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EDUARDO MARTÍNEZ: Italia ante la postendemia

Italia ante la postendemia 

Por EDUARDO MARTÍNEZ – Corresponsal en Italia

A un mes del inicio de la cuarentena, la sociedad italiana comienza a salir del encierro en el que se encuentra y empieza a  pensar en el futuro.

Aunque el número de las muertes diarias han venido mermando, estas estadísticas luctuosas de la Covid-19 siguen siendo importantes. Por lo que las autoridades no han interrumpido el bloqueo social como principal medida para impedir la propagación de la epidemia. Entre tanto, se refuerza la infraestructura sanitaria y se toman medidas para compensar el impacto económico de la paralización de las actividades productivas, educativas  y comerciales.

Por supuesto que no faltan las críticas a las políticas anticoronavirus que adelanta el gobierno del premier Giuseppe Conte. Italia es un país gobernado por una coalición de centro izquierda (PD-M5S) que muestra una gran debilidad, según los analistas políticos. En tanto, las encuestas muestran un crecimiento de la opinión favorable a la oposición de centro derecha.

Habrá que esperar el cierre del período viral  para que se despeje el panorama de la política italiana. Mientras el italiano promedio comienza a saturarse con las informaciones sobre el virus, la intelectualidad italiana comienza a pensar en el futuro. Lo que se registra -sobre todo- en la prensa escrita y en algunos foros televisivos.

 

La globalización

Italia es un país que se ha visto favorecido por la globalización. Es una de las economías más prósperas de la Unión Europea. Se alimenta fundamentalmente de sus exportaciones. En este sentido, “es fundamental el tema de la globalización”. Lo que ha permitido el derrumbe de las barreras arancelarias y restrictivas de los demás países.

Para el economista Branko Milanovic, “la pandemia es el retorno al trabajo artesanal”. Así lo recoge una entrevista realizada por el periodista Eugenio Occorsio para el diario La Repubblica, en su edición del 14 de abril.

Para Branko –“gurú” del Centro sobre la Desigualdad Socioeconómica de la Universidad de Nueva York- al final de esta historia la “globalización levantará la cabeza”. Y advierte que “tomará años antes de que suceda”, y que mientras tanto, seremos testigos de fenómenos “capaces de reescribir parte de la historia económica de Occidente”.

También estima el profesor de origen serbio-americano que habrá una reducción de la “desigualdad” en los países occidentales, que había sido una “consecuencia odiosa de la globalización”.

 

Una visión antropológica

Alessandro Bertirotti, antropólogo, profesor de Psicología para el diseño en la Universidad de Génova, en su Blog del diario Il Giornale, este martes 13 de abril reclamó que “En los últimos días, estamos presenciando manifestaciones políticas que son difíciles de llamar simplemente ridículas. En el describir la presencia de una confusión antropológica-existencial”.

El profesor Bertirotti también llamó la atención al titular su nota como “Proyectado al Futuro”, resaltando que “en este período histórico” han sucedido algunas cosas “impactantes en esta nación”.

Entre ellas, señaló que “en unas pocas semanas, se construyeron obras que en tiempos de paz habrían requerido unas pocas decenas de años”. Tales como “hospitales de campaña y mega hospitales dentro de ferias, se movilizaron todas las agencias de aplicación de la ley para mantener la legalidad necesaria para encarar  el crecimiento de contagios, construcción repentina de salas de hospital, etc”.

Igualmente recordó –para subrayar la importancia de este punto- que en Calabria “la carretera Salerno-Reggio Calabria se construyó en más de sesenta años”, pasando a preguntar: “¿es esta gente capaz de hacer las cosas en serio y en poco tiempo, cuando es necesario? ¿Queremos apostar a que la paz es mala para nuestra población? ¿Que hasta que estemos completamente en una cloaca existencial evidente, no podemos hacer las cosas que necesitamos hacer? ¿Por qué somos capaces de lograr en pocas semanas lo que no hemos podido hacer en años, perdidos al tener que alimentar la corrupción y la colusión?”

Alessandro Bertirotti, compartiendo la que llamó su “humilde perspectiva”, afirmó que “la situación que estamos viviendo es decididamente antropológica”. Y advirtió que “o nos movemos, y todos, como una comunidad humana de individuos que comparten el mismo camino existencial, dentro de un globo que todos hemos martirizado, o en realidad nadie se salvará”.

 

La visión vegana

Para el joven filósofo Leonardo Caffo “debemos construir un futuro más ecologista y animalista” y asegura que la “normalidad que tenemos detrás de nosotros probablemente nunca volverá”. Por lo que señaló que “Es hora de pensar en el mundo que queremos”.

Caffo, filósofo vegano y “antiespecista”, fue entrevistado por Beatrice Montini, periodista del Corriere della Sera. (NR: El “antiespecismo” es un movimiento que rechaza la violencia contra las especies, incluyendo la animal).

En la introducción a la entrevista, la periodista Montini cita un ensayo del filósofo recientemente publicado bajo el título “Después del Covid-19. Puntos para una discusión”. En el ensayo, Caffo pregunta “sobre cómo y por qué deberíamos aprovechar este momento para comenzar a cambiar nuestra vida diaria”.

