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Cambio en el horizonte haitiano: Ariel Henry anuncia su renuncia y la formación de un consejo de transición

Bajo la sombra de una crisis profunda, Haití se prepara para un cambio de liderazgo y la posible integración de pandillas en la política nacional.

En un anuncio que podría marcar el inicio de un nuevo capítulo para Haití, el primer ministro Ariel Henry declaró su intención de renunciar a su cargo una vez que se establezca un consejo de transición. Esta decisión, revelada en las primeras horas del martes, viene como respuesta a la creciente presión internacional y a una situación interna insostenible, marcada por el control de pandillas violentas y una crisis que roza los límites de una guerra civil.

«El gobierno que dirijo no puede mantenerse insensible ante esta situación. No hay sacrificio demasiado grande por nuestro país», expresó Henry en una declaración que refleja tanto la desesperación como la esperanza de encontrar una salida a la crisis que asfixia a la nación.

La renuncia de Henry, que aún no tiene fecha concreta, se anunció horas después de una reunión urgente en Jamaica, convocada por líderes caribeños y el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, para discutir soluciones a la crisis haitiana. La situación en Haití ha alcanzado niveles críticos, con pandillas fuertemente armadas desafiando abiertamente al gobierno, provocando el cierre de aeropuertos y sembrando el terror en la población.

La composición y el liderazgo del consejo de transición aún están por definirse, pero la comunidad internacional, junto con líderes regionales, ha enfatizado la necesidad de una solución que permita a Haití recuperar la estabilidad y avanzar hacia la reconstrucción. El presidente de Guyana, Irfaan Ali, reveló que el consejo tendría siete miembros con derecho a voto, incluyendo representantes de distintas facciones políticas y del sector privado, señalando un esfuerzo por incluir voces diversas en el proceso de transición.

Sin embargo, la sombra de las pandillas y su rol en el futuro político de Haití permanece como una incógnita. «Incluso si hay una clase de gobierno diferente, la realidad es que hay que hablar con las pandillas», advirtió Robert Fatton, experto en política haitiana. Las pandillas, que controlan gran parte de Puerto Príncipe, representan un desafío formidable para cualquier gobierno de transición y su inclusión o exclusión de futuras negociaciones políticas es un tema de debate intenso.

En medio de este panorama, Antony Blinken anunció un apoyo adicional de 100 millones de dólares para el despliegue de una fuerza multinacional en Haití, así como ayuda humanitaria, en un intento por apoyar los esfuerzos de estabilización y transición en el país.

Mientras tanto, la población haitiana enfrenta una crisis humanitaria de magnitudes alarmantes, con escasez de alimentos, agua y un número creciente de desplazados. La renuncia de Henry y la formación de un consejo de transición representan un atisbo de esperanza, pero también un recordatorio de los enormes desafíos que aún enfrenta Haití en su camino hacia la paz y la estabilidad.