ColumnistasInternacionales
Destacados

ALFREDO MICHELENA: Socialismo a lo gringo

Socialismo a lo gringo

alfredo michelena

Por ALFREDO MICHELENA

“No vale, Venezuela no es Cuba”, se decía para dejar claro que Venezuela no podría convertirse en una Cuba. Ahora se discute si el resultado de la próxima elección en EE.UU. podrá cubanizar o venezolanizar a esa potencia mundial.

En los años noventa se pensó, con Fukuyama, que el fin de la historia, como lucha entre ideologías, había terminado con el triunfo del capitalismo sobre el comunismo y que ahora la ideología sería sustituida por algo muy pragmático: la economía. Y sin duda, con el fin de la Guerra Fría esto fue así, hasta cierto punto cuando en muchos contextos como en la Unión Soviética e incluso China. No tanto en terceros como Cuba y Corea del Norte, entre otros gobiernos que se resisten a permitir el desarrollo de una economía de mercado y  libre competencia.

 

Welfare State

A diferencia de Europa, en EE.UU. la existencia de una ideología procomunista (en términos de la Guerra Fría) nunca prosperó. Lo que sí hubo fueron importantes movimientos contestatarios como los creados a partir de la Guerra de Vietnam, o en el plano cultural con el movimiento Hippie. Tampoco se dio el crecimiento de un sistema muy desarrollado de un Estado de bienestar o Welfare State como el que se ha dado en Europa. Se acota ‘desarrollado’, pues la seguridad social y los beneficios desde el Estado a los trabajadores estadounidenses existe desde 1935 –ellos por cierto ayudaron a crear el que existe (o existía) en Venezuela desde esas fechas.

La seguridad social estadounidense comprende fundamentalmente la jubilación y las compensaciones por discapacidades y para sobrevivientes; también existe el acceso a la salud (Medicare) para mayores de 65 años así como el seguro de desempleo y otros beneficios.  Más allá de ello, en EE.UU. la educación primaria y secundaria es gratuita, es decir, es financiada por el Estado.  Mientras que en Europa esta gratuidad, con sus diferencias, llega al nivel universitario.

Hay quienes propugnan en EE.UU. que haya una expansión de la seguridad social, es decir, un sistema de salud en manos del Estado que cubra la salud de todos los nacionales y residentes legales, así como que la educación superior también sea gratuita para los norteamericanos –aunque en EE.UU. hay muchos becarios en las universidades en función de sus calificaciones académicas- sin eliminar los servicios privados.

A muchos esto les causa terror y gritan ¡Socialismo! Hay que recordar que, desde la aparición del Estado, este siempre ha intervenido en lo privado. Empezó por eliminar los ejércitos particulares e imponiendo leyes para todos (y la igualdad ante la ley) al asumir el monopolio de la fuerza. Pero también, como vemos, hay intervención de una manera u otra en la economía, en la educación y en la salud. Cuán más profunda es esa intervención es lo que está en discusión.

Tomando dos ejes, uno el económico y otro el político, podemos apreciar que el comunismo se colocaría en el punto máximo de la intervención en lo económico y en lo político, es decir, estatización total de la economía y un gobierno totalitario. Y en su punto más bajo estaría el libre mercado absoluto y la democracia total –algunos prefieren llamarlo anarquismo.

Ambos son modelos ideales que no son posibles, aunque en los comunismos existentes el modelo se acerca bastante. En la realidad solo hay son posiciones intermedias.

Por ejemplo, los gobiernos europeos son democráticos y fomentan el libre comercio capitalista, pero regulan muchos elementos de la economía y han creado un modelo de Estado de bienestar que asegura la educación y la salud de sus ciudadanos. Adicionalmente han asumido el modelo de la democracia representativa, aun cuando algunos mantienen sus anquilosados reyes o reinas son gobiernos que cambian de mano sistemáticamente por vía electoral -sean presidencialistas o parlamentarios. Es lo que se ha definido como socialdemocracia, la cual muchos confunden con socialismo o mejor dicho comunismo.

Pocos son los gobiernos que se declaran de orientación marxista, como China, Cuba, Corea del Norte, y de partido único e invocan el comunismo como sistema, debido a que prefieren llamarse socialistas -en realidad para ellos formalmente el socialismo sería el paso previo al comunismo.

 

El Kerensky gringo

Acusar al partido demócrata en Estados Unidos, en particular a John Biden de ser el “Kerensky” gringo es una simpleza. (Kerensky fue el presidente ruso del partido Menchevique que tomó el poder antes de los comunistas, facilitándoles el camino, según muchos autores).  Es cierto que el Partido Demócrata ha venido moviéndose hacia la izquierda, con personajes irredentos llegando a las cámaras; pero de allí a que esto facilite el ascenso del “comunismo” en EE.UU. hay mucho, pero mucho trecho.

El crecimiento de estas corrientes representa más las frustraciones de muchos estadounidenses frente al famoso “sueño norteamericano” cada vez más difícil de alcanzar, que a la búsqueda del comunismo/socialismo. Esta frustración proviene de la incapacidad del sistema norteamericano de progresar más equitativamente. Esto, sin duda, es un anuncio de que las cosas no están bien y tendrán que revisarlas.

Lamentablemente, estos personajes han sido exaltados por la prensa de una y otra tendencia, y gracias a estos medios encontramos que ellos asumen posiciones parecidas a los izquierdistas de todo el mundo, en especial en lo internacional criticando el imperialismo norteamericano e incluso alineándose con gobiernos facinerosos como el Cuba o el de Nicolás Maduro. Y esto es preocupante, pues aunque la Guerra Fría terminó, el fin de las ideologías parece que no, al menos para algunos.

No debemos olvidar que hay una contienda entre potencias por el control geopolítico del mundo. Las posiciones de estos gringos irredentos habría que evaluarlas en relación a si favorecen o no a su país y a los países que luchan por la libertad y la democracia.

 

Polarización en EE.UU.

Lamentablemente, en este momento, EE.UU. experimenta una polarización muy acentuada. Se trata de un proceso que comienza desde los años noventa, según varios estudios calificados; aprovechada y no creada por Trump. En el fondo es origen de este “populismo” gringo. En este contexto, la mayoría tendrá que escoger un lado del espectro político electoral para el 3 de noviembre. Pero jugar la carta del socialismo, es decir, del comunismo en EE.UU., es más propaganda que otra cosa.

No caigan en la trampa de creer que si no gana Trump  EE.UU. se convertirá en una “Venezuela”, o se facilitará la llegada de un socialismo a la cubana, a la venezolana o a lo chino. Lo que sí hay que tener presente es que hay fuerzas que están interesadas en debilitar a EE.UU. como potencia para avanzar sus propias agendas; pero también está el hecho de que la búsqueda de educación y salud gratuita (socializada o estatizada en mayor o menor medida) no han convertido a ningún país en socialista/comunista.

 

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close