Precisado por la periodista, Caffo resume en unos pocos aspectos las cosas que las personas deberán cambiar. Entre ellas, “incentivar la vida en el campo, “invertir nuevamente en el trabajo manual, crear en las escuelas asignaturas prácticas, eliminar el mito burgués de la desnatalización e invertir en calidad de vida y no en cantidad, intentar verdaderas reconversiones industriales, plantar alimentos, fin de la producción de plásticos y contaminantes, fin de los combustibles fósiles, forestación masiva de las ciudades, limitar el uso de noticias falsas con leyes estrictas, eliminar el uso de las redes sociales con fines políticos, difundir el valor de la estabilidad y no del progreso, limitar el número de amigos a aquellos que están realmente cerca de usted; producir alimentos por sí mismos, globalizar la atención médica, crear huertos, contribuir con el estado para reestructurar pueblos y granjas, obligar al estudio de la filosofía para el manejo de las crisis de valores y no solo de la salud”.

Así mismo, el filósofo añadió que el resto, como los divisores de plástico en las playas, “son contingencias y el deseo de anclarse a un sistema fallido”.

Además, señaló que “El virus es solo un efecto, no la causa del problema”, y advierte que “O luchamos contra las condiciones de posibilidad de futuras pandemias o debemos resignarnos a un mundo de máscaras y divisores de todo tipo”.

Finalmente, el filósofo Leonardo Caffo cerró la entrevista afirmando que “El problema ahora es combatir el virus, por supuesto. Pero también para luchar contra la mentalidad horrible que genera los monstruos que somos y contra los que debemos luchar”.

 

Visión histórica

Carlo Ginzburg, historiador italiano que vive en California, goza de un prestigio indiscutible en su tierra natal. Proviene de una dinastía intelectual de amplia trayectoria.

Entrevistado por el periodista Carlo Crosato de la revista L´Espresso, señaló que “también sobre el coronavirus Pinocho tiene mucho que enseñarnos”. Expresión que Crosato escogió para titular su trabajo periodístico.

Entre otras cosas, Ginzburg afirma que la “epidemia (en China) se originó a través de un control capilar, masivo, leviathanesco, sobre la población”.

Advierte que “una derrota se transformó, mediante un uso muy hábil de la propaganda, en una victoria: el primer paso de una hegemonía mundial futura, pero quizás no muy lejana”.

Igualmente, rescata la importancia de las fake news en esta crisis.

“Como he dicho muchas veces, las fake news deben combatirse con la filología: el arma utilizada por Lorenzo Valla para demostrar, a mediados del siglo XV, que la llamada donación de Constantino era falsa”.

Abundando Ginszburg en que “la filología implica distancia intelectual”. Pero advirtiendo que “por supuesto, la distancia excesiva puede conducir a una insensibilidad moral”. Tema que trata en su ensayo “Matar a un mandarín chino”.

Para el historiador, “el riesgo de insensibilidad no se supera con la empatía, de la que se habla mucho hoy, como un antídoto para la transformación de la distancia física impuesta por la epidemia y la indiferencia emocional”.

Afirma que personalmente cree que la empatía “es una noción engañosa, porque sugiere que es posible superar la distancia – cultural, social, física – al permanecer en un nivel puramente emocional”.

 

 La Iglesia con los pies en la tierra

La opinión de la Iglesia la estableció el obispo de la diócesis de Mazara del Vallo, en el municipio de Trápani en la isla de Sicilia.

En una entrevista publicada el miércoles 15 de abril por el diario La Stampa –firmada por el periodista Giacomo Galeazzi- monseñor Doménico Mogavero tomó más en cuenta a los entuertos terrenales que las promesas del cielo.

Con los dos pies sobre la tierra que pisa, y de cara al rebaño que le toca pastorear, monseñor Mogavero conminó al Estado italiano a apresurarse a actuar o “la mafia multiplicará su tráfico criminal”.

“El Estado debería apresurarse a ayudar a las familias y las empresas, o la mafia multiplicará su tráfico criminal”, dijo textualmente al periodista Galeazzi.

Con esta conminación y alerta, el obispo lanzó –en opinión del periodista- un SOS, en el cual abocó “a favor de las realidades sociales y económicas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Para monseñor Mogavero, ahora pasada esta fase, se deben enfrentar “los aspectos económicos de la parada repentina del trabajo y las actividades comerciales”.

Afirmó que “no contamos el número de familias que terminaron en la acera incluso antes de que pudieran darse cuenta de lo que estaba sucediendo”, además “de las actividades y negocios que corren el riesgo de verse abrumados en el futuro cercano por no continuar con sus actividades”.

“En ausencia de una intervención decisiva por parte del Estado, el crimen organizado, anticipándose a todos, puede traer al mercado mano de obra y capital adquiridos a través de su tráfico criminal, adquiriendo actividades y negocios y aumentando su incidencia en el tejido productivo del país” advirtió.

Asimismo, Mogavero señaló que de la gente surgen dos peticiones, “la primera, pide ánimo y esperanza. La segunda, ayuda para las necesidades diarias inmediatas”.

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