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Maduro libera a rehenes: Qué hay detrás del “perdón”

Maduro libera a rehenes: Qué hay detrás del “perdón”

francisco poleo

Por FRANCISCO POLEO

Nicolás Maduro soltó a 50 presos políticos y cesó la persecución contra otras 60 personas, entre ellos el 15% de los diputados que conforman la Asamblea Nacional. Medio mundo saca cuentas. ¿Qué busca el líder del PSUV con esta medida?

La autocracia no busca otra cosa que su reinserción en el tablero democrático internacional. Dejar de ser unos parias. ¿Por qué? Sólo así cesarían las sanciones que no los dejan disfrutar de lo atesorado y no les permiten atesorar más. La Asamblea Nacional legítima se ha convertido en la gran piedra de tranca de las aspiraciones monetarias de muchos. Su presidente, Juan Guaidó, es reconocido por 58 países como el Jefe de Estado. Al ser así, las denuncias de corrupción, violación de Derechos Humanos y tratos con los personajes más oscuros del mundo son escuchadas en todos los niveles. Pero lo que más le duele al madurismo es que, sin la aprobación parlamentaria, nadie presta un céntimo.

El origen del negocio

La deuda externa venezolana es el quid de la cuestión. Quienes se benefician de este mecanismo son quienes están desesperados por poner la mano a la AN. Para ello, necesitan quitarse de encima a quienes se han opuesto a priorizar el pago de la deuda externa por encima de necesidades más básicas como alimentos o medicinas.

A esta oposición bonista le escuecen las sanciones. Alegan que hacen sufrir a la población, no a los jerarcas rojos. Aunque este mecanismo es ciertamente imperfecto, es precisamente esta presión la que obliga a Maduro a tomar medidas desesperadas como el “indulto”. ¿Será suficiente? No. Quedarse de brazos cruzados, esperando que las sanciones o los marines hagan el trabajo sucio, eternizará la crisis. De ahí la llamada urgente de Guaidó al resto de la oposición. Es urgente movilizarse. El pueblo entra en peligrosa apatía y los cuadros medios de la dirigencia en la tentadora persecución de sus aspiraciones, extemporáneas pero legítimas.

Por ahora, la intención es que el momento cumbre sea a mediados del 2021, en unas mega-elecciones sin pandemia y con plena supervisión internacional. Esta fórmula ya la adelantamos en este espacio. La movilización interna será fundamental para reactivar a la población y frenar a los caballos desbocados. Los aliados internacionales han sido enfáticos en este punto. La Unión Europea está activamente operando para conseguir las condiciones electorales necesarias para que los votos decidan el futuro de Venezuela. Cuentan con el apoyo de Estados Unidos, dispuestos a levantar las sanciones si hay humo blanco. Hay movimiento, pero la oposición G4 debe espabilar si no quieren que los bonistas se roben la segunda en acuerdo con el régimen.

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