Cuánto durara la guerra entre Ucrania y Rusia

UCRANIA

Entre pronósticos sombríos y recursos menguantes, expertos y líderes mundiales proyectan un conflicto extendido, desafiando las esperanzas de una resolución pronta.

A pesar del apoyo de los aliados ucranianos y de promesas de respaldo continuo, los informes occidentales dibujan un sombrío retrato de un conflicto que podría prolongarse más allá de las expectativas iniciales. Las palabras del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, resonaron con un tono grave: “Así que debemos prepararnos para una larga guerra en Ucrania».

En un escenario donde las ganancias territoriales son escasas y las fuerzas ucranianas se enfrentan a una batalla ardua, los expertos, como Oleksandr Kovalenko, advierten sobre la necesidad de paciencia y precaución. «Nuestra sociedad necesita entender que no habrá victorias rápidas en el futuro cercano», enfatizó.

La perspectiva de una «guerra congelada», un conflicto que se extiende pero sin avances significativos, se cierne en el horizonte. A medida que se proyecta que la guerra continuará al menos hasta 2025, se enfrenta a la realpolitik de un conflicto que se desarrolla más lentamente de lo que muchos habían anticipado.

Oleksandr Musiienko, jefe del Centro de Investigaciones de Derecho Militar, apunta a las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos como un punto de inflexión potencial. Mientras Ucrania y sus aliados occidentales luchan para mantener el ritmo y la intensidad del conflicto, el futuro parece incierto.

Los años de conflicto también se reflejan en la calidad de las armas desplegadas en el frente. “Rusia se está degradando. Vemos obuses D-1, cañones divisionales D-44, tanques T-54, T-55 y T-62… ¿Qué recursos y qué guerra prolongada puedes mencionar?” señala Kovalenko, subrayando la preocupación creciente sobre la sostenibilidad de un conflicto prolongado.

A medida que los líderes ucranianos y sus aliados occidentales buscan estrategias para enfrentar un conflicto extendido, la sombra de la fatiga política y militar se cierne ominosamente. Las disputas internas, como el conflicto reciente con Polonia sobre las exportaciones de granos, muestran que Kyiv no está inmune a las presiones internas y externas.

Aun así, el apoyo occidental parece mantenerse, aunque condicionado por las circunstancias políticas internas y la fatiga de la guerra. La resolución del conflicto se convierte, así, en una carrera contra el tiempo, donde cada avance, cada recurso y cada pieza de apoyo cuenta en un tablero de ajedrez internacional que se reconfigura constantemente. El conflicto ucraniano-ruso no solo es una lucha por el territorio, sino también una batalla contra el tiempo, la política y la percepción pública, un escenario donde la victoria se mide no solo en kilómetros ganados, sino en la capacidad para sostener la lucha en un escenario en constante evolución.

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