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ALFREDO MICHELENA: La gasolina incendiaria, febrero 1989-mayo 2020

La gasolina incendiaria, febrero 1989 – mayo 2020

Por ALFREDO MICHELENA

Dos conflictos que tienen como epicentro el tema de la gasolina en Venezuela llaman la atención. Uno, ya sucedido en 1989 -el Caracazo- ha sido presentado como precursor del cambio político que trajo a Chávez al poder. El otro, a punto de suceder, con el envío de tanqueros iraníes llenos de petróleo a Venezuela, también pudiera cambiar el panorama geopolítico en la región.

Hace unos 40 años, un 27 de febrero, estallaba lo que se conoce como el Caracazo. En Venezuela hubo una explosión social a raíz del aumento del pasaje del transporte público. Aumento acordado con la Cámara del Transporte, ya que el precio de la gasolina había subido 100 %, de Bs. 0,25 a Bs. 0,50. Sólo que los transportistas decidieron aumentar el precio un 100 % y no un 30 % como se había acordado. Esto era parte de un paquete que incluía el aumento de salarios, flotación de bolívar, liberación de precios –excepto una veintena de productos- entre otras medidas, lo que fue conocido como el “paquetazo” y catalogado como “neoliberal”.

El Caracazo fue uno de los motivos aludidos por el chavismo para dar el frustrado golpe de Estado tres años después. Y es recordado por el castrochavismo como una fecha patria.

Desde entonces, el temor a que la gente se “alzara” por el precio de la gasolina ha sido motivo para que a partir de entonces y con el correr del tiempo, el precio de la gasolina haya terminado muy por debajo del precio de producción. A principios del presente año, la gasolina costaba al precio del dólar negro US$0,000001, es decir se regalaba.

La destrucción de la industria petrolera, desde hace algunos años en manos de militares, ha dejado el país sin gasolina y la que se consigue, racionada, hay que pagarla a 2, 3 o 4 dólares por litro. Pero a diferencia del 27 de febrero de 1989, esta gasolina, o mejor dicho su falta, no ha incendiado la pradera… al menos la venezolana.

El incendio por esa gasolina que tanto necesita Venezuela se puede producir al nivel internacional.

La administración Trump ha impuesto sanciones al sector petrolero manejado por el pranato madurista. Prohibió a empresas y personas estadounidenses transar con PDVSA y ha sancionado empresas navieras que trasiegan petróleo desde Venezuela hacia Cuba. Por otro lado, Trump ha impuesto sanciones a los países que compren petróleo iraní, desde que en 2018 abandonó el acuerdo nuclear firmado entre potencias occidentales y con los persas hace tres años.

El asunto es que han zarpado ahora de Irán unos cinco o seis tanqueros con destino a Venezuela, cargados de gasolina. Deben llegar a puerto venezolano la penúltima semana de mayo.

La pregunta que todos nos hacemos es: ¿qué acción tomará EE.UU. frente a esta flagrante violación a sus sanciones?

Ya Irán habló y señaló que habría repercusiones si EE.UU. actuaba “como pirata” contra sus barcos llenos del combustible, que se dirige hacia el Caribe y Venezuela. Y advirtió al Secretario General de la ONU sobre el asunto, el cual lo relaciona con el despliegue de cuatro naves de la armada estadounidense en el mar Caribe que, según ellos, están allí en previsión a una “posible confrontación con petroleros iraníes”. El viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dejó claro que una amenaza contra sus buques produciría una “respuesta rápida y decisiva”.

Por ahora, la respuesta desde Washington ha sido muy prudente: solo dicen que estudian las medidas que tomarán. El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, sabe y lo dijo,  que “el hemisferio está bajo ataque de Cuba, Rusia, Irán y el régimen de Maduro. Que nadie se equivoque, el crimen organizado internacional es nuestro enemigo, podemos quebrar estas amenazas, desestabilizarlas hasta vencerlas”. Sin embargo, declinó hacer comentarios sobre el envío de petróleo iraní a Venezuela. Solo argumentó que ellos monitorean diariamente la “mano” persa.

Probablemente no pase nada, en el sentido de que no habrá enfrentamiento entre la flota petrolera y la estadounidense, pero sin duda que esta acción es una manera clara de retar a EE.UU. en

su área de influencia y frente a su despliegue militar.

El paso de los tanqueros iraníes será una bofetada a Trump en un momento difícil de su carrera para repetir en la Casa Blanca.  Si los deja pasar, que es lo más probable, deberá ejercer sanciones que realmente muestren que no puso la otra mejilla. Si los enfrenta, entonces cambió el juego geopolítico en la región y entramos en las grandes ligas.

Por ahora, estemos atentos, a ver qué pasa.

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