Rafael Poleo / Corto y Profundo

Leopoldo Sucre Figarella: Un hombre que hacía las cosas

Leopoldo Sucre Figarella: Un hombre que hacía las cosas

Leopoldo Sucre Figarella
Leopoldo Sucre Figarella, ex ministro de Obras Públicas. Foto cortesía.

Por RAFAEL POLEO

        “Hasta ahora había pinchado en hueso”, dijo Betancourt, usando una expresión taurina, cuando, a pocas semanas de haberse encargado el nuevo Ministro de Obras Públicas, se empezaron a hacer las cosas. El nuevo ministro era Leopoldo Sucre Figarella, quien venía de realizar notable tarea como Gobernador de Bolívar. Como ministro actuaba con la expeditividad con la cual actuó como gobernador, llevándose por delante las resistencias que, movidas por intereses, suelen demorar las obras públicas. Gestores, parlamentarios, políticos y amigos del Gobierno (amigo el ratón del queso), protestaron ante el Presidente. Les tocaría protestar otros cinco años ante Leoni, quien a Leopoldo dio carta blanca para que echara hacia adelante con el complejo industrial de Guayana, trabajo que continuaría en el gobierno de Lusinchi.

        Nuestro hombre era uno de esos tipos que hablan atropellado porque se les atropellan las ideas, en este caso las mismas que Gallegos había expuesto en el único mensaje que como presidente pudo presentar en mensaje ante el Congreso Nacional (1947). Allí está el plan de trabajo que venía gestándose desde que en la agonía de Gómez su lugarteniente, Eleazar López Contreras, planeó la toma del poder y la modernización que emprendería cuando él fuera el supremo, engordado con las ideas de hombres como Alberto Adriani, diseñado en blanco y negro por la Revolución de Octubre y puesto en marcha por Pérez Jiménez. (Ya sé que todas las comparaciones son odiosas, pero ayudan a comprender. Marcos Pérez Jiménez y Leopoldo Sucre Figarella coincidían en la obsesión de constructores. Alguien tiene que construir, para que los maduros tengan qué destruir).

        Terminando el gobierno de Leoni, con el cual Dios bendijo a Venezuela, hice con Leopoldo, en Radio Caracas Televisión (hoy llamada RCTV), un programa enjundioso comparando la obra de la década dictatorial con la década cubierta por Betancourt y Leoni. Yo como abogado del diablo. Leopoldo demostró con cifras que la democracia había construido más que la dictadura.

        Para gobernar, desechemos a los carismáticos, a los picos de plata, a los buenosmozos, a los seductores de oficio, y busquemos tipos como todos los nombrados en esta crónica, capaces de hacer que las cosas se hagan.

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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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