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CARLOS CANACHE MATA: Undécimo collage sobre Rómulo Betancourt (convivencia, detención, exilio chileno)

Undécimo collage sobre Rómulo Betancourt

(convivencia, detención, exilio chileno)

 

¿Adónde vamos? – CARLOS CANACHE MATA

En su Mensaje al Congreso Nacional del 27 de abril de 1939, el Presidente López Contreras plantea la necesidad de disminuir la pugnacidad de la lucha política interna y sustitituirla “por una intensa corriente  de solidaridad y de acercamiento ciudadano…corriente de solidaridad a cuyo favor advenga un clima social en donde estimulados unos a otros, quepan holgadamente, en un mismo plano de igualdad y sin que ninguno sucumba víctima de los demás, todos los deseos y todas las ambiciones de mejoramiento; convivencia creadora que saliéndose del campo social trascienda a la República toda, y la abarque generosamente estrechándola en un impulso de cohesión bastante a acabar con viejas prevenciones regionales para abrir a todo lo ancho el camino de la fraternidad”. Ese planteamiento sobre una política de “convivencia” lo ratificó y amplió el Presidente López al estallar meses después, en septiembre, la guerra europea, al anunciar las medidas de emergencia, entre ellas las económicas, que se implementarían para enfrentar las consecuencias del conflicto.

El PDN acogió favorablemente la política de “convivencia” anunciada y solicitada por el régimen. En un Boletín Nacional, fechado  en diciembre de 1939, el PDN, después de citar párrafos de varios Boletines anteriores, afirma categóricamente  que “el régimen de López Contreras, por su estructura social, está incapacitado para realizar la transformación que, por la fuerza de la historia, está planteada en Venezuela”, y que sin adoptar una “actitud beatífica ante la convivencia”, pero que “por su respetuoso acatamiento de ciertas libertades republicanas (negritas de CCM) y un grupo de medidas administrativas que, como lo hemos sostenido, bien podrían ser rubricadas por un régimen de extracción democrática, nos obligan a establecer entre él y las anteriores dictaduras que han azotado a Venezuela diferencias de fondo”. Además, no desdeñar la “tregua” que se ha pedido y prestar apoyo al ala moderada del Gobierno, ayudaría al desplazamiento de los elementos del gomecismo que aún lo integran y a “la estabilización del margen actual de libertades que poseemos, limitado pero real, y obtener más amplias conquistas, políticas y económicas, para el movimiento democrático”, pudiéndose llegar a “una actitud comprensiva para con las fuerzas populares, y más hacia el futuro, a la legalización de un partido de amplias masas”.

En el marco de la “política de convivencia”  y con vistas a esa legalización futura del PDN, se planteó el cumplimiento, por parte de Rómulo Betancourt y de otros dirigentes, del Decreto de Expulsión del 13 de marzo de 1937, y su salida, por un año, del país. Ya la Primera Conferencia Nacional del PDN, realizada en septiembre de 1939, había comisionado al Comité Directivo Nacional para que se buscara “solucionar el problema que entrañaba la permanencia de ese compañero (Carlos Roca, seudónimo de Rómulo Betancourt) en la clandestinidad”. Acatando esa comisión, según informó el CEN el 26 de octubre de 1939, “el CDN estudió el caso concreto del compañero Carlos Roca y después de pesar todas las circunstrancias, acordó la entrega a las autoridades de ese compañero para demostrar así, tanto a la nación como al Jefe del Ejecutivo y sector progresista del Gobierno, que el PDN está dispuesto a hacer sacrificios para que la política de concordia y convivencia sea una verdadera realidad en Venezuela…resuelto este punto, el CDN acordó la redacción de una carta que debía enviar el compañero al general López Contreras, documento que llevaría un análisis de la actual situación política del país y que presentaría la entrega de nuestro compañero, de acuerdo con lo ya expuesto, como un efectivo paso de las fuerzas de izquierda hacia la solidificación de la política de convivencia y la formación de un frente nacional que permita desarrollar sin mayores obstáculos su política de emergencia iniciada a raíz de la ruptura de las hostilidades en Europa”. El 20 de octubre de 1939, en momentos que Betancourt redactaba esa carta, la policía allanó la casa en que se alojaba y se lo llevó detenido.

