ColumnistasNacionales
Destacados

CARDENAL BALTAZAR PORRAS CARDOZO: Sin ritos

Sin ritos

 

La crónica menor – CARDENAL BALTAZAR PORRAS CARDOZO

Uno de los cambios más significativos de la cultura actual es la distancia que toma de las tradiciones del pasado reciente. Los que tenemos varias décadas de años encima recibimos desde niños una serie de normas y comportamientos que nos resultaban normales y, en general, las aceptábamos sin chistar. Uno de los problemas de los abuelos respecto de sus nietos es que quedan fuera de foco porque no se explican por qué los niños de ahora no aceptan y se comportan distinto a lo que con facilidad inculcaron a sus hijos. Los manuales de urbanidad tan socorridos y enseñados desde la escuela primaria son inadecuados en muchos de sus consejos para los jóvenes de hoy.

Un ejemplo interesante ha sido la diversa valoración de las imágenes y fotos de José Gregorio Hernández. El que aparezca vestido de negro con chaleco, corbata y sombrero no gusta mucho a los más jóvenes. Se tiende a pensar que se lo había impuesto por su vida austera y recatada. Nada más lejos de la realidad. Cuando se observan fotografías de la época, junto a sus pares, aparecen todos vestidos formalmente, de color oscuro, con corbata y demás, como quien se prepara para ir a una sesión académica. ¡Era la moda! En nuestras universidades, hasta bien entrado la segunda mitad del siglo XX, los profesores debían ir a sus cátedras con atuendo formal. Era señal de prestancia y de respeto a la ciencia y a la investigación. ¿Hoy? Si se presenta así un profesor en el aula de clases, seguramente algún despistado le preguntará si va o viene de un velorio.

Entonces, ¿no hay que darle importancia a los ritos y a los comportamientos según las circunstancias? La cosa no es tan sencilla. La cohesión de cualquier sociedad se logra mediante el compartir ideas y formas de vida que dan identidad y razón de ser a un grupo humano. “Los ritos transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada a una comunidad. Los rituales dan estabilidad a la vida. Generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad”. Comunicación sin comunidad. El individuo desorientado sin asideros, condenado en el mundo digital a escucharse sólo a sí mismo dentro de su cámara de eco. Nosotros lo percibimos, pero hay que ahondar para pensar en qué nos hemos convertido.

Nos hemos, mejor nos han convertido en un producto más de la sociedad de consumo. Producir y consumir. El sentido etimológico del latín “producere” es exhibir o hacer visible. Las redes sociales sirven, en buena parte, para dar a conocer nuestra imagen, la que nos gusta o pensamos que con ella llamaremos la atención para que los demás me tomen en cuenta, me rindan culto. “Hoy todo el mundo se da tono en todas partes, por ejemplo en las redes sociales. Todo el mundo rinde culto al yo y oficia la liturgia del yo, en la que uno es sacerdote de sí mismo”.

No está de más, reflexionar sobre la frivolidad universal que nos rodea. Mostramos el cascarón pero más importante es que reluzca nuestro mundo interior, los valores que mueven nuestros actos, el sentido de solidaridad y ayuda al otro, para que la vida tenga sentido y esa semilla produzca, como en la parábola del sembrador, el ciento por uno. Con el paso de los años agradezco mejor la enseñanza de mi progenitor que no le gustaba comprarnos ropa que tuviera alguna etiqueta para mostrar la marca. Decía, “por qué tengo que pagar para hacerle propaganda a algo que no es mío”. Sabio consejo de un hombre sencillo y de a pie.

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close