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Estados Unidos histérico: Pronóstico innecesariamente tormentoso

Estados Unidos histérico: Pronóstico innecesariamente tormentoso

Por FRANCISCO POLEO

El comentario es prácticamente unánime en la prensa, en las redes sociales y en cualquier corrillo: el peor debate de la historia de Estados Unidos. El esperado cara a cara fue una película de terror. ¿Quién ganó? Si le preguntas a los trumpistas, ganó Trump. Si le preguntas a los bidenistas, ganó Biden. Fanatismo en la política. Horror. Y, en el medio, los pocos que no vemos la política como un partido de fútbol. Horrorizados. Cada uno podrá sacar su banderita para proclamarse campeón, pero lo cierto es que todos perdimos.

Partamos del hecho de que, si Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría. Le da COVID. El debate, o la gallera, dejó claro que estamos enfermos. El mundo occidental está enfermo, porque la crispación de la campaña estadounidense no es más que el reflejo de la sociedad en la que vivimos. Una de película de vaqueros, de superhéroes. Los buenos vs los malos. Quién es cada quién depende del lado en el que te ubiques ideológicamente. No hay votantes, hay fanáticos. Pura pasión. Un partido entre el Real Madrid y el Barcelona se queda corto. ¿En qué momento se nos desmadró la política de esta manera?

Cuando los burócratas tomaron las riendas. Los funcionarios, esos tipos que se enroscan en un cargo público a toda costa. No toman riesgos. ¡Imagínate! ¿Y si les quitan el cargo? Son ellos los que hicieron viral lo políticamente correcto. La excusa, no herir a nadie. No liderar, entonces. Estos pasotas hicieron de la política una tienda de cristal. Cuando la gente se hartó de eso, aparecieron en la tienda de cristal los elefantes del populismo. Desastre, obviamente.

Yanquis a la guerra

En este ambiente crispado vamos rumbo al 3 de noviembre, no sabemos muy bien si a una guerra o a una elección. Ambos candidatos hablan de ese día como si no hubiera mañana. Si alguien no conoce a este país, cree que el 04 de noviembre se acaba la república. Trump ha sido vehemente con la cantaleta de un posible fraude. Pruebas, ninguna, sólo algunas teorías sacadas de las cañerías del internet. Pero los demócratas no se han quedado atrás. Hillary Clinton llegó a recomendarle a Biden que no conceda inmediatamente. Que prepare una batería de abogados para una elección que puede terminar en los tribunales. Mejor dicho, en la Corte Suprema. Y hablamos del país que se siente el gran promotor de la democracia en el mundo.

Ahora, ¿tienen razón los bandos al asegurar que el Apocalipsis llegará si pierden? No. Así de simple. Ninguno de los dos es la divina pomada, pero tampoco son un desastre. Cualquiera de los dos puede llevar adelante la economía. Uno fue el vicepresidente de la administración que obró el milagro de rescatar al país tras el desastre financiero del 2008. El otro, potenció ese milagro, pero hubiera bastado con que lo mantuviera. ¡Qué difícil es mantener y qué fácil es destruir! En cuanto a otros temas, cada uno cojea de una pierna distinta. La política exterior de Trump ha sido más exitosa que la interna. Es su fuerte, junto al económico. Biden, por lo visto, seguirá el rumbo pasota de Obama en esta arena. Es decir, muchas sonrisas, pocos resultados. ¿Qué hará el ex vicepresidente con China? ¿Hará como si nada hubiera pasado? ¿Volverá al acuerdo nuclear con Irán por el simple hecho de decir que se firmó algo? ¿Y con Cubazuela? ¿Tendremos, en vez de las carantoñas de Obama a Castro, las de Biden a Maduro?

Pero Trump también tiene su pata coja. La aberración de negarse a medidas decisivas y mancomunadas para frenar el cambio climático. El exasperante desdén por la ciencia, con el consecuente manejo errático de la pandemia. El inexplicable secretismo con sus impuestos. La incapacidad de mantener la concordia con sus rivales políticos. La negativa a condenar taxativamente a los grupos que creen en la supremacía blanca. Y ambos, porque hay que repetirlo, cojean en el terror que le tienen a sus respectivos locos.

En esas nos vemos, con un pronóstico innecesariamente tormentoso.

 

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