Venezuela desafía el Laudo de 1899: La Guayana Esequiba en juego

GUYANA

Maduro rechaza el veredicto centenario y reaviva la disputa territorial con Guyana.

Venezuela ha sacudido el polvo de los archivos históricos, reavivando una disputa territorial que ha dormido, aunque inquietantemente, durante más de un siglo. En un comunicado, el régimen de Nicolás Maduro expresó un «firme y consistente rechazo de larga data» al laudo arbitral emitido en París el 3 de octubre de 1899. Este laudo otorgó el control de la Guayana Esequiba, un territorio de 159.000 kilómetros cuadrados, a Guyana.

Según el comunicado de Venezuela, este laudo es el «producto de la confabulación» entre las potencias imperiales de la época, Estados Unidos y el Reino Unido. Venezuela sostiene que el laudo estuvo «plagado de vicios de nulidad» y que se «fraguó a espaldas» de Caracas.

«La arrogancia de las potencias imperiales de la época, el forjamiento de documentos y mapas, el uso de todo tipo de artimañas y la usurpación de la defensa venezolana, son solo algunas de las múltiples violaciones al derecho internacional que se han demostrado y definen este laudo como nulo e irrito”, señala el escrito oficial.

En este territorio, donde la tierra es rica y los recursos naturales son abundantes, la disputa se ha vuelto aún más compleja. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) se declaró recientemente competente para resolver la disputa, una decisión que Venezuela ha rechazado con vehemencia.

“Hoy, al cumplirse 124 años de la emisión de este deplorable veredicto, con el cual la corona británica intentó despojar a Venezuela de su territorio, (…) Venezuela mantiene su rechazo a este dislate jurídico y confirma su inquebrantable voluntad de ejercer la defensa de su integridad territorial”, se lee en el comunicado.

El gobierno venezolano ha hecho un llamado a Guyana para respetar el Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que ambos países se comprometieron a buscar una solución pacífica a través del diálogo directo. Pero, por ahora, el diálogo parece ser una esperanza lejana, y la Guayana Esequiba se encuentra en el limbo – atrapada entre las reivindicaciones históricas y la política moderna, un territorio rico en recursos, pero atrapado en el tiempo, esperando una resolución que parece esquiva.

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