Tensiones post-cumbre: Biden mantiene su postura sobre Xi como «dictador»

BIDEN XI

Después de una reunión con Xi Jinping, el presidente de EE.UU., Joe Biden, reitera su visión del líder chino como dictador, provocando la respuesta de Beijing.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no retrocedió en su caracterización del presidente chino, Xi Jinping, como un dictador, una postura que ha avivado las llamas de la ya tensa relación entre Washington y Beijing tras su reciente encuentro en la cumbre celebrada en las afueras de San Francisco.

Durante una rueda de prensa posterior a la reunión de cuatro horas con Xi, Biden fue cuestionado directamente sobre sus comentarios previos referentes a la naturaleza dictatorial de Xi, a lo que el mandatario estadounidense reafirmó: “Lo es. Es un dictador en el sentido de que es un tipo que dirige un país comunista basado en una forma de gobierno totalmente diferente a la nuestra”.

Esta declaración suscitó una rápida y firme respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, cuyo portavoz Mao Ning calificó las palabras de Biden como «extremadamente erróneas» y una «manipulación política irresponsable».

El vocero no mencionó a Biden por su nombre, pero advirtió que los intentos de incitar y dañar las relaciones bilaterales están destinados al fracaso.

La fuerte reacción de China no es sorprendente, dado que en marzo, Xi Jinping se aseguró un histórico tercer mandato como presidente en una elección sin oponentes, consolidándose como el líder más poderoso del país desde Mao Zedong. La ausencia de oposición en las elecciones de la Asamblea Popular Nacional fue un claro recordatorio de la mano firme de Xi sobre el poder en China.

El entorno de la cumbre fue testigo de protestas críticas hacia Beijing, con manifestantes demandando libertad para Tíbet y Hong Kong. Estas expresiones públicas de descontento resaltan las profundas divisiones y el escepticismo hacia el liderazgo chino.

A pesar de las controversias, como la del globo espía que sobrevoló territorio estadounidense y fue derribado por órdenes de Biden —un incidente que China encontró absurdo y provocador—, ambos líderes se embarcaron en conversaciones extensivas que reflejan un esfuerzo por suavizar las asperezas entre las dos superpotencias.

Sin embargo, las palabras de Biden y la reacción china post-cumbre subrayan que, aunque las conversaciones puedan continuar, las tensiones subyacentes y las diferencias fundamentales entre las dos naciones siguen estando muy presentes. La capacidad de ambos países para navegar estos desacuerdos será crucial para determinar el futuro de su coexistencia en el escenario mundial.

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