«La luz que no puedes ver»: La ambiciosa adaptación de Netflix que no alcanza su promesa

LA LUZ

La aclamada novela de Anthony Doerr llega a Netflix con una adaptación estelar que lucha por capturar la esencia del bestseller.

Netflix lanza su última gran apuesta, «La luz que no puedes ver», una miniserie basada en la novela homónima ganadora del Pulitzer, pero el resultado final dista de cumplir las expectativas creadas por la obra literaria. A pesar de contar con nombres como Hugh Laurie y Mark Ruffalo y la música de James Newton Howard, la serie no logra capturar la poesía y la complejidad de la historia original de Anthony Doerr.

La trama nos lleva a 1944, en la ocupada Francia de la Segunda Guerra Mundial, donde seguimos las vidas paralelas de una joven ciega francesa y un soldado alemán reclutado forzosamente. Ambos, a través de la emisión de un profesor en la radio, mantienen una conexión desconocida, que el destino parece dispuesto a unir. La serie intenta navegar entre el drama de guerra y una historia de conexiones profundas, usando flashbacks que reconstruyen las vidas de los protagonistas.

Aria Mia Loberti, que es legalmente ciega y encarna a Marie-Laure, y Louis Hofmann, conocido por «Dark», lideran el reparto. La historia promete suspenso y momentos de tensión, pero a menudo se ve obstaculizada por intentos de embellecimiento que desvían la atención de la narrativa central. La dirección de Shawn Levy parece no estar a la altura del material, luchando por encontrar el tono adecuado para transmitir el espíritu de la novela.

La conexión con el Museo de Ciencias Naturales y la presencia de una piedra preciosa maldita añaden capas a la historia que en pantalla no terminan de resonar. La serie, que podría haberse beneficiado de una estructura más condensada, se extiende innecesariamente, perdiendo fuerza y dejando al espectador agotado para el clímax.

Esta adaptación de Netflix se une a la lista de intentos por llevar la literatura a la pantalla, demostrando una vez más que es un desafío capturar la magia de las páginas en el cine o la televisión. «La luz que no puedes ver» puede brillar en su producción, pero en la transición algo de su luz se pierde, entregando una experiencia que, aunque visualmente atractiva, se siente insatisfactoria. Los espectadores que busquen la profundidad y la belleza del libro quizás se encuentren con una versión que, aunque ambiciosa, no logra estar a la altura de su material original.

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