AGRICULTORES

Combustible escaso: La agricultura venezolana en crisis

La escasez de combustible amenaza las cosechas y pone en jaque a la industria agrícola del país, afectando la producción de alimentos esenciales.

La industria agrícola de Venezuela enfrenta una nueva crisis, marcada por una escasez severa de combustible, lo que ha empujado a la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) a la alarma. Celso Fantinel, presidente de Fedeagro, no titubea al calificar la situación como un «cuello de botella» que asfixia la viabilidad de las operaciones agrícolas en el país.

«Estamos viendo que hay una crisis en la cosecha de arroz, maíz, café y la crisis eléctrica obliga a consumir diésel para autogenerar electricidad con plantas, más el transporte… las entregas de diésel son bastante pírricas», expresó Fantinel durante una entrevista concedida a Unión Radio. Esta escasez no solo atenta contra las operaciones agrícolas actuales sino que también se ha infiltrado en los inventarios de combustibles en las fincas.

Ramón Elías Bolotin, directivo de Fedeagro y Fondesoya, ya había lanzado una alerta roja el pasado 23 de septiembre respecto a la cosecha y producción de maíz en el estado Portuguesa, una región crucial que aporta la mitad del maíz consumido en Venezuela. La escasez de gasoil se erige como un obstáculo imponente, amenazando la procesación y distribución de este grano esencial.

«Por segundo año consecutivo, al momento en que se va a recoger la cosecha, escasea el gasoil en Portuguesa», lamentó Bolotin. Este déficit crónico no es un desafío silencioso; resuena con implicaciones que se extienden más allá de los campos y granjas, alcanzando la mesa de cada familia venezolana.

La ley que rige a los trabajadores del campo fue calificada de positiva por Fantinel, a pesar de las circunstancias adversas. Los agricultores perciben entre 15 y 20 dólares por jornada laboral, un sueldo integral que, aunque desafiante, se ve ampliado durante los fines de semana.

Sin embargo, las conversaciones con los funcionarios de la Gobernación de Portuguesa y el Gobierno central han sido lentas y no han logrado solventar el déficit crítico de gasoil. La amenaza de cosechas que podrían pudrirse en el campo cuelga sobre la industria como una espada de Damocles, una consecuencia potencialmente devastadora de la escasez de combustible.

En un país ya acosado por desafíos económicos, políticos y sociales, la crisis en el sector agrícola se añade a una lista creciente de tribulaciones. Mientras Venezuela se adentra en los meses críticos de cosecha, la escasez de combustible podría no solo mermar la producción agrícola sino también exacerbar la inseguridad alimentaria en una nación donde el acceso a alimentos básicos se ha vuelto cada vez más precario. La mirada nacional e internacional se fija ahora en cómo el país responderá a este desafío emergente.