Elon vs. OpenAI: Musk demanda en un choque de visiones por el futuro de la IA

ELON ALTMAN

La demanda de Musk a OpenAI desata un debate sobre el propósito y la dirección de la inteligencia artificial.

En un giro que parece sacado de una distopía futurista, Elon Musk ha interpuesto una demanda contra OpenAI, la organización que ayudó a fundar, y su actual CEO, Sam Altman. La causa: una supuesta traición a los principios fundacionales de la empresa, que prometía un desarrollo de la inteligencia artificial (IA) centrado en el bienestar humano y no en la acumulación de riquezas.

Según los documentos presentados el jueves en San Francisco, Musk alega que la transformación de OpenAI en una entidad con ánimo de lucro, especialmente tras su asociación con Microsoft, representa una violación directa al contrato original. Este cambio de rumbo ha sido especialmente evidente con el desarrollo y manejo secreto de GPT-4, alejándose de la filosofía de código abierto que promovía la accesibilidad y la transparencia.

El epicentro de la controversia radica en el papel de Microsoft, que según Musk, ha convertido a OpenAI en una «filial de facto» centrada en el beneficio económico, alejándola de su misión altruista. La demanda detalla un año de reestructuraciones internas que culminaron con la destitución y posterior reinstauración de Altman como CEO, un movimiento que, para Musk, fue manipulado por Microsoft para asegurar la lealtad de la dirección de OpenAI a sus intereses comerciales.

El escrito también critica la composición del nuevo consejo de OpenAI, señalando la falta de experiencia técnica y de compromiso con la ética de la IA, y sugiriendo que sus miembros fueron seleccionados por su afinidad con Altman más que por su capacidad para guiar a la organización hacia su misión original.

Mientras tanto, Musk no se queda de brazos cruzados y está movilizando recursos para lanzar xAI, una startup que, se presume, buscará retomar el camino que él considera que OpenAI debería haber seguido.

Este conflicto no solo pone de manifiesto las tensiones entre visiones filantrópicas y comerciales en el desarrollo de la IA, sino que también subraya la creciente preocupación sobre quién controla las tecnologías que definirán el futuro de la humanidad. La adopción masiva de ChatGPT y el surgimiento de competidores respaldados por gigantes tecnológicos como Microsoft y Alphabet, plantea preguntas urgentes sobre la dirección ética y la gobernanza de la inteligencia artificial.

Con el anuncio de nuevos miembros para el directorio de OpenAI previsto para marzo, el mundo espera atento a ver cómo se desarrollará este enfrentamiento entre gigantes y qué significará para el futuro de la IA y su impacto en la sociedad.

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