Rafael Poleo / Corto y Profundo
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Comunicado de los obispos: Inoportuno pero cierto

Comunicado de los obispos: Inoportuno pero cierto

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Cardenal Baltazar Porras, administrador apostólico de Caracas. Foto: cortesía.

Por RAFAEL POLEO

Nuestros obispos han sostenido una conducta suficientemente clara no sólo frente a la dictadura, sino frente al problema venezolano en general. Son grotescos los intentos de enrolarlos en la operación para desarmar la Resistencia liquidando la Asamblea Nacional legítima –la elegida en 2015–, mediante unas elecciones ilegales y desiguales, operación en la cual unos cuantos políticos decrépitos, desacreditados y desechados, después de comprar fluxes nuevos, esperan reunir fondos para su retiro.

La Iglesia quiere elecciones, pero las quiere “libres, justas e imparciales”, con participación de todos los partidos y tendencias, con un Consejo Nacional Electoral elegido por todas las partes, no el adefesio nombrado por Maduro, que ha ido destituyendo directivas de partidos y entregándolos, con sedes, tarjetas y símbolos, a personajes de la picaresca política contratados al efecto. Todo esto consta en un comunicado de la Conferencia Episcopal que, por confuso e inoportuno, produce perplejidad en una primera lectura –y muchas veces en la segunda y hasta en la tercera, a la cual difícilmente llega el venezolano común.

El comunicado es confuso porque su redacción está plagada de anfibologías. Pero eso es cuestión de estilo. Lamentable es que sea inoportuno, por no decir imprudente. Lo es, porque propone que la Oposición cometa ahora mismo, ya, dos errores. El primero sería proclamar su estrategia frente a la operación envolvente de esa suerte de paramilitares maduristas que son La Mesita y Los Alacranes. El segundo error sería abrir de una vez la discusión del programa para hacer un nuevo país sobre los escombros que nos dejarán los asaltantes que nos tienen secuestrados. El primer error mostraría nuestras cartas al enemigo. El segundo desataría los apetitos de los dementes que no pueden abrir la boca sin decir “¡yo quiero ser presidente! ¡Yo quiero ser presidente!”; y, lo que es peor, de los intereses que sin haber disparado un chícharo ni sudado esta calentura, pretenden cogerse el país. (Ojo, que Odebrecht se ha reactivado).

Cada cosa a su tiempo, ¿no?

Concluyo pidiéndole la bendición al cardenal Porras, como sinceramente hago cada vez que lo veo.

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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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