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Frágil: Sánchez negocia al Rey a cambios de los votos independentistas

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Por ALBERTO D. PRIETO

Ser periodista consiste en contar la verdad. Averiguarla primero, hasta donde llegues. Y poner todo en duda, hasta lo que has visto con tus propios ojos, porque uno a veces se engaña y atribuye categoría de verdad a suposiciones. Y convierte una sucesión de hechos casual en causal.

Pero ser periodista también es darle a los hechos una explicación, o muchas, todas las más plausibles si uno no logra presunción de veracidad en lo que le cuentan. Y es que el motivo de no contar el motivo puede ser tan legítimo como el motivo mismo que no se cuenta.

Es decir, ¿por qué el Gobierno insta al Rey a no ir a Barcelona a entregar los despachos a los jueces de la nueva promoción? No nos lo han explicado oficialmente, pero fuentes del Ejecutivo le dijeron a mi compañera María Peral que era “por motivos de seguridad”.

O sea, ¿que el Ministerio del Interior no puede guardar la integridad física del Jefe del Estado en la segunda capital de España? No creo que sea eso, que es lo que han interpretado -¿maliciosamente?- algunos colegas. Sino que habría algaradas en las calles, que los radicales indepes montarían bronca y eso redundaría en problemas de seguridad… en la ciudad.

Pero como luego oficialmente sí que ha negado el ministro Marlaska la excusa de la seguridad -y es que cualquiera de las dos opciones anteriormente descritas lo dejaba entre mal y peor- debemos descartarla… un poco, al menos.

Entonces, nos queda la posibilidad de que esto haya sido un “gesto” a los separatistas, ahora que Pedro Sánchez necesita sus votos para sacar los Presupuestos. Sobre todo, cuando al día siguiente, el ministro de Justicia anunció sin venir a cuento que “en una semana tramitaremos los indultos a los condenados del 1-O”, el referéndum ilegal de 2017 para la secesión de Cataluña.

Un líder de Esquerra me dijo en los pasillos del Congreso que “es buena noticia que no hablen de represión y sí de libertad de los presos políticos”, como ellos los llaman. Y que lo del Rey humillado y vetado, como yo lo llamo, le parecía más una iniciativa “tonta” del PSOE “para decirnos luego ‘mira lo que hemos hecho’, pero ni nosotros pedimos esas chorradas ni son necesarias”, añadió. “El tipo ése”, así llamó a Felipe VI, “ya no puede ir por Cataluña”.

Todo esto es noticia porque, como mínimo, parece que se están poniendo en juego las instituciones de todos a cambio de votos para uno solo. Como mínimo, lo parece.

Así que, a la espera de que Moncloa dé con una explicación mejor y la podamos corroborar -o al menos sea verosímil-, debemos quedarnos con la sucesión de hechos: que todo coincidió, además, con la primera cita cara a cara de la vicepresidenta Carmen Calvo con los portavoces de Bildu, como se llama ahora Batasuna, que no era más que el brazo político de ETA: casualidad o causalidad.

Y con que ha sido Calvo la que, oficialmente, no ha dado explicaciones a todo este embrollo. Sólo ha dicho que “la decisión sobre el Rey está perfectamente tomada”. Entonces, si es así, y dado lo frágil de la situación política, social, económica e institucional que vivimos en España, ¿por qué no nos lo cuentan y nos tranquilizan?

Alberto D. Prieto es corresponsal político de EL ESPAÑOL.

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