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GERSON REVANALES: El coravirus con “c” de corrupción

El coravirus con “c” de corrupción

 ***El coravirus con “c” de corrupción infectó al hombre nuevo de la revolución,  a su liderazgo, a testaferros, albaceas, comisionistas y empresarios oportunista de nuevo cuño.

Balcón del ciudadano – Gerson Revanales 

Tres noticias acapararon los titulares de esta semana: la llamada de Guaidó a un gobierno de emergencia, la grave acusación del fiscal americano contra Maduro y otros 14 miembros de su régimen y la autorización del gobierno suizo para atender a solicitud de las agencias federales  americanas desde hace dos años la investigación de las cuentas secretas de reconocidas figuras de la cuarta y quinta república; que se robaron todos los millones del mundo y que hoy sus cantaletas y delaciones generarán un deslave de acusaciones alegando “yo no fui” como la requisitoria “Wanted” del gobierno americano, en contra de del alto gobierno.

En esta apertura de cuentas seguramente se encontrarán “honorables” diputados, banqueros, empresarios, incluidos los tristemente célebres bolichicos por el lavado de dinero, como parte de un esquema de corrupción con funcionarios de PDVSA, en el cual (por lo bajito) a los venezolanos nos birlaron unos 4,500 millones de dólares.

Así como la serie de TV colombiana, convertida en best seller a mediados del 2000 “Sin tetas no hay paraíso”, que relataba la historia de una joven dispuesta a arriesgarlo todo con el fin de escapar de la pobreza y cumplir sus sueños”, la bonanza petrolera ha dado para afirmar que “sin corrupción no hay revolución”. El Plan Bolívar 2000 posiblemente es uno de los primeros casos de corrupción, el cual dispuso de (unos 114,3 millones de dólares de la época) entre 1999 y 2000 para ejecutar un proyecto que fungiría como primer globo de ensayo de las misiones sociales producto de una alianza cívico-militar. Luego vinieron los casos de Pudreval, CADIVI I y CADIVI II; el exministro de la defensa Raúl Baduel fue arrestado por corrupción por la apropiación indebida de 30.000.000 de bolívares y 3,9 millones de dólares durante su gestión como Ministro y la enfermera de Chávez por el asalto al FONDEN por unos 500 millones de dólares.

En lo internacional son famosos el maletinazo de Antonini Wilson en Argentina, el  lavado de dinero en Malta por 1,200 millones de dólares; el caso del embajador de Zapatero Raul Morodo, su hijo y Rafael Ramírez a quienes la Audiencia Nacional en España les investiga por la apropiación de varios millones de dólares, sin olvidar los “bonos del sur”, trama creada en el 2006 para ayudar en la crisis financiera de Argentina siendo ministro de Finanzas Nelson Merentes.

El caso de la corrupción en Venezuela es digna de Repley, un célebre caricaturista americano de mediados del siglo XX quien se hizo famoso por una sección periodística conocida “Aunque usted no lo crea”, en la cual se mostraban cosas asombrosas que sucedían alrededor del mundo, como es el quebrar un país petrolero al dilapidar  el mayor boom petrolero de la historia (2000-2014).

Se estima que el monto de dinero público robado en Venezuela por unos cuantos individuos enchufados, entre 2003 y 2015, asciende a más de 385.000 millones de dólares, con base a cálculos conservadores. Podría llegar a 529.000 millones de dólares. Se considera la totalidad de las divisas no enteradas por (PDVSA) al Banco Central, cuando el PIB de Venezuela a finales del 2019 es de 86.000. millones de dólares, según estimaciones del FMI.

Como cosas del destino, el acrónimo del Índice de Percepción del Coravirus (IPC) se asemeja al Índice de Percepción de la Corrupción (IPC); medición basada en una escala de 0 a 100 puntos, en la cual cero es el peor desempeño en los esfuerzos de los países en la lucha contra la corrupción. Según este índice, Venezuela, para el 2018, ocupaba el lugar 168 entre 180 países. Para 2019 ascendió a la casilla 176, con una caída de 8 puestos, ocupando el puesto 16, situándose solo por encima de Somalia, Sudán del Sur, Siria y Yemen, lo cual muestra el pobre desempeño anticorrupción del régimen.

El IPC, en términos generales, concluye que mientras la corrupción se mantenga sin control, la democracia estará amenazada en todo el mundo En el caso venezolano, el IPC al expresar el bajo desempeño y rendimiento del régimen en el combate de la corrupción advierte también sobre la agudización de la crisis en el sistema político venezolano.

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J. Gerson Revanales M

Balcón del Ciudadano. Internacionalista. Post Doctorado RR.II Embajador de Carrera por concurso

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