Unos días después, el 8 de noviembre, Rómulo Betancourt iniciaba su segundo exilio. Ese día, junto a su esposa y su hija Virginia, que lo esperaban en La Guaira, se embarcó en el “Orazio”, rumbo a Chile.  Como señala Ramón J. Velásquez: “Cuando en 1939, después de tres años de clandestinidad, Betancourt inicia su segundo destierro, el Partido Democrático Nacional (PDN) es ya una organización de rasgos políticos definidos, cuya fisonomía doctrinaria y composición clasista no permite confusiones respecto a las otras corrientes que componen el cuadro de la izquierda venezolana. Y en Chile Betancourt remarca su entendimiento con el Partido Socialista Chileno y participa en asambleas públicas y en reuniones privadas del secretariado socialista”.

Cuando Betancourt llega a Chile –su barco había atracado en Valparaíso- hay un gobierno de Frente Popular, integrado por radicales, socialistas, demócratas y comunistas, que, unidos, habían logrado, a fines de 1938, la elección, como Presidente de la República, de Pedro Aguirre Cerda. Se da cuenta, cuando estalla en septiembre de 1939 el conflicto europeo, que los socialistas chilenos no tenían una visión clara de éste. Dice el escritor Pedro Berroeta: “Su amigo chileno Oscar Schnake, quien había sido Secretario General del Partido Socialista Chileno, y nombrado poco después como ministro de la producción en el gobierno del Frente Popular de Aguirre Cerda, no aceptó totalmente los razonamientos de Betancourt: seguía sosteniendo, como los comunistas, que la neutralidad era la posición correcta. Pero tuvo que ir a Washington para resolver ciertos problemas económicos creados en Chile por la guerra. De allí vino convencido de que los Aliados estaban en lo justo. Había recibido su ‘lección de cosas’. Como lo recibirían el 22 de junio de 1941, los comunistas: a partir de ese día, instantáneamente, la ´guerra imperialista´ se transformó en ´guerra patriótica’, En efecto, los nazis acababan de invadir a la Unión Soviética”.

Durante su exilio chileno, Rómulo Betancourt estuvo muy activo, escribiendo para periódicos y revistas de ese país y del extranjero, dictando conferencias, y pronunciando discursos an actos políticos. En junio de 1940, dictó varias conferencias en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, entre cuyos temas se pueden mencionar “La evolución histórica de Venezuela”, “Venezuela en asuntos internacionales: su vocación americanista”, “La estructura económica y fiscal de Venezuela”, y “Las materias primas de América Latina y la Guerra Mundial”. Habló, en diciembre de 1939, en el Teatro Caupolicán con motivo de la celebración del primer aniversario del gobierno del Frente Popular. Intervino en la organización del Primer Congreso de Partidos Democráticos y Populares de América Latina (del 3 al 8 de octubre de 1940), del cual fue uno de sus vicepresidentes. Hizo referencia a ese Congreso en las palabras que pronunció en el acto de despedida de los socialistas chilenos, realizado el 26 de diciembre de 1940, cuando se aprestaba, ya cumplido el año de expulsión del Decreto del 13 de marzo de 1937, a regresar a nuestro país. Se expresó así: “En ese Congreso dijimos los representantes de los partidos de avanzada de América Latina, desvinculados de las internacionales europeas, que estamos dispuestos a cooperar en la defensa continental de la intromisión totalitaria, y que para eso propugnamos la unificación de veinte pueblos de América Latina, a fin de que puedan entenderse de quien a quien, de potencia a potencia, con los Estados Unidos de Roosevelt; y, al mismo tiempo, dijimos que la principal valla para el avance totalitario en nuestros pueblos está en la progresiva democratización de los gobiernos de América Latina”.

Había llegado la hora de la “vuelta a la patria”. Refiere Arturo Sosa Abascal que la dirección del PDN insistía en que se viniera “con visa o sin visa”, pero que “finalmente, se decidió a esperar la visa cuyo anunció recibió, mediante esquela del Secretario de la Presidencia de la República, Tulio Chiossone, de fecha 4 de diciembre de 1940”. En su viaje de retorno, tuvo que pasar casi un mes en Argentina, por retraso del barco en que viajaba, que aprovechó para dar conferencias en la Casa del Pueblo, en la Universidad de La Plata, y en la Unión General de Trabajadores formó el núcleo del PDN con estudiantes venezolanos; también se llegó hasta Montevideo, donde tuvo una agenda semejante. Y el padre Sosa, actual superior general de la Compañía de Jesús en el mundo (es, además, filósofo, teólogo y doctor en Ciencias Políticas), concluye en que “así, el no deseado segundo exilio resultó para Rómulo Betancourt una experiencia personal y política muy densa cuyos frutos madurarían a lo largo de su trayectoria futura”.

