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WILLIAMS DÁVILA: Maduro y Padrino son responsables por no defender el Esequibo

Maduro y Padrino responsables por no defender el Esequibo

Por WILLIAMS DÁVILA

Cada día nos enerva el hecho de tener un régimen oprobioso que sin importarle el destino nacional se atrinchera en el poder, solo por ambición y en resguardo de sus propios intereses personales y de grupo.

La hegemonía del proyecto chavomadurista ha sido perniciosa para el país, una de las consecuencias es la posición ideologizada que ha tenido sobre la zona en controversia del Esequibo.

La Asamblea Nacional que preside el diputado Juan Guaidó ha tenido una posición resaltante y concordante con la postura tradicional de la doctrina democrática en relación con la zona en reclamación del Esequibo.

La Asamblea Nacional, siendo presidente Omar Barbosa, designó una Comisión Mixta para la defensa del Esequibo y la fachada Atlántica en febrero del 2018, la cual presido y está integrada por las diversas fuerzas políticas que hacen vida en el parlamento nacional. Esta Comisión ha hecho 22 reuniones de trabajo, 8 documentos que han sido aprobados por la AN por unanimidad. Fuimos a la Isla de Anacoco para reafirmar la soberanía venezolana; se han hecho comunicaciones al Alto Mando Militar; nos hemos reunido con el Cuerpo Diplomático; hemos invitado a la Canciller, en su momento, Delcy Eloína Rodríguez; logramos que el Grupo de Lima declarara que la controversia tenía que ser resuelta entre las partes e igualmente el Parlasur aprobó una declaración por unanimidad rechazando la remisión del caso por el secretario general de la ONU a la CIJ.

Hemos mantenido permanente vigilancia junto con los miembros de organizaciones no gubernamentales, sociedad civil, académicos, historiadores, expertos en Derecho Internacional Público, embajadores y el Comisionado para Relaciones Exteriores del presidente Guiadó; así como, con sectores políticos, económicos, medios de comunicación, Iglesia, es decir, el país nacional, lo que desgraciadamente no ha hecho el régimen usurpador que ha mantenido una posición cerrada, ideologizada y de permanente tirantez contra el poder legítimo del pueblo: la Asamblea Nacional.

Lo trascendente para nosotros es que este es un tema de interés nacional, que refleja diversas etapas de la política exterior de Venezuela; pero es de resaltar el éxito diplomático que significó el “Acuerdo de Ginebra” con miras a buscar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia con el Esequibo, precisamente con los alegatos presentados por Venezuela sobre la nulidad del “Laudo Arbitral de París” de 1899.

Desde el mismo momento, el Acuerdo de Ginebra buscó un arreglo mutuamente satisfactorio para las partes, lo que implicaba dejar de lado la situación jurídica y buscar la solución práctica, empezando con la Comisión Mixta que contemplaba el “Acuerdo de Ginebra” para posteriormente -en caso de no encontrar arreglo- proseguir con los medios de solución pacífica que contempla el artículo 33 de la Carta de la ONU.

Es decir, se busca un mecanismo diplomático con arreglo práctico que sea mutuamente satisfactorio. Con esto se empezó una segunda etapa a través de los Buenos Oficios; a esto Guyana siempre le trataba de imponer una especie de obstrucción de mala fe que buscaba demostrar la nulidad del laudo. Venezuela siempre sostuvo que eso había quedado atrás y que se trataba de buscar una solución práctica.

Guyana desarrolló una estrategia astuta y agresiva, mientras que Venezuela, a partir del año 2003, comenzó a cambiar su política exterior aconsejada por Cuba, indicando que eso era un reclamo imperialista y que había que dejarlo a un lado, lo que llevó a que en el año 2004, Venezuela no se opusiera al desarrollo en el Esequibo.

Después del procedimiento de los Buenos Oficios, Guyana pretendía cerrar el acceso de Venezuela al Océano Atlántico. Esto se ha reclamado por años e, inclusive, si no tuviésemos el “Acuerdo de Ginebra” igualmente la proyección de Punta Barima indica que ese territorio ha sido invadido por Guyana.

El anterior secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, prorrogó por un año más la solución del conflicto a través de un facilitador noruego, indicando que si no había progreso se pasaría el caso a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Aprovechándose de esa remisión Guyana ha demandado a Venezuela. Nuestra histórica posición es que la CIJ no tiene jurisdicción porqué es una Corte creada para los Estados y solo mediante un acuerdo se puede expresar su jurisdicción. El artículo 4 del “Acuerdo de Ginebra” establece que se pueden buscar otras soluciones pacíficas a través de lo contemplado en la Carta de la ONU, cuya última medida es el acuerdo judicial. Para que esta sea competente es necesaria la aprobación expresa del Estado.

Es de señalar que esta controversia nada tiene que ver con un arreglo judicial, pues se trata de buscar un acuerdo práctico (y lo judicial no lo es).

El 30 de junio tuvo lugar la audiencia oral ante la CIJ, en la que Guyana hizo su presentación. Venezuela no se hizo presente en base a la posición tradicional de que la CIJ no tiene jurisdicción; pero envió un Memorándum que se dio a conocer allí, sin haber consultado al país nacional en un asunto de Estado. El oscurantismo prevalece en todo, como siempre, manejado por el régimen de Maduro.

Estamos en la etapa en la cual la Corte Internacional de Justicia delibera para sentenciar su competencia y es importante que todo el país y las instituciones sepan frente a qué estamos; pues se trata de una reclamación territorial que ha sido mal manejada por el régimen y con graves riesgos.

El mayor general Vladimir Padrino descargó con insolencia a los integrantes de la Comisión Mixta de la Asamblea Nacional solo porqué hemos actuado con prontitud y con espíritu nacionalista. Al otro día de la audiencia en la CIJ ya estábamos convocando a los asesores Carlos Ayala, Víctor Ramírez Cedeño, Kenneth Ramírez, Gerson Revanales, Carlos Luna, entre otros para analizar la situación y no hemos descansado para reunirnos con todos los sectores con el fin de diseñar una estrategia propia de la AN.

Responsablemente, señalo que Chávez y Maduro se dejaron llevar por la diplomacia política de Cuba. En 1981 Ricardo Alarcón nos llamó expansionistas y le dio apoyo en su reclamación sobre el Esequibo. De allí en adelante el chavomadurismo no ha atendido con conciencia nacionalista e integradora el Caso sino que pensó que era más nacional seguir los dictados de Fidel Castro.

Desgraciadamente, la FANB no ha asumido una posición clara de compromiso. Ahora algunos se dejan llevar por los discursos políticos del Ministro de la Defensa para justificar su silencio cómplice ante el hecho cierto de que el caso lo dejaron llevar hasta la CIJ. Fracasaron en tener un equipo de expertos que gerenciaran en la ONU la situación. No lo hicieron sino que perdieron el tiempo buscando apoyos en el CARICOM y traicionaron al pensamiento del “Uti possidettis iuris” del padre de la patria Simón Bolívar.

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