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ROBERTO MANSILLA BLANCO: Tácticas “chavistas” en España aprovechando la cuarentena

Tácticas “chavistas” en España aprovechando la cuarentena

 ***Una pandemia que revela los planes de Pablo Iglesias. Crecen las críticas sobre los planes políticos del gobierno de coalición en La Moncloa, a través del confinamiento del coronavirus.

 

ROBERTO MANSILLA BLANCO – Corresponsal en España

La semana pasada, varios periodistas pertenecientes a medios de comunicación españoles, entre ellos los diarios ABC, La Razón, El Mundo, Vóz Pópuli y Libertad Digital, anunciaron que no volverían a realizar preguntas en las ruedas de prensa telemáticas que, sobre la crisis del coronavirus, convocan representantes del gobierno de coalición.

¿La razón? Alegan mecanismos de censura en esas ruedas de prensa por parte del gobierno de Pedro Sánchez y su aliado y vicepresidente segundo Pablo Iglesias. Denuncian la existencia de un “filtro” manejado por el Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, en la que se aseguran que se discriminan y degradan aquellas preguntas que pueden resultar incómodas sobre la gestión del gobierno en la crisis del coronavirus.

Oliver, quien fuera director de informativos del canal Cuatro, perteneciente al grupo Mediaset, ya provocó en diciembre pasado una controversia con los medios de comunicación al acusar a algunos periodistas de ser unos “tertulianos”.

Ante la actual situación motivada por la crisis del coronavirus, unos 400 periodistas impulsaron un manifiesto, “La Libertad de Preguntar”, en protesta por la censura informativa que realiza el gobierno de Sánchez.

El asunto no es de poca importancia. Revela las grietas informativas del gobierno de coalición presidido por el socialista Pedro Sánchez. Un gobierno en el que progresivamente y a consecuencia de la actual crisis del coronavirus, el vicepresidente segundo Pablo Iglesias ha ido ganando poder.

 

La oportunidad del virus 

La semana pasada, el Consejo de Ministros del gobierno de Sánchez presentó las nuevas medidas económicas y sociales que aplicarán con motivo del coronavirus. Suponen un gasto público elevado pero necesario para paliar las dificultades socioeconómicas derivadas del coronavirus, principalmente de cara a sectores más vulnerables así como empresas y autónomos.

No obstante, la crisis del coronavirus ha provocado una especie de reforzamiento del poder de Pablo Iglesias dentro de La Moncloa. El líder de Unidas PODEMOS ha aprovechado la coyuntura para impulsar un plan de nacionalizaciones de empresas estratégicas y la “socialización” de los ahorros de millones de ciudadanos españoles, lo cual implicaría una nacionalización de la banca privada. Algo que recuerda claramente el modelo de su aliado Hugo Chávez en Venezuela.

Iglesias ha justificado esta medida invocando el artículo 128 de la Constitución española, que reza textualmente que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuera su titularidad, está subordinada al interés general. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica”. No obstante, diversos expertos constitucionales cuestionan la capacidad de encaje legal de este artículo en el contexto actual.

Las pretensiones de Iglesias en el plano económico han provocado varios editoriales y artículos de opinión en medios españoles advirtiendo sobre sus planes para recrear una “España bolivariana” y un “giro al comunismo populista”.

Estas críticas hacia Iglesias han sido igualmente prolíficas ante los reiterados ataques del vicepresidente segundo y líder de Unidas PODEMOS hacia la clase empresarial, en especial hacia Amancio Ortega, dueño del imperio textil Inditex, que ha donado dinero para la adquisición de material sanitario para paliar la crisis del coronavirus.

A Iglesias también se le ha acusado en los medios de saltarse la cuarentena estipulada por el hecho de que su pareja, la controvertida ministra de Igualdad Irene Montero, se encuentra confinada por coronavirus. Son hasta tres las veces que Iglesias ha roto esta cuarentena para asistir a consejos de ministros.

