El regreso de los datos: Voyager 1 rompe el silencio cósmico

VOYAGER

Una solución creativa reanuda la comunicación con la nave más distante de la humanidad.

Por primera vez en cinco meses, la NASA ha logrado una victoria en la comunicación interstelar con la Voyager 1, la nave espacial más distante en la inmensidad del cosmos. A una distancia impresionante de unos 24.000 millones de kilómetros de la Tierra, este pionero de la exploración espacial ha superado un desafío tras otro en sus 46 años de servicio.

La anomalía comenzó en noviembre de 2023, cuando la unidad de modulación de telemetría del sistema de datos de vuelo empezó a transmitir un código repetitivo e indescifrable. Este sistema, que recopila información vital de los instrumentos científicos y los datos de ingeniería de la nave, quedó atrapado en un bucle, enviando señales constantes pero vacías de contenido utilizable.

La resolución de este problema no fue menor; representó un ejemplo de tenacidad y creatividad por parte del equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. «Hoy ha sido un gran día para la Voyager 1», expresó Linda Spilker, científica del proyecto Voyager en el JPL. «Volvemos a estar en comunicación con la nave espacial, y estamos ansiosos por recuperar los datos científicos».

La solución llegó tras un meticuloso proceso de diagnóstico que llevó al equipo hasta un único chip defectuoso, responsable de un 3% de los errores en la memoria del sistema de datos de vuelo. El enigma se profundizó cuando se descubrió que este chip había perdido parte de su código crucial debido a su antigüedad o posibles daños por partículas energéticas del espacio.

Frente a la imposibilidad de reparar el chip directamente, la estrategia consistió en reasignar el código afectado a nuevas ubicaciones dentro de la memoria del sistema. Este meticuloso proceso requirió no solo trasladar el código, sino también ajustar las secciones para que funcionaran como un todo coherente.

El resultado fue un éxito retumbante. El 18 de abril, los ingenieros enviaron la orden de cambio, y tras más de 45 horas de espera angustiosa, el 20 de abril llegó la respuesta: la Voyager 1 había aceptado los cambios y volvía a transmitir datos legibles.

Este logro no solo resalta la capacidad de la Voyager 1 para seguir operando en condiciones extremas, sino también la dedicación de un equipo que se niega a dejar atrás a su explorador interstelar. «Nunca sabemos con certeza qué va a ocurrir con las Voyager, pero no deja de sorprenderme que sigan adelante», comentó Suzanne Dodd, directora del proyecto Voyager. «Y la misión sigue adelante, con ingenieros más jóvenes incorporándose y aportando nuevas ideas para asegurar que esta histórica misión continúe revelando los secretos del cosmos».

La Voyager 1 y su gemela, la Voyager 2, siguen su viaje por el espacio interestelar, continuando su misión de enviar datos que cambiarán nuestra comprensión del universo. Mientras tanto, en la Tierra, sus logros siguen inspirando a generaciones de científicos y entusiastas del espacio a mirar más allá del horizonte terrestre hacia las estrellas.

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