Rafael Poleo / Corto y Profundo
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RAFAEL POLEO: El efecto Abinader

El efecto Abinader

obispos

Por RAFAEL POLEO

El nuevo presidente de República Dominicana, Luis Abinader, ha aconsejado a los funcionarios públicos no poner en sus despachos el retrato presidencial, porque eso es culto a la personalidad. El gesto no era de esperar en Dominicana, país invadido por el narcotráfico y el lavado de dinero, al punto de que cabe suponer que esos super-poderes están en capacidad de imponer presidentes. Pues parece que no.

La salvaje institución del líder se da muy bien en pueblos espiritualmente colapsados como la Alemania de 1930 o políticamente irresponsables como la Venezuela de 1998. Cualquier viejo periodista de la fuente política, o cualquier historiador o politólogo, o sencillamente lector culto, tiene claro que los pueblos no necesitan líderes rutilantes, sino gobernantes experimentados y sensatos que en su fuero íntimo estén conscientes de la limitación esencial del ser humano. Un buen ejemplo, Ángela Merkel, la estadista más eficaz de nuestro tiempo.

En mi relación con poderosos he aprendido que el carisma y la elocuencia para lo que mejor sirven es para ocultar profundas fisuras psicológicas e intelectuales. De hecho, la aspiración al liderazgo como fenómeno histriónico, que es como generalmente se lo concibe, denuncia peligrosos narcisismos, como el de Hitler, Mussolini y Castro, los más grandes líderes de la Historia contemporánea y también los más catastróficos gobernantes. En el caso nuestro hay que citar a Chávez, cuyo narcisismo no podía ser más evidente.

Veamos con atención el proceso dominicano. Puede que ese dulce país no esté perdido.

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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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