UU. de los flujos financieros ilícitos de la corrupción pública en Venezuela”, señaló la administración Obama el 09  de marzo de  2015, tras la firma de un decreto presidencial que declaró una “emergencia nacional” por esta “amenaza inusual y extraordinaria” representada en el narcotráfico y el narcolavado. Estaba en curso la investigación que ahora, cinco años después y con otro inquilino en la Casa Blanca, pone contra las cuerdas a Nicolás Maduro y buena parte de su camarilla.

Las consecuencias de estas acciones las estamos viendo hoy. Este 01 de abril, Trump, junto al Alto Mando Militar y al Fiscal General, informó a los estadounidenses que la crème de la crème de la flota de su país se desplegará en el mar Caribe en la mayor operación antinarcóticos de la historia del hemisferio occidental, ejecutada con el apoyo de 22 países. Un día antes, este 31 de marzo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, había presentado una propuesta para la transición a la democracia en Venezuela que ya cuenta con importantes apoyos internacionales. No puede ser más evidente que no estamos frente a reacciones esporádicas y aisladas, sino ante un plan tan calculado como el desembarco en Normandía, por cierto con el mismo objetivo de restablecer un régimen de libertades en una importante región del planeta. Tanto es así, que cinco días antes, el 26 de marzo, el fiscal general William Barr, junto a los fiscales de Nueva York y Miami, había acusado formalmente a Maduro y a varios altos integrantes de su régimen de liderar una poderosa red de narcotráfico ligada al terrorismo y a la legitimación de capitales. Ese mismo día el Departamento de Estado le puso precio a la cabeza de los principales acusados.

Los acontecimientos se precipitan rápidamente. De hecho, otros dos acontecimientos marcaron la semana horrible del régimen madurista. Rusia ya no parece tan protector. Este 28 de marzo, apenas dos días después de que Barr acusara formalmente a Maduro y a sus secuaces, la petrolera Rosneft anunció que abandonaba Venezuela y entregaba todos sus activos en el país sudamericano, los cuales fueron a parar a manos de una subsidiaria cuya único accionista es el Estado ruso. Rosneft también tiene participación de la británica BP y del fondo de inversiones estatal de Qatar. Este 30 de marzo, Trump y Putin sostuvieron una llamada telefónica. Oficialmente se informó que los temas de conversación fueron la coordinación de estrategias para frenar la pandemia de COVID-19 y el convulso mercado petrolero. PDVSA, la petrolera en manos del madurismo, está vendiendo cada barril de petróleo con menos de dos dólares de ganancia. El contenido de la llamada entre los dos mandatarios fue revelado escuetamente por la Casa Blanca. El Kremlin ni siquiera informó. Sin embargo, este 01 de abril llegó a Estados Unidos un avión ruso cargado de insumos para luchar contra la enfermedad causada por el coronavirus. ¿Asperezas limadas?

Entonces, ¿qué significa que Estados Unidos considere una amenaza para su seguridad nacional las operaciones del régimen de Venezuela? Lo hemos repetido en los últimos años, en estas mismas líneas, como si de un mantra se tratara. Las autoridades estadounidenses han insistido en que los nexos de Maduro y su pandilla no son sólo con el narcotráfico sino con el terrorismo. Bajo esta tesis, Venezuela, por su posición geográfica y por quienes controlan su territorio, se ha convertido en una perfecta pista de despegue de la droga. En alianza con las FARC, cuyas células guerrilleras todavía activas siguen de lleno en el negocio de siempre, se constituyó dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana un poderoso cartel de la droga. Es el Cartel de Los Soles, llamado así por los indicadores de grado típicas en las charreteras de los generales venezolanos. Esta droga distribuida desde Venezuela va a parar no solo a Estados Unidos y el resto de América, sino también a Europa, abriendo rutas que son aprovechadas por otras actividades, como el terrorismo. El dinero de estas operaciones ilegales es legitimado en el sistema financiero internacional, la mayoría en dólares estadounidenses. A esto se refirió el decreto firmado por Obama en 2015 y es por esto que en la acusación de la Fiscalía General estadounidense se incluye también a operadores financieros.

Al final, como hemos advertido en varias oportunidades, la salida es militar: o desde el Pentágono o desde Fuerte Tiuna. Es posible todavía una transición pacífica si se toma el camino del Consejo de Estado. Esa es la zanahoria. Pero también es posible la transición forzada si Maduro no acepta el camino del Consejo de Estado. Ese es el fuete.

Mucho nos hemos acordado en estos días del fin del régimen de Manuel Noriega en Panamá, pero también cabe recordar el desenlace de Raoul Cedrás en Haití. Corría 1994 y Estados Unidos decidió forzar la mano porque el general Cedrás no quería reconocer la presidencia de Jean-Bertrand Aristide. Clinton movilizó las tropas. Mientras iban en camino, una comisión diplomática tuvo una dura negociación con el dictador, que terminó cogiendo sus maletas rumbo a Panamá.

Noriega o Cedrás es la alternativa para Maduro.

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