Joe Biden extendió este jueves el decreto que califica al régimen de Nicolás Maduro como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos. De esta manera, el decreto emitido por el ex presidente Barack Obama el 8 de marzo de 2015 es prorrogado por un año más, hasta 2023.
La medida denuncia “la erosión de las garantías de los derechos humanos por parte del Gobierno de Venezuela, la persecución de los opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa, el uso de la violencia y violaciones y abusos de los derechos humanos en respuesta a las protestas antigubernamentales, y el arresto y la detención arbitrarios de manifestantes antigubernamentales, así como la presencia exacerbada de una importante corrupción gubernamental”.
Según lo indicado por el presidente Biden en la resolución publicada este jueves, “las circunstancias no han mejorado”. De esa manera, el régimen venezolano continúa representando una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.
La actual guerra en Ucrania separa todavía más las posturas de Estados Unidos y el régimen de Maduro, que se ha convertido en uno de los pocos aliados de Vladimir Putin.
Mientras Occidente busca aislar cada vez más a Rusia, Maduro ratificó este miércoles que Venezuela mantendrá relaciones comerciales con Moscú.
El líder chavista aseguró que Rusia es una “potencia” militar, económica, comercial y tecnológica, pero que Venezuela va a “mantener todo su comercio, a todo nivel” con el Kremlin.
“La guerra económica es la guerra principal que el imperialismo apuesta contra Rusia para destruir Rusia. El objetivo del imperio norteamericano y de la OTAN (Organización del Tratado Atlántico Norte) era rodearla militarmente y Rusia ha actuado”, dijo.
A mediados de enero, el gobierno de Putin advirtió que no se puede descartar un despliegue militar de Rusia en Cuba y Venezuela si aumentan las tensiones con Estados Unidos.
Estados Unidos monitorea la presencia rusa en Venezuela desde hace tiempo. En agosto de 2020, el almirante Craig Faller, entonces jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas -cuya órbita incluye al país caribeño- dijo que “la influencia rusa es la principal fuerza manteniendo a Nicolás Maduro en el poder”.
“Veo con alarma lo que Rusia está haciendo con Venezuela en términos de personal desplegado y en la diseminación de desinformación”, agregó durante una conferencia sobre América Latina del think tank Atlantic Council.
Rusia se convirtió en uno de los mayores aliados políticos y comerciales del régimen de Hugo Chávez primero, y luego de Maduro. Moscú es, además, el segundo acreedor de Venezuela, después de China, con unos 7.500 millones de dólares, según una estimaciones de la consultora local Ecoanalítica.
El pasado mes de marzo el Kremlin fortaleció su respaldo al dictador venezolano con la firma de una docena de acuerdos de cooperación en materia alimentaria, financiera, energética, militar, científica, tecnológica y minera.
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