“Simón” se quedó como la guayabera para los Oscar

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Irregularidades y conflictos emergen en la selección de la película que representará al país en los premios más prestigiosos del cine.

El cine venezolano se encuentra en medio de una tormenta, y no es la de los aplausos o las ovaciones de pie. Diego Vicentini, director de la renombrada película “Simón”, elevó su voz en un coro de descontento, poniendo en la mira el proceso de selección de la película que llevará el tricolor venezolano a los Premios Oscar.

“Simón”, la obra dirigida por Vicentini, ha sido descalificada en una votación que el cineasta tilda de irregular. La película, que sigue los pasos de un joven venezolano mientras navega las turbulentas aguas del sistema de justicia venezolano, ha sido elogiada tanto a nivel nacional como internacional. Pero en casa, ha encontrado un comité de selección menos que receptivo.

En un video en Instagram, Vicentini expresa su desilusión, no solo por la descalificación de su obra sino por las alegadas irregularidades que, según él, plagaron el proceso de selección. El comité, afirma, estaba lleno de rostros no reconocidos en la industria cinematográfica y acusaciones de parcialidad se ciernen en el aire.

María Gabriela de Faría, actriz venezolana y esposa de Christian McGaffney, el protagonista de “Simón”, no se ha quedado callada. Con palabras punzantes y cargadas de frustración, ha echado luz sobre lo que considera una sombra en la selección. “Irregularidades en el proceso de selección, como de costumbre,” expresó de Faría.

“La sombra del Sol”

En medio de la controversia, “La Sombra del Sol” de Miguel Ángel Ferrer, emerge victoriosa, seleccionada para representar a Venezuela en los premios Oscar. Una película que narra la vida de dos hermanos en los llanos venezolanos. Pero con acusaciones de conflicto de intereses y procedimientos opacos, la selección de la película se encuentra bajo escrutinio.

Un diálogo nacional en la pantalla grande

La selección de la película que representará a Venezuela en los Oscar ha desatado un torrente de conversaciones, no solo sobre la integridad del cine, sino también reflejando las tensiones y desafíos más amplios que enfrenta la nación. En un país marcado por la polarización y los desafíos multifacéticos, la selección de una película se convierte en algo más que un acto de apreciación artística: es un microcosmos de una nación en diálogo consigo misma, buscando su identidad en la sombra y la luz de su propio cine.

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