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Opinión

América Latina demostró que ya no se deja intimidar por grupos que solo han destruido a sus pueblos

América Latina mostró esta semana que ya no se deja intimidar por grupos que han demostrado que solo saben destruir a sus pueblos.

Los titulares de prensa muestran una Venezuela sufriendo su peor momento después de casi 20 años de improperios e insultos gubernamentales, mientras todos los servicios públicos, la producción nacional, la educación, la salud, y todo el país se derrumba.

Los analistas coinciden al atribuir a un “lavado cerebral” de seis décadas el atraso al que han llevado a un país con las entrañas llenas de petróleo y minerales de gran valor para el progreso mundial.

La reunión de esta semana en Caracas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), un costoso invento del desaparecido Hugo Chávez, forma parte del derroche de dólares que el gobierno niega al sector privado para que produzca alimentos  que tanta falta están haciendo en la cuna de Francisco de Miranda y Simón Bolívar.

Todos esos gastos se suman a los ocasionados con el cabildeo en Estados Unidos para tratar de minimizar las sanciones contra funcionarios involucrados en diversos delitos económicos y sociales. Parte de ese cabildeo incluye el envío del gobernador de Carabobo a Estados Unidos para canjear a un mormón americano preso en Caracas por las sanciones.

Son millones de dólares malversados mientras el pueblo sufre hambre y otras privaciones por parte de un gobierno que busca reelegirse.

La situación económica en Venezuela es tan delicada que cada día crece la ausencia de empleados en la administración pública porque no tienen efectivo para pagar el pasaje o porque no tienen con qué pagar su alimentación. Los empresarios privados están entregando comida y efectivo a sus trabajadores para que puedan seguir laborando y mantener la poca producción.

Llevar a un país a esa calamidad solamente puede estar en la cabeza de alguien manipulado por enemigos de ese pueblo que no supo reconocer en 1998 que era mejor lo que tenía que lo que le prometían unos personajes que no saben ni manejar sus propios hogares.

La reunión de mandatarios del ALBA en Caracas, entre ellos Raúl Castro (Cuba), Evo Morales (Bolivia) y Daniel Ortega (Nicaragua), probó su poca autoridad para obligar a que acepten al presidente de Venezuela en la VIII Cumbre de las Américas en Perú.

Eso tiene que ver con la primera página del diario El Nuevo Herald de Miami que destacó el domingo pasado: “El ocaso del castrismo histórico”.

Sobre ese proyecto iniciado en Cuba con apoyo ruso hay muchas frases que ahora multiplican su veracidad y los venezolanos lo estamos comprobando.

En The Observer del 29 de diciembre de 1974 el escritor, historiado y Premio Nobel de Literatura ruso Alexander Solzhenitsyn dijo: “En nuestro país la mentira se ha convertido no sólo en una categoría moral sino en un pilar del Estado”.

El 1° de enero de 1970, Murray N. Rothbard, economista e historiador norteamericano, dijo en un artículo: “En la raíz de todas las formas de comunismo está el odio profundo a la excelencia individual, la negación de la superioridad física o intelectual de unos hombres sobre otros y un deseo de destruir toda individualidad al nivel de un montón de hormigas comunales”.

El expresidente norteamericano Ronald Reagan dejó esto: “¿Cómo distingues a un comunista? -Bueno, es alguien que lee a Marx y a Lenin. ¿Y cómo distingues a un anticomunista? -Es alguien que entiende a Marx y a Lenin”.

@jajogra

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