Un año en el espacio: El viaje extremo de Frank Rubio

FRANK RUBIO

Una misión que debía durar seis meses se convierte en un récord de 371 días en el espacio debido a una falla inesperada.

Cuando el astronauta estadounidense de origen salvadoreño, Frank Rubio, se propulsó fuera de la atmósfera de la Tierra, anticipaba un tour espacial de seis meses. Pero el universo, como suele hacer, tenía otros planes. El 27 de septiembre, después de 371 días en la microgravedad, Rubio y su tripulación tocaban tierra en Kazajstán, marcando un «viaje récord», en palabras de la NASA.

El hecho de que un problema técnico pueda prolongar un paseo espacial a más del doble de su duración planificada no es poca cosa. Una fuga de refrigerante en la nave de Rubio, originada durante su viaje inicial, resultó en una estadía extendida en la Estación Espacial Internacional. “Y eso solo por las cosas familiares que estaban pasando este último año”, comentó Rubio a CNN. “Y si hubiera sabido que tendría que perderme esos acontecimientos tan importantes, simplemente habría tenido que decir: ‘gracias, pero no, gracias’”.

Se lanzó al espacio el 21 de septiembre de 2022, una fecha que probablemente esté marcada en la mente de Rubio con una mezcla de asombro y anhelo. El 11 de septiembre de este año, quebró el récord del vuelo espacial más largo de Estados Unidos, una marca previamente sostenida por el astronauta de la NASA, Mark Vande Hei, con 355 días.

Con 253.3 millones de kilómetros recorridos y 5.963 órbitas completadas, la odisea de Rubio es nada menos que épica. Pero también plantea preguntas inquietantes. En una era donde los vuelos espaciales comerciales están comenzando a bordear la rutina, los riesgos, imprevisibilidades y el costo emocional de tales viajes se vuelven cada vez más palpables.

Rubio, quien ahora lleva el distintivo de ser el primer estadounidense en pasar un año entero en órbita, no es ajeno a los sacrificios. Los eventos familiares perdidos y los momentos terrenales no vividos son un testimonio de la naturaleza agridulce de tal hazaña. En la intersección de la exploración espacial y la condición humana, la historia de Rubio se cierne como un recordatorio de la maravilla y el aislamiento que viene con un boleto a las estrellas.

Salir de la versión móvil