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ALFREDO MICHELENA: Estertores de la peste chavista

Estertores de la peste chavista

 

Por ALFREDO MICHELENA

La catástrofe creada por Chávez y profundizada por el pranato madurista nos obligó a optar por un modo de vida orientado a la sobrevivencia y cuando no se pudo más salimos en desbandada huyendo del país. Mientras tanto, la velocidad de destrucción de Venezuela siguió aumentando aceleradamente. Y cuando se pensaba que la situación no se podía poner peor llegó la Gripe China o COVID-19.

Lo que nadie esperaba es que en Wuhan, China, se iniciara la peor pandemia de la humanidad de este siglo y quizás del siglo pasado si excluimos la Gripe Española, que en realidad también se originó en China.  Y esta peste, unida a la chavista, ha acelerado sin misericordia la destrucción de Venezuela.

El pranato madurista, simplemente, no puede manejar ambas pestes. El país se deslizaba cada vez más rápido hacia ese hueco negro que todos tememos con horror y la Peste China ha venido a acelerar nuestra desgracia.

No es necesario vivir en Venezuela para comprender que lo peor está por venir. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU coloca a Venezuela entre los cinco países que podrían pasar por hambrunas “de proporciones bíblicas en unos pocos meses”. Los otros son: Yemen, Sudán, Afganistán y el Congo –¡a dónde hemos llegado! Las agencias internacionales muestran su profunda preocupación por el impacto de la Gripe China en Venezuela, país que consideran de alta vulnerabilidad por lo que requiere una atención prioritaria. El documento “Plan Global de Respuesta Humanitaria por COVID-19” de la ONU señala la precaria situación de Venezuela para enfrentar la pandemia debido a la crítica situación del sistema de salud, es decir, a la carencia  de médicos, enfermeras, medicamentos y la dotación médica necesaria, a lo que agregan la crisis de los servicios básicos como agua y electricidad.

Ya se están viendo los primeros estertores. Los saqueos en búsqueda de alimentos, los intentos de rebelión militar, las deserciones, los enfrentamientos entre clanes de narcos, la desobediencia civil al no acatar la cuarentena y otros más.

Todos sabemos que la falta de gasolina ha parado la circulación de la poca producción nacional, que la caída del precio del petróleo y la destrucción de la industria nacional está dejando las arcas nacionales vacías de divisas para importar alimentos y medicinas, que el asedio policial/militar antinarcóticos en el Caribe está impactando a los carteles de la droga articulados en el gobierno -y en consecuencia a las finanzas del pranato- y que el contagio del COVID-19 continúa exponencialmente, aunque argumenten que lo tienen bajo control, pues aún no ha cogido momentum.

Mienten creyendo que la gente no tiene ojos para ver y creen que su control de los medios de comunicación evitará una generalización del conflicto y el indetenible crecimiento de la pandemia.  Sin embargo, el temor entre ellos crece. Como se ha señalado han puesto en acción el Plan Damasco para cerrar Caracas y proteger a Maduro, donde los colectivos juegan un papel importante.

Nuestra tragedia se acelera y solo tendrá solución a partir de la salida del pranato. Sí hay un puñado de individuos que mantienen y usufrutuan el poder, pero incluso entre ellos cada vez hay más deserciones, delaciones y traiciones pues entienden que lo robado no lo podrán disfrutar ni en un país destruido ni en el exterior. Previendo la cercanía de un final catastrófico, los contactos entre la cúpula podrida del chavismo y su entorno con el gobierno de EE.UU., en búsqueda de una salida individual o colectiva, se multiplican como ha referido Elliot Abrams, el encargado del caso Venezuela por la Casa Blanca.

El mejor escenario en este momento es una transición coordinada por un gobierno provisional que llame a elecciones libres y justas, una propuesta apoyada por el mundo libre. El peor escenario sería la desarticulación de lo que queda de Estado en varios grupos armados que se disputarán el poder; es el proceso de somalización que nadie quiere, pero el más probable de seguir esta debacle repotenciada. Lo que no parece posible es que lo que existe se mantenga mucho más tiempo. Todo parece indicar que estamos entrado en un período de gran volatilidad.

La alianza en el poder se resquebraja y Maduro solo está dispuesto a aumentar el control -como acaba de hacer con las empresas de alimentación y la fijación de precios- y la represión, así como hacerse más dependientes de sus compinches como China, Rusia, Irán y Cuba (siempre discreta, pero más peligrosa) y de la guerrilla extranjera y los colectivos -estos últimos cada vez más presentes, pues aumenta la desconfianza en las Fuerzas Armadas.  Pero eso es como poner una curita en un herida de bala.

A pesar de las petulantes poses de poder de Maduro, de sus militares y en general del pranato, todo parece indicar que este tinglado está a punto de derrumbarse con la fuerza de un soplo de viento. Y que ese viento provendrá de nuestra desgracia ya que juntas el hambre y la Peste China pronto recorrerán con su guadaña la patria. Estamos frente a un reguero de gasolina que cualquier chispa encenderá. ¿Estaremos preparados para cuando llegue ese momento?

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