Expertos han estimado que los efectos del coronavirus en España anuncian una debacle económica. Para finales de 2020, España puede tener un desempleo superior al 30%, un déficit público próximo al 20% y un desplome de la economía de entre el 8% y el 10%.

Esto podría abocar al país a pedir un rescate financiero europeo similar al vivido por Grecia, Portugal e Irlanda en 2011, bajo un contexto diametralmente distinto en la Unión Europea de hoy día, ya materializado el Brexit y en una situación de cierta parálisis ante los retos socioeconómicos causados por el coronarivus.

 

¿Hacia la “España chavista”?

En medio de este contexto, y con la aparente complacencia de Pedro Sánchez, Iglesias pretende erigirse como la figura clave del gobierno de coalición en La Moncloa, impulsando medidas de intervención económica tomando en cuenta los efectos sociales del coronavirus. Sus alegatos a las nacionalizaciones de empresas e intervención estatal en los ahorros de millones de ciudadanos arrojan más incertidumbre a una situación sumamente delicada.

Al mismo tiempo, Sánchez, que el pasado 4 de abril amplió dos semanas más la cuarentena, viene exhortando a las fuerzas políticas a impulsar unos nuevos “pactos de La Moncloa”, rememorando los que en 1977 llevaron al actual régimen constitucional post-franquista. El coronavirus sería ahora el detonante de esta especie de “segunda transición” española.

Las fuerzas políticas opositores acuden divididas y con cautela a la propuesta de Sánchez. No obstante, Iglesias y los “podemitas” parecen querer aprovechar la situación para cumplir uno de sus principales objetivos políticos: enterrar el actual régimen político y constitucional español iniciado en 1978. A largo plazo, en mente estaría acelerar una especie de proceso constituyente cuyo objetivo sería crear un nuevo modelo de Estado, actualmente de carácter monárquico parlamentario.

Iglesias sabe que tiene en su mano una llave estratégica: su apoyo a Sánchez es la clave para la estabilidad de un gobierno de coalición que ha estado en el ojo del huracán por su gestión de la crisis del coronavirus.

Una eventual ruptura del actual pacto de gobierno dejaría a Sánchez muy debilitado políticamente, toda vez Iglesias podría intentar recomponer fuerzas desde la trinchera opositora con la intención de, una vez superados los efectos sanitarios y sociales inmediatos de la pandemia, poder intentar su lema del “asalto a los cielos”, es decir el poder total en La Moncloa.

El contexto actual le resulta tangencialmente oportuno a Iglesias y a los “podemitas”. El estado de confinamiento obligado y necesario de la población española impide cualquier tipo de protesta pública y descontento social ante una crisis que exige moralmente unidad política en torno al actual gobierno.

Esto le beneficia a Iglesias y a Sánchez en lo relativo a desmontar cualquier posibilidad de movilización social en contra, toda vez las fuerzas de seguridad patrullan las calles para verificar que la cuarentena se lleva eficazmente a cabo.

Por otro lado, y a pesar de sus diferencias políticas que son visibles de alguna manera, Iglesias sabe que Sánchez le necesita. La táctica de sutil mordaza a los medios vía “filtro” del Secretario de Estado de Comunicación, tal y como han denunciado varios medios de comunicación, le permite al gobierno de coalición reafirmar su narrativa y su relato sobre la solución de la crisis. Esto se verifica claramente ante el poder mediático que, a raíz del coronavirus, están teniendo sus medios de comunicación más afines.

Pero todo dependerá de cómo Iglesias reafirme su poder en la medida que la cuarentena se amplíe progresivamente. Las interrogantes surgen con el “día después”, cuando remita la pandemia y se deba volver a la ansiada “normalidad”. Aquí, la crisis económica impondrá su peso y los temores de millones de ciudadanos saldrán reforzados. Cuando eso ocurra, queda por ver qué tan unido está el gobierno de coalición y qué tanta capacidad tendrá para gestionar la crisis que se avecina.

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