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GERSON REVANALES: Respuesta al diputado Armas

Respuesta al diputado Armas

 Respuesta pública al presidente de la Comisión de Política Exterior, con copia al Presidente de la Asamblea Nacional.

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Balcón del Ciudadano – Gerson Revanales ‏

‎Personalmente, no ocupo esta columna para dar repuesta a algunas opiniones personales; pero esta semana las circunstancias obligan a ello. “El MercurioWeb.com” publicó un artículo firmado por el presidente de la Comisión Permanente de Política Exterior, Soberanía e Integración (CPPESI) de la Asamblea Nacional, diputado Armando Daniel Armas Cuartin, titulado “Embajadores de la Resistencia”, bastante desconsiderado con lo que denomina “la Diplomacia convencional”. De dicho artículo no se desprende claramente si se refiere a la desaparecida diplomacia “Versallesca” del siglo XV, de Isabel de Baviera, mejor conocida como Sissi Emperatriz, la de las lujosas cenas y bailes, ya caduca y desaparecida por la inflación y la real politik; a la diplomacia regida por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961), o la diplomacia del socialismo del siglo XXI, que hoy nos avergüenza como país. En todo caso, el presidente de la CPPESI debería ser claro y preciso en sus declaraciones, y no dejar al libre entendimiento de sus lectores, al no diferenciar entre: “el sacrificio” de los representantes del Encargado de la Presidencia de la República, de lo que él llama de forma descalificativa “diplomacia convencional”, al igual que lo hizo la primera embajadora de Chávez en la OEA, Virginia Contreras y la fatídica diplomacia del socialismo del siglo XXI.

Para información de los lectores, a partir del año 1961 se aprobó la Ley del Servicio Exterior, que tuvo como propósito conformar un cuerpo diplomático profesional, no repartido en cuotas políticas, ni convocado a través de las redes, tal como lo expresa el diputado Armas. El ingreso era a través de un concurso de oposición, en el rango de Tercer Secretario, en período de prueba. Tampoco es cierto, como se afirma en el citado artículo, que los embajadores de la llamada “diplomacia convencional” contaban con gastos de representación. Sus gastos a partir de 1980, fueron determinados por una ley de presupuesto, la cual no contemplaba dicha partida, como si fueran gerentes de una empresa privada, ni sus salarios eran comparables a los de sus homólogos, como lo afirma el diputado Armas. No sé qué se busca cuando se intenta descalificar la desaparecida “Diplomacia Convencional” al compararla con el trabajo de los representantes políticos del gobierno legítimo del Ing. Juan Guaidó, en su calidad de Presidente de la Asamblea Nacional.

La diplomacia es un arte que, si bien sus principios generales se imparten en las Escuelas Diplomáticas, se acrisola durante los años de servicio y formación desde su ingreso en los rangos inferiores, hasta culminar la carrera como Embajador. La emotividad con que se expresa el Presidente de la Comisión Permanente de Política Exterior, Soberanía e Integración hacia los que llama Embajadores de la Resistencia no puede ser criticada, puesto que todos son venezolanos que por las razones sabidas han tenido que huir del país; pero este racionamiento no debe ser utilizado para calificarlos de Embajadores de la Resistencia, ni de la dignidad. Preguntamos, ¿será que los anteriores Embajadores no ejercían sus cargos con dignidad?

Todos los venezolanos que no compartimos el modelo impuesto desde Cuba y que permanecemos en Venezuela vivimos en constante resistencia, sin agua, sin electricidad, sin gasolina, sin medicinas, sin un lugar de esparcimiento donde llevar a los niños en las tardes, como sí lo tienen y gozan quienes se fueron de Venezuela a buscar mejores oportunidades para su familia, algunos de los cuales ya no volverán. Afirmar que son hombres y mujeres excepcionales es desmeritar a todos aquellos que hicieron de la Carrera Diplomática, de la Cancillería su hogar, donde se conocieron, se casaron, nacieron sus hijos y sus nietos. Muchos de ellos tuvieron que dejar a su familia para salir de misión, o vivir en un país con la familia residenciada en otro país, como quienes tuvieron que vivir la disolución de Yugoeslavia o la guerra de las Balcanes. Esos embajadores de la diplomacia convencional lograron que Venezuela ocupara las más altas posiciones en la diplomacia multilateral.

Concuerdo con que Guaidó, como Encargado de la Presidencia, debe tener unos representantes políticos, que tienen que realizar sus funciones con su propio peculio, pero como diputado, como Presidente de una de las más importantes comisiones de la Asamblea Nacional debe saber que los Embajadores de la Diplomacia Convencional también ejercieron sus funciones con la altura y dignidad que les correspondía, y hoy enfrentan en la patria las mismas vicisitudes que los Representantes Políticos del gobierno legítimo, con la diferencia de que después de más 30 años de servicio, sus jubilaciones equivalen a menos de 4 dólares americanos.

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J. Gerson Revanales M

Balcón del Ciudadano. Internacionalista. Post Doctorado RR.II Embajador de Carrera por concurso

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