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J. GERSON REVANALES: La profesionalización del diplomático

 La profesionalización del diplomático

 ***En tiempos de guerra y conflictos, la primera trinchera de un país es su cancillería, mientras que en tiempos de paz la primera línea de defensa y ataque es su servicio diplomático.

Por J. GERSON REVANALES

En nuestro artículo de la semana pasada pusimos sobre la mesa 10 propuestas para construir una nueva cancillería, ya que el chavismo acabó con lo que era nuestra política exterior y con nuestras relaciones internacionales, construidas durante los 40 años de democracia que vivimos.

En este segundo envío se harán algunas recomendaciones sobre la profesionalización del servicio y del diplomático, una de las columnas por no decir la columna vertebral de una cancillería. Sin un servicio diplomático calificado para enfrentar los retos que hoy impone la geopolítica, la nueva economía, la internacionalización y globalización, difícilmente Venezuela podrá volver a ocupar el lugar que ocupó antes de llegar el chavismo a la Casa Amarilla y acabar con un proyecto construido a lo largo de casi 70 años.

El primer paso para la formación de un servicio diplomático profesional se dio en plena dictadura perezjimenista en 1953 con la creación de la Escuela de Estudios Internacionales (EEI), la cual (en opinión de quien posteriormente fuera canciller, el Dr. Shat Aristigueta) debía ser adscrita a la facultad de Derecho, mientras que el Dr. Enrique Tejera París (quien también fue canciller) pensaba que debía ser en la Facultada de Economía, donde hoy se encuentra.

La primera promoción de la EEI fue denominada “Simón Bolívar”; egresó en 1958, una semana antes de  caer la dictadura de Pérez Jiménez. Estuvo compuesta por ocho integrantes: Germán Nava Carrillo, Adolfo Taylhardat, Antonio Aveledo, Morits Eiris Villegas, María del Valle Milá de La Roca, Romelia Adames, José Ramón Dovale y Luis Andrade.

Años después, una semana después de la caída de la dictadura, se constituye el Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CIV) con la presidencia del Dr. Shat Aristigueta en el salón de ensayos del Orfeón de la UCV el 31 de enero de 1958. Con el advenimiento de la democracia, la existencia de un Congreso Nacional aprobó la “Ley orgánica del servicio exterior” en 1962, cuyo objetivo era institucionalizar, profesionalizar y dar estabilidad a los funcionarios de carrera frente a los cambios políticos.

En 1984 se da un nuevo paso en la preparación de nuestros diplomáticos, con la llegada del Dr. Isidro Morales Paul a la cancillería. Como anécdota puedo contar que habiendo sido mi profesor de Integración, me pidió que le presentara algunas ideas y le sugerí que creara una Academia Diplomática, la cual (con su nombre Pedro Gual) hace honor al primer diplomático de la América española, al participar en la creación de la política exterior de Venezuela y de la Gran Colombia, siendo su primer director el embajador Alejandro Tinoco y director ejecutivo el embajador Víctor Rodríguez. Entre sus primeros logros está el haber traído a Caracas a Roger Fisher y William Ury, del proyecto Harvard, con el fin de dotar a nuestros diplomáticos de las técnicas más modernas así como de herramientas en negociación.

Si se tomara el Diamante de Porter como modelo gerencial, el cual recoge cinco componentes para hacer competitiva una nación o empresa, se podría trasladar a un Ministerio de Relaciones Exteriores para hacerlo más competitivo y eficaz. En este orden de ideas sus componentes deberían partir de un:

     *Marco legal: Aprobación de una nueva “Ley orgánica del Servicio Exterior” (LOSE), cuyo objetivo sea retomar la carrera diplomática ya que el llamado proceso destruyó los 47 años anteriores de trabajo. Sus objetivos serían regularizar el ingreso a la carrera mediante un concurso de oposición; crear un jurado calificador y dar estabilidad al funcionario de modo que no tenga de depender de los altibajos políticos.

     *Reconocimiento a la experiencia y la memoria histórica: Es el valor intangible más apreciado en una cancillería. El borrón y cuenta nueva no es válido. La memoria histórica es clave en el diseño de las estrategias a futuro.

     *Selectividad: El objetivo de un proceso selectivo es captar a los candidatos más adecuados para su ingreso a la carrera. Parte de la escogencia de los más preparados no depende de recomendaciones políticas sino de sus conocimientos y competencia. En el caso de nuestra cancillería y sus funcionarios, dos desafíos se hacen presentes durante la carrera: ser el representante del país y defender frente a sus pares los intereses de Venezuela en todos los ámbitos y foros internacionales.

     *Capacitación y especialización: La capacitación y especialización son dos requisitos fundamentales en las características personales de un diplomático, para formar un Cuerpo Diplomático a la altura de las más prestigiosas cancillerías y de los desafíos que impone el siglo XXI, lo cual justifica el punto quinto.

     *Carácter Multidisciplinario: La globalización y los procesos de integración como parte de la agenda internacional requieren de todas las especialidades. La diplomacia versallesca quedo atrás. Hoy se requiere de expertos en medio ambiente, integración, comercio, desarme, control de armas nucleares y pandemias; sin dejar afuera los fondos marinos y el espacio ultraterrestre a los fines de ser competitivos y alcanzar los objetivos nacionales en materia internacional.

Los arreglos y complacencias políticas representan el gran enemigo de una carrera diplomática. Es recomendable que quien asuma las riendas de la cancillería deberá sentar las bases de un nuevo servicio diplomático para la historia.

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J. Gerson Revanales M

Balcón del Ciudadano. Internacionalista. Post Doctorado RR.II Embajador de Carrera por concurso

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