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Opinión

No parece casualidad que los presidentes de EEUU y Venezuela se comporten de manera similar

No parece casualidad que los presidentes de EEUU y Venezuela se comporten de manera similar y tengan detrás al poder ruso.

La prensa europea, especialmente la española, aporta cada semana rasgos sobre la personalidad del empresario convertido en presidente de Estados Unidos y cada semana se desmejora el perfil del personaje colocado en tan importante cargo.

Como consecuencia de esa personalidad, la sociedad norteamericana ha sufrido en los últimos 12 meses una fractura que recuerda a muchos la ocurrida durante la guerra de Vietnam hace 50 años.

Como producto de esa fractura, se está perdiendo la noción de Estados Unidos como tierra de emigrantes y está en marcha una singular clausura del sueño americano.

El empresario presidente ha roto con el papel simbólico de la presidencia y su tarea primordial ha sido mantener el poder y humillar al enemigo, especialmente a los medios de comunicación no sumisos, a los que califica como “enemigos del pueblo”.

Ante la perplejidad del mundo entero, el actual presidente de Estados Unidos ha montado en la Casa Blanca un show permanente desde el cual insulta, amenaza, miente y desprecia a quien no aplaude sus extravagancias. Los insultos no excluyen a presidentes de otras naciones, para quienes hay  dedicación especial.

Los venezolanos pueden ver las coincidencias que hay en ese comportamiento del presidente norteamericano y el observado en Venezuela desde que arrancó el llamado socialismo del siglo XXI. No parece casualidad que el actual presidente de EEUU haya comenzado fracturando a la sociedad norteamericana, inculcando odio contra los inmigrantes y contra quien no lo apoye. Para fortuna del pueblo norteamericano, allá se respeta la Constitución y el presidente no está por encima de los demás poderes.

Para desgracia de los venezolanos, el Estado criollo padece de presidencialismo y nuestros jóvenes que han tenido que buscar un mejor futuro en otras tierras no son recibidos con el mismo desprendimiento que sus abuelos y padres recibieron a los extranjeros que vinieron a recuperarse de sus malos gobiernos en la tierra natal de Francisco de Miranda.

Pero frente a todo lo que está pasando en EEUU y Venezuela, hay muchas reflexiones necesarias, especialmente para la comunidad mundial. La experiencia secular asentada en antiguos textos indica que no hay casualidades. Así que no puede asumirse como casualidad que el comportamiento del presidente norteamericano de estos días se parezca al del presidente de Venezuela. Tampoco puede asumirse como casualidad que detrás de ambos haya intervención de la cúpula que gobierna en Rusia y ha retomado el proyecto iniciado por la Unión Soviética con Cuba, al igual que China ha retomado las rutas de la seda.

Tampoco es casualidad que la empresa “Twitter” haya admitido que casi 700 mil de sus usuarios estuvieron expuestos durante la campaña electoral del 2015 en EEUU a la propaganda rusa a través de más de 50 mil cuentas automatizadas, también llamadas bots. Por cierto que el gobierno venezolano sabe aprovechar esas cuentas para confundir al pueblo y dividir a la oposición.

@jajogra

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