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El Corinna-Virus termina con el prestigio del Rey Juan Carlos I

El Corinna-Virus termina con el prestigio del Rey Juan Carlos I

*** La autora señala que el escándalo en torno a la presunta corrupción del Rey Juan Carlos I, que involucraría a una amiga entrañable suya, ha sido letal para el prestigio del ex jefe de Estado español y una seria amenaza para la institución si no se tomaban medidas ejemplares con rapidez.

María Fuster

Por MARÍA FUSTER

Ayer 3 de agosto de 2020 fue un día que marcará la historia de España y no precisamente por un motivo bueno, alegre o festivo. Lo es porque el Rey Juan Carlos I ha comunicado al Rey Felipe VI y al resto de los españoles su decisión de abandonar España. Y digo abandonar España porque en el propio comunicado se habla de un traslado al extranjero “temporal”, por lo que no podemos hablar de exilio. Y este matiz es muy importante.

El citado comunicado se produce tras unos meses frenéticos informativamente hablando. El Corinna-Virus no ha dejado de sacar a relucir presuntas inquietantes informaciones relacionadas con el Rey Juan Carlos I: supuestos y opacos cobros de comisiones y presuntos delitos fiscales y de blanqueo de capitales.

Todas estas acusaciones están pendientes de demostrarse pero sí que es cierto que el asunto huele mal desde hace tiempo. Si comenzamos a desgranar el comunicado, se puede afirmar que el Rey Juan Carlos I ha perdido una oportunidad de oro para desmentir las informaciones. Al explicar el motivo de su salida, en lugar de hablar de rumores o incluso falsedades, ha dicho, y cito literalmente, que se va por “la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”. Si tiramos de refranero español, quién calla otorga.

Antes de comenzar a analizar la carta al completo, quiero desde estas líneas reconocer y agradecer el servicio del Rey Juan Carlos I a la Corona y a los españoles. Sacrificó la relación con su padre por España, por conducirnos a una transición ejemplar y ha sabido siempre mediar con tanta discrepancia como eficacia para conseguir que en España reinara la concordia, se fortaleciera el Estado de Derecho y se multiplicara el prestigio de su país y sus empresas. Tanto es así, que la izquierda, tradicionalmente republicana, se ha declarado durante años “juancarlista” por su férrea defensa del Rey y su buen hacer.

Dicho esto, es cierto que las informaciones que se han ido develando en estos meses por su amiga entrañable han supuesto lo que irónicamente podríamos denominar un “Corinna-Virus” que ha sido letal para el prestigio del Rey Juan Carlos I y una seria amenaza para la institución si no se tomaban medidas ejemplares con rapidez.

De la misiva de la carta me llaman la atención fundamentalmente 3 cosas.

La primera, la falta de unas disculpas o un arrepentimiento por ser causante de semejante escándalo y del consecuente desgaste que esto ha supuesto para la Monarquía. Evidentemente no esperaba que reconociera ningún delito si es que lo ha cometido, para eso ya está la justicia, pero sí que me hubiera gustado atisbar cierto sentimiento de culpa y un perdón.

La segunda cuestión que me ha sorprendido es que no se haya mencionado a la Reina Sofía en ningún punto de la carta. Por mucho que por todos sea sabido que ese matrimonio lleva años roto, la Reina Sofía es Reina por ser la mujer del Rey Juan Carlos I y deberíamos saber qué lugar va a ocupar en este nuevo escenario. Además de esto, creo que la Reina se merecía un reconocimiento por parte de su marido, tanto por su labor intachable como por haber aguantado estoicamente todas las humillaciones públicas a las que ha sido sometida.

Por último, me llama la atención que sea el Rey Juan Carlos I el que firma la carta al Rey Felipe VI, queriendo hacernos creer que ha sido iniciativa suya el marcharse, cuando ha sido el Gobierno el que ha presionado para que se produjera este movimiento.

Me despido con un chascarrillo: si ayer tardó tanto en emitirse el comunicado del Gobierno respecto a la carta famosa, es porque no se ponían de acuerdo la parte del Gobierno socialista con la comunista. Iglesias y compañía querían un texto mucho más duro contra el emérito. Incluso se llegó a plantear la posibilidad de que se emitieran 2 comunicados independientes. Moncloa bloqueó esa posibilidad, pero los líderes de Podemos se despacharon a gusto en redes, llegando alguno de ellos a pedir un referéndum sobre si seguimos con la Monarquía o viramos hacia una república.

Agárrense señores, que vienen curvas.

María Fuster es una analista política y experta en relaciones internacionales. Abogada y economista.
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María Fuster

María Fuster es una analista político española y experta en relaciones internacionales. Abogada y economista.

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