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MARÍA FUSTER: Casado se viste de estadista en su momento más difícil

Casado se viste de estadista en su momento más difícil

María Fuster

Por MARÍA FUSTER

Sin lugar a dudas, el desenlace de la moción de censura que se ha votado este miércoles en el Congreso español ha sido sorprendente. Y lo ha sido no tanto por el resultado, pues aritméticamente se sabía condenada al fracaso, si no porque el que iba a ser el gran derrotado (Partido Popular) ha salido victorioso. Y me explico.

Primero debemos tener claro qué es lo que se vota. De acuerdo con la Constitución española, en una moción de censura no se cuestiona al Gobierno directamente, en tanto y cuanto no se vota su continuidad. Lo que se vota es a un candidato alternativo al actual presidente del gobierno. Es decir, lo que realmente se sometía hoy a votación es a Santiago Abascal, líder de Vox. Se medía su liderazgo y su capacidad de construir en torno a su figura una alternativa de Gobierno. Y ha fracasado estrepitosamente en el intento, pues solamente ha conseguido los apoyos de sus propios diputados.

Dicho esto, hay que tener en cuenta dos puntos claves para entender el no de la formación conservadora: el contexto y el discurso que pronunció el candidato Abascal ayer.

Si realmente lo que buscaba la formación ultraderechista era atacar al gobierno socialcomunista, cuya gestión de esta pandemia está siendo efectivamente nefasta, el contexto no ha podido ser peor. Este es el momento de mayor debilidad del Gobierno: la corrupción de Podemos, el no de Europa a la reforma del Poder Judicial de Sánchez, las dificultades para sacar unos presupuestos adelante, las primeras protestas callejeras, etc.

Bien, pues ante este momento de flaqueza del gobierno, ¿qué es lo que ha conseguido Vox con esta moción? Darles un balón de oxígeno, un bol de palomitas (cotufas) y ofrecerles un espectáculo innecesario en el que la derecha se ha peleado a cara de perro. De ahí que muchos hayamos leído esta moción de censura, por el momento y las formas en las que se ha presentado, como una trampa a la derecha: o conmigo y me cedes el liderazgo moral de la oposición o contra mí y me cedes el espacio político de la derecha.

En cuanto al discurso, Abascal estuvo ayer más duro y radical que nunca. Llegó a comparar a la Europa de Merkel con la de Hitler y hasta propuso que España abandonara la ONU. Si el PP en algún momento se planteó abstenerse o incluso votar a favor, la intervención “trumpista” de Vox se lo puso imposible.

El discurso fue excesivamente bronco y excluyente, hasta aislacionista. Al margen de eso, el programa de gobierno para el que Abascal pedía el apoyo al Partido Popular era inasumible para Casado: proteccionismo económico, más intervencionismo estatal, recentralización del poder, antieuropeísmo, etc.

Teniendo en cuenta estas dos cuestiones, se puede decir que la moción de censura era más bien contra el liderazgo de Pablo Casado. Y le ha salido el tiro por la culata a Abascal.

El líder del Partido Popular no tenía nada fácil salir de esta encerrona. Durante estos meses de pandemia ha habido otros compañeros de partido que le han podido hacer sombra a Casado: la presidenta madrileña Díaz Ayuso con su férrea oposición al gobierno de Sánchez, el presidente gallego Núñez Feijóo con su mayoría absoluta en las elecciones regionales, el alcalde madrileño Almeida con su alabado talante y carisma… Pero hoy, en su momento político más complicado desde la derrota electoral del 2019, Casado ha sacado la raza que le llevó a ganar las primarias del 2018.

Casado ha tenido el discurso más brillante de toda su carrera política, tanto en su primera intervención como en la contrarréplica. Podemos destacar tres aspectos de esa intervención.

En primer lugar, se ha presentado como un líder que no se amilana ante ningún tipo de ultimátum, ni siquiera si el mismo proviene de sus socios de investiduras. Lo segundo es que se ha mostrado como un hombre de Estado que se guía por convicciones y no por las encuestas. Y en tercer lugar, sabiendo leer mejor que nadie que las mayorías se construyen por el centro, ha dibujado un programa de gobierno que recuerda al mejor PP: políticas liberales, liderazgo europeo, defensor de la cooperación transatlántica, promotor de una reforma del Poder Judicial para dotarlo de más autonomía. Pero, sobre todo, Casado ha dibujado un programa integrador que busca sumar, respetando la diversidad y pactando las cuestiones de Estado desde la concordia como lo marcó el inicio de la Transición española.

Este discurso va a ser difícil de digerir para una buena parte del electorado de derechas, que se mostraba mayoritariamente favorable a votar sí en la moción. Pero también es cierto que para que un capitán vuelva a hacerse con el control del barco, a veces toca navegar a contracorriente.

Casado ha reforzado su liderazgo y perfil de hombre de Estado.

Casado ha puesto la primera piedra del camino que le llevará a gobernar España.

El Partido Popular ha demostrado que es la única alternativa real a este Gobierno socialcomunista y destructivo. Y si no, al tiempo.

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María Fuster

María Fuster es una analista político española y experta en relaciones internacionales. Abogada y economista.

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