El 5 de febrero de 1941, Rómulo Batancourt pisó de nuevo tierra venezolana, su tierra.

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Nota de Actualidad

1-La crisis del Covid-19 le ha servido a la dictadura de Maduro para mentir y reprimir. Miente cuando no informa de manera veraz sobre la real situación y la dimensión del problema sanitario que se ha creado. Reprime cuando sanciona a periodistas y a integrantes del personal médico que emiten informaciones y opiniones críticas respecto al manejo de la crisis por parte del régimen. Y, además, está utilizando el estado de alarma, decretado el pasado 13 de marzo, para el control social. Ya la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, ha rechazado la “falta de transparencia” de Maduro y su gobierno en la gestión de la crisis del coronavirus. Y ha advertido que “los Estados de Emergencia que algunos gobiernos están implementando, no deberían usarse como un arma para aplastar el disentimiento, controlar la población o perpetuarse en el poder”, y que “las medidas de excepción solo podrían usarse para lidiar de forma efectiva con la pandemia”. A contracorriente de esa visión del problema, el equipo gubernamental usurpador instalado en Miraflores se vale de la cuarentena para imposibilitar la protesta de calle, manteniendo a la gente confinada en sus hogares, y sin la realización de grandes manifestaciones, como las que se protagonizaron en el pasado. Es como si el ausentismo protestario que ha impuesto la crisis les ha servido, a los detentadores del poder, de valioso y oportuno salvavidas.

2-Los medios de comunicación, nacionales y extranjeros, nos reportan a diario las vinculaciones del régimen con el narcotráfico y el terrorismo, además del saqueo de los dineros públicos y los negocios fraudulentos con los recursos del Arco Minero de Guayana. El Gobierno omnidestructivo que padecemos no tiene historia, tiene prontuario.

3-La situación económico-social llegó a lo peor. No es cuestión de decirlo, allí están las cifras y los hechos. El umbral de pobreza, según el Banco Mundial, es de 1,90 dólares diarios, y ya sabemos que el salario mínimo mensual en Venezuela es de 400 bolívares, o sea, según las variaciones del tipo de cambio, es de alrededor de 2 dólares, el más bajo del planeta. El director de Cendas-FVM, Oscar Meza, estimó apenas hace unos días (el 28-4-20) que “la canasta alimentaria de abril podría ubicarse entre 60 y 80 millones de bolívares” y que “si se mantiene el tipo de cambio, se requerirían 349 dólares  para cubrir la canasta alimentaria”. Obsérvese que eso se refiere a la canasta alimentaria, pero si hablamos de la canasta básica (que comprende, además de los alimentos, los servicios de educación, salud, transporte, etc), hay que recordar que ésta requería en el mes de marzo 616 dólares para ser cubierta. La situación es que al cierre de 2019, el gobierno de Maduro había convertido a la nación en la más hambrienta de todo el continente americano con 9,3 millones de personas en emergencia alimentaria, la mitad del número registrado en toda América Latina y el Caribe. La conocida y reputada nutricionista Susana Raffalli acaba de declarar el pasado 26-4-20 que “nueve millones de nosotros están en situación de agotamiento de sus medios de sustento, y eso es gravísimo” y que “puede venir la tan temida hambruna, que me cuidé siempre de anunciar, y una situación de desnutrición que va a producir una mortalidad infantil a nivel exponencial”. Todo esto se compatibiliza con la declaración del Programa Mundial de Alimentos de la ONU que ubica a Venezuela entre los cinco países (los otro cuatro son el Congo, Yemen, Sudán del Sur y Afganistán) en riesgo de caer en una hambruna “de proporciones bíblicas en unos pocos meses”.

Todo lo anterior se resume así: El hambre ya llegó, lo que está por llegar es la hambruna.

4-El destacado dirigente demócrata-cristiano Oswaldo Alvarez Paz escribió el 22-4-20 un artículo titulado “Maduro debe renunciar”, respaldando al padre Luis Ugalde sj, quien a su vez, en otro artículo, había escrito: “Es urgente la renuncia de Maduro y un cambio a fondo del desastroso proceso…”

Yo me sumo a la solicitud de esos dos esclarecidos compatriotas.

 

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